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68 40 MUY PERSONAL LUNES 13- -8- -2007 ABC José María Pou Actor y director -Ya que la menciona, ¿hay que estar como una cabra para dedicarse al teatro? -Pues creo que sí, bendita locura. Ser actor no es un oficio, es una forma de entender la vida, porque es un trabajo absolutamente inseguro por mucho éxito que tengas. do a mí con La cabra es un personaje que ya está hecho aunque estoy condenado hasta diciembre. Ser actor exige una actitud romántica del oficio POR MANUEL DE LA FUENTE FOTO: SIGEFREDO T lum parece el Espasa, no se lee entre dos estaciones de Metro. -Lo suyo, más que un currícu- oda una vida sobre los escenarios, cuyas puertas le abrieron los inolvidables Manuel Dicenta y José Luis Alonso. Un romántico, un cómico de la legua aunque con pagina web y teléfono móvil. Hace dos temporadas tiró al monte con La cabra de Edward Albee. El animal (bueno, la obra) sigue dando brincos. A partir del día 17 lo hará en Bilbao. -Lo he tenido siempre claro y he sabido qué tipo de teatro quería hacer. Todavía era un chiquilicuatre y empezaron a llamarme para hacer papeles cómicos por mi físico, y luego con el destape me ofrecieron muchisimos trabajos, pero me resistí. Y eran papeles importantes que me habrían dado mucho dinero, popularidad y hasta efímera y estúpida fama, eso de que te colocan Inconscientemente hice como los animales, fui marcando mi territorio. Y empezaron a llegarme só- ¿Aquella resistencia fue su ser o no ser? lo proyectos importantes, lo que me ha ayudado a construir un currículum que yo digo: coño, no está nada mal, he podido permitirme el lujo de no hacer ninguna estupidez. -Parece que se ha reencarnado en usted el espíritu de algún cómico de la legua. -Sí, aunque tenga móvil, una web y un agente de prensa. ¿La profesión se embarca aún en esos viajes a ninguna parte? -Hablando del público, también tiene un papel en todo esto, y no secundario, precisamente. -Mi compromiso con el teatro es fundamental, y creo que esa especie de fidelidad, de honestidad, a la larga te la premia el destino, y a lo mejor el destino se llama el público. ¿De vez cuando conviene que que el personaje haga mutis por el foro? -Un personaje no está hecho hasta quince días después del estreno, hasta que no ha chocado con los espectadores. El público acaba de darle forma al espectáculo. Porque todos sabemos que después del estreno empieza la última parte del trabajo, que la función se vaya posando. Como sucede con la paella, que, tras apagar el fuego, se deja reposando cinco minutos con un papel de periódico encima. -Quizá los jóvenes no sepan que antes a los cómicos nos se les enterraba en tierra de cristianos. -Es fundamental seguir ese espíritu de cómico de la legua, el actor debe sentirse un poco bicho raro. Gran parte de la profesión ha caído en la trampa de la estabilidad y el dinero que han venido dados por la televisión, que acabó con ese espíritu romántico de ser actor, que no es de ninguna manera sinónimo de ser famoso y rico. Antes no había un actor que pensara eso ni que lo deseara. Es imprescindible tener una actitud romántica del oficio. -Alguna vez he dicho que ningún personaje vale más de dos años de la vida de un actor. Evidentemente fue una boutade, pero sí estoy convencido de que hay tantos personajes para hacer que no está bien dedicarle demasiado tiempo a uno solo. Durante años tuve fama de abandonar los proyectos al poco tiempo de comenzarlos y era porque tenía mucha impaciencia por hacer otros personajes, por asumir nuevos retos cuando creo que un personaje ya está hecho. Y eso me está pasan- -Seguimos siendo bichos raros, aunque ahora se nos entierre ya en sagrado. A mí me gusta mucho interpretar personajes como el Martin de La cabra que se saltan las normas a la torera y se ponen el mundo por montera, que no tienen ningún pudor en enfrentarse a todo el mundo por defender su derecho a ser distinto, sin hacer daño a nadie. -El teatro es por encima de todo humanismo. Yo tengo claro mi compromiso con el público y con mi oficio. Puede parecer intransigente, pero no puedo consentir que la gente que acude a ver una obra de teatro en la que estoy pierde su tiempo. Elijo los montajes en función de no tomarle el pelo al público, y quiero que salga mínimamente enriquecido, que le sirva para algo. ¿Cuál es su compromiso como actor? José María Pou, en una imagen de archivo El compromiso con el teatro es fundamental, y creo que esa especie de fidelidad, de honestidad, a la larga te la premia el destino, y a lo mejor el destino se llama el público -Acabar con la intransigencia es una asignatura obligada. Y ésta es una obra acerca de nuestra capacidad de tolerancia y de comprensión, sobre un personaje que tiene un conflicto y cómo los personajes de su alrededor reaccionan de distintas maneras, sobre todo con esa intolerancia que se podría evitar, simplemente, si se hiciera el ejercicio de ponerse en lugar del otro y comprenderlo. -Los personajes de La cabra triscan por el monte de la intolerancia.