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ABC MARTES 14 s 8 s 2007 El Madrid olvidado MADRID 43 De la calle del Lobo a la de Echegaray Aire, arena, vino o paja. ¿Con qué rellenaría un cazador el lobo disecado que colgaba de la puerta de su casa? Un niño lo descubrió y por ello perdió la vida entre salvajes cuchilladas. Sin embargo, la fe mueve montañas y así lo demostró su madre... POR MABEL AMADO FOTO: ABC MADRID. La actual calle de Echegaray lució en otro tiempo un nombre menos académico y Nobel y algo más animal y primitivo: Lobo. Fue ésta una de las primeras calles iluminadas de la Villa, repleta de corralas y teatros entre los que destacaba el Corral de Comedias, anteriormente denominado del Puente. También en una de sus casas se instaló el primitivo taller de artículos de piel fundado por Loewe en 1846. Pero mucho antes, cuando aún no había luz ni asfalto, y los alrededores de Madrid eran un animado coto de caza, moraba en uno los inmuebles de esta calle un huraño cazador de venados y ciervos. Para que todo el vecindario conociera su ocupación- -y también su arte disecando animales- -había colgado en la puerta de su casa la piel de un lobo rellena de paja. Este hecho dio nombre a la calle que, durante largo tiempo, añadió a su larga historia un hecho desgraciado cuyo eco perdura hasta nuestros días. Cuentan las crónicas madrileñas que por dicha calle correteaba un chiquillo malvestido y hambriento, hijo de una mujer que había quedado viuda recientemente. Un día, entre travesura y travesura, decidió romper la piel del lobo para sacar la paja de su interior- -quizá para calentarse un poco- Cuando aún no había terminado de recoger la paja apareció el cazador que, loco de ira, apuñaló al niño abriéndole en canal con un gran cuchillo de monte. Pueden imaginarse la escena cuando llegó la madre y vio a su pobre hijo muerto sobre los adoquines y el barro de la calle. Sin embargo, como era muy religiosa, tomó el liviano cadáver aún caliente entre sus brazos y decidió presentarlo ante una Virgen que estaba esculpiendo un artista en su taller. Al momento, dice esta leyenda madrileña, el pequeño volvió a la vida y en pocos días sanó por completo de todas sus heridas. Como un reguero de pólvora, la noticia corrió por todo Madrid y el pueblo llano decidió enviar la imagen, la Virgen de las Maravillas, a un convento cercano. Dicen, también, que cuando trasladaban en un carruaje a la estatua, sobre el techo se posó buena parte del recorrido una paloma blanca. Sin embargo, poco antes de llegar al Monasterio de las Carmelitas, el ave se adelantó a la comitiva fervorosa y dejó que varias religiosas la acariciaran. Pero como toda tradición oral, las sucesivas interpretaciones variaron la leyenda en algunas partes. Otra versión de esta historia ya no hace referencia a la pobreza de los implicados y se centra en una mera travesura perpetrada por un grupo de niños al salir de la escuela. Puede que entre tantas idas y venidas colegiales, los pequeños se fijaran en el taller del cazador y lanzaran más de una mirada fisgona por su ventana. Con sus paredes repletas de cabezas de animales y el reclamo del lobo en la puerta, no sería de extrañar que se preguntaran por el tipo de material que abultaba la panza hasta darle una imagen tan real. La Virgen de las Maravillas y el nombre del barrio La Asamblea Ciudadana del barrio Universidad (Acibu) relata en su página web (www. visitarb. com) el antiguo origen del popular y madrileño barrio de Maravillas. La costumbre en el Madrid antiguo era denominar a cada parroquia según el nombre de la Iglesia más representativa en la zona. Tanto la iglesia de las Maravillas (Junto a la plaza del Dos de Mayo) como el desaparecido convento del mismo nombre, ceden su nombre al barrio Las maravillas son unas pequeñas flores que brotaban en gran número en este terreno. Entre un matojo de maravillas apareció una imagen de una Virgen y a este hecho se le atribuyó un carácter milagroso, dando estas flores el nombre a la virgen de las maravillas asegura. La asociación Acibu recuerda que es en 1770 cuando se denomina oficialmente Maravillas a uno de los ocho cuarteles en que se divide Madrid. Este nombre perdura hasta 1845, en que nuestro barrio pasa a llamarse Universidad Además- -prosigue la mencionada referencia histórica- -la abundancia de fincas con hermosos huertos y de palacios con jardines, hace que esta zona del norte de Madrid tuviese muy a gala el nombre de Maravillas Por otra parte, no hay que olvidar que de Maravillas eran los majos que organizaron la sublevación de los madrileños contra las tropas de Napoleón el 2 de Mayo de 1808. El barrio de Universidad está limitado por las calles de Princesa, Gran Vía, Fuencarral, Carranza y Alberto Aguilera. Una paloma blanca Un pobre niño Cuarteles Apuesta Madrid en la época (zona ampliada) El cazador, loco de ira, apuñaló al niño abriéndole en canal con un gran cuchillo de monte Sobre el techo del carruaje que transportaba a la Virgen se posó una paloma blanca Entre apuestas y risas, le tocó al más pequeño del grupo descubrir si era aire, vino, arena o paja el relleno del lobo. Con más miedo que vergüenza, y aprovechando que el cazador había salido a realizar su labor al monte, rajó la piel. Comenzó entonces a salir paja y cuando los niños celebraban entre saltos y alegría su hallazgo, apareció el hombre. Lo demás ya lo saben... N Calle Calle de Bailén Calle Gran Vía Rond a de Tole do 1 Tirso de Molina Calle d 0 0,5 Km Calle de la Magdalena e las Hu ertas ABC CG. SIMÓN GODOY Calle M ayor P l a z a Mayor Paseo Aren al Puerta del Sol Alcalá Calle Calle de Echegaray del Pra do