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ABC LUNES 13- -8- -2007 VISIONES 40 67 BELLEZA A CONTRAPLANO CHIPS DE VERANO José Manuel Nieves EL HÉROE DE MADERA Caso: Casablanca Acusado: Michael Curtiz. Cómplices: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Peter Lorre y Claude Rains. EE. UU, 1942. Vaya cara Teresa de la Cierva Marta Barroso La cosmética masculina tiene su razón de ser. En cuestión de pieles hombres y mujeres también somos diferentes, y, por lo tanto, tenemos necesidades distintas. Como en casi todo. Sin acritud, por supuesto. Pero no nos desviemos del tema. A lo que íbamos. Su piel- -como sus gustos musicales, su forma de interpretar un mapa o las horas que él pasa al teléfono- -es totalmente diferente a la nuestra. Es más espesa, más rica en colágeno y elastina y, a veces, por culpa del afeitado, más sensible e irritable. Sí, irritable. Además, por razones hormonales, tienen más grasa cutánea, lo que hace que presente más brillo e imperfecciones. Imperfecciones, claro. Y sin acritud, por supuesto. Sí, también somos diferentes. Por si quedaba alguna duda. Motivo más que suficiente para que la cosmética masculina tenga su razón de ser y que cada día aparezcan en el mercado nuevos productos formulados por y para ellos. Como la Mascarilla de Hidratación Inmediata de Lab Series (45,50 euros) una mascarilla que hidrata y calma ¡calma! de inmediato la piel y ayuda a reducir el aspecto de sequedad, cansancio o estrés. Ideal por tanto para esta época del año en la que el que más y el que menos comete algún que otro exceso. De lo que sea. Federico Marín Bellón Todo el mundo al suelo, el teléfono móvil de Google anda cerca... No se habla de otra cosa en los mentideros tecnológicos de la red. Y las voces suenan ya tan alto que recuerdan la situación vivida desde por lo menos un año antes de que apareciera el más rumoreado dispositivo de los tiempos recientes: el iPhone de Apple. Pues ahora, como digo, está ocurriendo lo mismo, y con un cacharrito que puede hacer sombra, esta vez de verdad, a la joya de la corona de la marca de la manzana. Los tiros apuntan, según parece, a la posibilidad (cada vez más real) de que Google, el gigante más gigante de internet, se lance de cabeza a las procelosas aguas de la telefonía móvil. Con un terminal, además, que se supone se estaría desarrollando ya junto a diferentes operadores en todo el mundo. El gPhone que los navegantes ya han bautizado a la criatura, se conectaría a internet más deprisa que ninguno, contaría con un GPS asociado al mundialmente famoso Google Maps y tendría accesos directos a los principales servicios desarrollados por Google para los ordenadores. Ah, y todo, para colmo, con llamadas más baratas que la competencia. ¿Que cómo puede ser eso? Fácil, admitiendo anuncios en el móvil. Así, los operadores seguirían ganando lo suyo, y todos tan contentos... itchcock conocía como nadie la necesidad de encontrar un villano poderoso. En Casablanca los malos son los nazis, que en ese terreno no conocen rival, y Humphrey el tipo duro capaz de transmitir romanticismo sin babear, que no sólo no alardea sino que incluso disimula sus virtudes. Bogart, que llevaba media filmografía construyendo su personaje, prefiere pasar por egoísta a que los demás descubran sus sentimientos. Quien falla de forma patética es el héroe en la sombra, Victor Laszlo (Paul Henreid) que no da la talla como piedra angular del mundo libre- -bien pensado, así le va al mundo libre- que no justifica el amor que siente Ingrid Bergman por él ni el respeto que le profesa Rick, quien finge consolarse a pie de escalerilla con los souvenirs intangibles de París. Laszlo, en suma, es un chiquillo idiota y engreído, cuya vanidad lo lleva a poner en peligro a quienes cree representar. El modo en que acalla a los alemanes con la Marsellesa sólo podía traer problemas. En lugar de comerse su orgullo y un par de mocos, de seguir trabajando para la Resistencia desde el anonimato, prefiere la gloria de un gesto vano. (Eso sí, hasta los extras lloraron de ver- H Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, separados por el ala de sus sombreros y por la mosca de Paul Henreid glés tan rudimentario que apenas se hacía entender. Ingrid Bergman intentaba mejorar su acento y Bogart debía esconderse de los celos de su mujer, cuyo premio a la insistencia sería Lauren Bacall. Al final, los guionistas tuvieron que sacrificar la verosimilitud en aras de la decencia, dado que la censura no habría admitido un adulterio feliz como colofón. Carece de relevancia si la ciudad de Casablanca pierde su sitio en el mapa inicial o si un caballo juguetón se esfuma del tablero cuando Humphrey juega al ajedrez. Si hay un culpable, señores, éste es Henreid. Cabe alegar que representaba su papel, pero deben saber que quiso rechazarlo. Le parecía pequeño, capaz de encasillarlo y de arruinar su carrera como galán. Te lo buscaste, gañán. Victor Laszlo (Henreid) es el héroe más tonto y engreído de la historia dad) Me gusta aparecer como un héroe delante de mi mujer se atreve a decir, aunque ella se derrita por otro. Poco después llega al colmo de la desfachatez: Es fundamental que yo regrese a América; la vida de millones de personas depende de ello En fin, que algún lunar debía tener esta obra maestra parida en medio del caos. En efecto, el guión se reescribía sobre la marcha sin que nadie supiera con cuál de los dos tortolitos se quedaría la chica. El húngaro Michael Curtiz, por su parte, tenía un in-