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ABC MARTES 14 s 8 s 2007 Tragedia en Guadalajara ESPAÑA 17 La muerte se escondía en una fosa Los gases venenosos de una fosa séptica mataron ayer a cuatro personas en una sucesión trágica en la que un padre intentó salvar a su hijo, el encargado a sus patronos y la mujer a su marido TEXTO: DOMINGO PÉREZ FOTO: DE SAN BERNARDO ALMOGUERA (GUADALAJARA) Los gases asesinos de una fosa séptica se cobraron ayer la vida de cuatro personas en una piscifactoría, situada en el río Tajo, entre los pueblos guadalajareños de Almoguera e Illana. Ambas localidades vivían ayer uno de los días más tristes de su historia. En sus plazas y en sus bares circulaba la versión de los hechos, coincidente casi palabra por palabra, con la que el alcalde de Almoguera, Luis Padrino, narró a los numerosos medios desplazados. Antonio- -explicaba compungido el alcalde- -estaba limpiando la fosa séptica. Su padre, Quico, el dueño de la piscifactoría, se inquietó al no oír ruidos en el interior del agujero y se acercó a ver qué sucedía. Comprobó que su hijo estaba tendido en el suelo y bajó a socorrerlo. Mientras, en la oficina, llamaron por teléfono preguntando por Quico de otra de sus piscifactorías. Era urgente. Así que la muchacha que atiende las llamadas salió a buscarle y se encontró al padre con su hijo en brazos y ambos inconscientes en el fondo de la fosa. Salió corriendo a avisar al encargado, a Carlos, que intentó auxiliarles, pero también cayó desmayado y detrás de él, para intentar salvarle, se lanzó su esposa, Cristina... Los cuatro murieron. Faltaban unos minutos para que los relojes de las iglesias de Almoguera e Illana marcaran la una de la tarde. Y sólo unos minutos bastaron para que se consumara la tragedia en la que perdían la vida Francisco del Olmo de 58 años; su hijo Antonio, de 23, y el matrimonio formado por José Carlos Hernández y Cristina Clemente, de 36, que dejan a un huérfano de nueve años. En la zona nadie se lo podía creer. Y nadie entendía qué hacía Antonio limpiando la fosa. Cada seis meses una empresa especializada se encargaba de asearla y ponerla a punto. Se especulaba con una urgencia El vehículo que transportó los cadáveres de las cuatro personas fallecidas en la piscifactoría de Illana que obligó al hijo del propietario a introducirse en esta trampa mortal. La piscifactoría era muy conocida pues, además de su actividad comercial, mantenía un lago, con un bar y varias barbacoas. Las gentes de la comarca y muchos madrileños aficionados a la pesca acudían a este enclave a pasar el día. Lanzaban sus cañas al agua y lo que pescaban lo compraban al peso para luego cocinarlo en las lumbres. Curiosamente el lago se encontraba cerrado este mes de agosto por vacaciones y sólo se mantenía la actividad de la piscifactoría. La familia Del Olmo es la propietaria del grupo Piszolla, que posee siete plantas en toda España especializadas en truchas arco iris. Además de la de Illana- -pertenece a este término municipal por unos metros, aunque se encuentra mucho más próxima de Almoguera cuyo ayuntamiento decretó dos días de luto- -cuentan con piscifactorías en las localidades salmantinas de Alba de Tormes, Encinas de Arriba y Siete Iglesias, en la zaragozana de Cimballa, en la logroñesa de Torrecilla de Cameros y en la conquense de Huélamo. Producen más de 4.000 toneladas anuales que comercializan en España, Portugal, Francia, Alemania y Austria. El negocio piscícola tuvo su origen en los abuelos, Rufino y Fernanda, naturales de Cáceres, que se establecieron en Madrid donde llegaron a regentar varias pescaderías. Los abuelos, ya octogenarios, viven en la misma piscifactoría donde ocurrió el doloroso suceso en el que perdieron a uno de sus hijos y a uno de sus nietos. Tuvieron que ser atendidos, así como otros familiares y empleados, por psicólogos. Su primera experiencia con la cría de truchas se produjo hace más de 30 años en la localidad de Zorita de los Canes y hace unos 25 se instalaron en el Tajo, poco antes de que este río abandone Guadalajara para adentrarse en Cuenca. En 1995 estas instalaciones sufrieron los efectos de una riada que anegó y enlodó todas las piscinas de cría. Los vecinos de ambos pueblos aún recuerdan que acudieron espontáneamente a ayudarles. Tanto los propietarios como los empleados eran muy apreciados en la zona. Padre e hijo estaban empadronados en Madrid, en Pozuelo de Alarcón, pero pasaban la mayor parte del tiempo en su casa, un gran chalet junto a la piscifactoría y el joven había cursado sus estudios en Mondejar, a unos 15 kilómetros. Carlos y Cristina también vivían en el complejo, junto a otras cinco familias de trabajadores. Los fallecidos fueron trasladados a Guadalajara, donde se les efectuó la autopsia. Madrid N- 320 Embalse de Buendía Cuenca 0 Km 4 CM- 219 Almoguera Mazuecos Piscifactoría Piszolla (Lugar del suceso) Casas del Canal Un huérfano de nueve años En siete años han perdido la vida 33 personas Con las cuatro personas que fallecieron ayer en la fosa séptica de la piscifactoría de Illana, ya se elevan a 33 el número de muertos en este tipo de instalaciones desde el año 2000. La inhalación de las emanaciones de gases provoca que en más de una ocasión pierdan la vida varias personas mientras intentan salvarse unos a otros. Así ocurrió en agosto de 2000 cuando ABC N Illana CM- 200 fallecieron un padre y sus dos hijos en un pozo de un cortijo de Jaén. Al igual que murieron cuatro miembros de una misma familia al entrar uno tras de otro en un pozo negro de su explotación ganadera en Murcia, atascada de purines, en abril de 2003. Poco después otras tres personas murieron en un pozo de Ciudad Real cuando intentaban coger un móvil. Ese mismo año dos trabajadores españoles y un tercero de nacionalidad ecuatoriana fallecieron tras inhalar gases tóxicos en el interior de un colector de aguas residuales de Zaragoza.