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ABC LUNES 13- -8- -2007 RICOS SOLEMNES 40 63 Miuccia Prada BEATRIZ CORTÁZAR e pequeña la llamaban en casa Miu Miu y de mayor utilizó ese mote para nombrar su segunda firma de moda una vez reconocido el éxito con Prada. Y es que Miuccia Prada no es mujer de grandes compliaciones ni derroches de imaginación. La sencillez, la austeridad y hasta el clasicismo han conseguido convertirla en todo un peso pesado en el mundo del diseño. Pero su historia tiene un ori- Estandarte del lujo sencillo D gen y es que hay que remontarse al año 1949, que es cuando llega al mundo en Milán la nieta del fundador de la casa Prada. Dicho así y tal y lo que hoy supone esa firma parece que Miuccia se hubiera criado con el éxito a su lado. Pero no. Fue en el año 1978 cuando heredó esta empresa que su abuelo, Mario Prada, fundó en 1913. Cuando llegó a sus manos una vez se la pasó su madre, el nombre de Prada estaba vinculado a una firma de cuero que presumía de la calidad de sus trabajos- -era excelente- -pero nada más. Pocos imaginaban la transformación y el desarrollo que esta casa iba a tener una vez que Miuccia la cogió entre sus manos. Nadie, porque los estudios de esta joven milanesa se habían encaminado a las Ciencias Políticas y el Arte Dramático. Miuccia soñó con convertirse en una gran actriz (hacía mimo en el teatro Piccolo de Milán) o en una gran política, que en la mayoría de las ocasiones suele ser lo mismo, y el destino quiso que triunfara en algo que sus antepasados habían dispuesto en su camino. Además, tampoco era el perfil que se espera de una diseñadora. Según apuntan sus biografías, durante sus años de estudiante se hizo miembro de un partido comunista y se proclamó como una gran defensora de los derechos de las mujeres. Eran los años 70 y era una mujer liberal cuyas preocupaciones nada tenían que ver con la que iba a ser su auténtica profesión. Pero, si el perfil no era el que hubieran aceptado los cazatalentos para elegir a la directora de esa casa, el destino quiso que esos razonamientos erraran de lleno, puesto que desde que aterrizó en la empresa sus aciertos fueron continuos. Miuccia tenía talento y originalidad y su primera gran obra fue el éxito que necesitaba para modernizar y engrandecer la empresa. Suyo fue el bolso de nylon (1985) sin etiqueta que se convirtió en el must de la temporada de todas las mujeres que mandaban en la moda. Sin estridencias, ni formas atrevidas ni adornos barrocos el bolsito cuadrado de asas de nylon tuvo todas las versiones necesarias para satisfacer los gustos de las más caprichosas. Modelos, editoras de revistas, estilistas, iconos de elegancia empezaron a lucir esos accesorios que dejaban como antiguallas a todos los complementos que proponían otras casas. El lujo más sencillo fue siem- pre el santo y seña de Prada. Acertó en su primer parto y acierta desde entonces en cada temporada. Los años 90 fueron los mejores para el crecimiento del imperio Prada. Formas puras, sobriedad, calidad, elegancia. Las Prada se codeaban ya con los grandes del diseño y desfilaban en Milán. Los premios no se hicieron esperar y la lluvia de galardones fue aumentando cada vez más el prestigio y reconocimiento de esta firma. En 1989 presentó su primera colección prêt- à- porter y la crítica no pudo ser mejor. La austeridad que mostraba en sus modelos era el contraste que necesitaban las pasarelas. Pero no sólo de sobriedad viven las Prada. Miuccia se desquitó de tanto rigor al lanzar su segunda firma, Miu Miu (1992) inspirada en su propio armario, donde el estilo hippie y el colorido de sus telas se rebelaban ante la sencillez de su hermana mayor. Un año más tarde, en 1993, Miuccia Prada pisaba fuerte en la alfombra roja de Nueva York al recoger el premio a la mejor creadora del año. Llevó su colección hasta la ciudad de los rascacielos e inauguró su primera tienda en Londres. Las bases ya estaban más que cimentadas para recoger los frutos. Pero si su labor siempre se centró en la creación, fue su esposo, Patricio Bertelli, quien se encargó de que los números cuadraran y el imperio creciera sin sustos ni agujeros negros. El dúo funcionó y funciona y de ahí que amplíen proyectos en cuanto pueden. Comentada fue la adquisición por parte de Prada de las firmas Jil Sander, Helmut Lang y Gucci. Ahí está el ejemplo de la línea de deporte que ha lanzado y que tuvo su mejor muestra en la última Copa América con el barco Luna Rossa, cuyo patrón de barco era el propio Bertelli. Pero sobre todo ahí están los números. Según los últimos datos el año pasado, tuvo un 63 por ciento de aumento de beneficios, que se calculan en 76 millones de euros. No es extraño que haya periódicos como el Wall Street Journal que sitúen a Miuccia Prada como una de las treinta mujeres más poderosas del mundo ni que la empresa tenga muchos novios deseando comprarla, como el británico Richard Caring, quien, según la prensa británica, está dispuesto a desembolsar los 2.600 millones de dólares en que está valorada esta casa. Más información en: http: www. forbes. com Miu Miu, firma propia Miuccia Prada se presenta ante el público tras la pasarela de una de sus colecciones REUTERS Miuccia tenía talento y su primera gran obra fue el éxito que necesitaba para modernizar la empresa