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54 40 www. abc. es cuarentagrados POR ROSARIO PÉREZ FOTO: DE SAN BERNARDO LUNES 13- -8- -2007 ABC Jesulín de Ubrique Matador de toros El mejor paseíllo de mi vida fue el día que me casé con María José os ojos despiertos. La sonrisa perenne. Jesús Janeiro Bazán, Jesulín de Ubrique en los carteles, tiene una mirada mitad pícara, mitad angelical. Depende del palo que trate. Pero siempre transparente. La fama y el dinero no han cambiado al mayor de los Janeiro. Sus palabras rebosan sencillez y, sobremanera, una humanidad que los programas del bisturí pasan por alto. Como también olvidan que es un gran torero, con una técnica y un temple sólo aptos para privilegiados. Pero a Jesulín no le interesa lo que digan aquéllos que comunican de lo que no saben. Le importa su familia, su gente, y se rebela contra las injusticias en el ruedo y en la calle. Atraviesa una etapa de fábula. Abraza cada segundo que la vida le ofrece, porque un día estuvo a punto de perderla: Cuando sufrí el accidente de tráfico, creí que me moría y también me daban por muerto Conoce de cerca el sufrimiento, por eso ahora disfruta feliz de su profesión y de sus amores mayúsculos: su mujer y sus tres hijos. No escatima en elogios hacia ellos, especialmente hacia su pequeño Jesús, un fiera Sus expresivos ojos se visten de tabaco y oro cuando habla del que puede ser el próximo Jesulín Aún L -Creo que he cumplido con creces mi sueño y mis metas. Ahora me toca disfrutar de mi familia y de mis hijos. ¿Por qué se va? es pronto, aunque el matador gaditano le inculcará su pasión y su respeto por la Fiesta. Él, con 33 años de edad y 17 de alternativa, se despide de ella esta temporada. Un adiós a los ruedos que augura será definitivo ven, la Fiesta necesitaba un revulsivo. Yo aporté competencia. ¿Qué siente cuando pisa escenarios a los que ya no volverá? -Al principio, lo veía como una temporada más... Pero ya estamos en agosto, se acerca el final y quiero aprovecharlo al máximo. -Procuro estar como si tuviese que ganarme los contratos y no ir a cubrir el expediente. Como es mi última temporada, intento estar al cien por cien en todas las plazas. Además, noto el cariño de la gente. Se respira un ambiente distinto. -He tenido la oportunidad de mandar muchos años en esta profesión, y mandar aquí es muy difícil. El único que arregla una situación es uno con la espada y la muleta. A mí me han llamado empresarios y me han dicho: Aquí tienes tantos contratos, elige corridas Eso le ocurre a las figuras. Y a mí, repito, me ha sucedido. -Da la sensación de que no se quiere dejar nada por hacer. ¿Pesa mucho la paternidad? -Que no quepa ninguna duda. Cuando me voy de casa, hay veces que me dicen mis niñas: Papi, ¿otra vez a torear? Creo que ya es el momento de descansar. Me tiran muchas cosas. Quiero estar tranquilo y ver a mis hijos crecer a mi lado. Porque cuando tienen quince años no te quieren ver ni en pintura; últimamente, la mayoría de edad la cogen a los catorce. Quiero disfrutar de mi familia y de lo poquito que haya podido lograr. Además, prefiero irme en figura a que me echen. ¿Se despide una figura? ¿Adiós o hasta luego? -Espero que sea un adiós definitivo, aunque torearé festivales, siempre que sea por una causa justificada y no para mangonear. El mundo del toro es muy solidario. -Dicen que para ser figura hay que triunfar en Madrid. ¿Es una de sus espinas? He visto la muerte de cerca. El día que sufrí el accidente de tráfico me vi reventado y me dieron por muerto. Aquello marcó un antes y un después en mi vida. Torear me daba igual; yo sólo quería vivir He cumplido con creces mi sueño y mis metas. Ahora me toca disfrutar de mi familia y de lo poquito que haya podido conseguir en mi profesión. Además, prefiero irme en figura a que me echen -Aquí hay que hacerse respetar. Me hace gracia esa expresión de ganas más que un torero Desgraciadamente, estamos muy maltratados en ese aspecto. Que no crea la gente que se gana tanto. Hace veinte años, si todo iba bien, te podías comprar un finca; ahora, te compras una maceta. -La gente acude en masa a los tendidos para verlo. ¿Respetan su caché? -En su currículum figuran récords en número de corridas, como los 161 paseíllos de 1995. ¿Cómo se mantiene ese ritmo? -Me hubiese gustado salir por la Puerta Grande o por la del Príncipe de Sevilla, pero no ha sido posible, unas veces porque el material no era el propicio y otras porque no me encontraba en mi mejor momento. -Por el nombre de su finca, Ambiciones parecía que éstas iban a ser ilimitadas. ¿Ya las ha cubierto? -Me siento satisfecho con mi carrera y con lo que he aportado. -Un ritmo frenético, y sin aliviarme, porque donde menos toreaba es en plazas de tercera. Yo me entretenía en ir a Sevilla cinco tardes; a Madrid, tres; a Bilbao, otras tres... Y si sumas, entre plazas de primera y segunda categoría, salen 120 corridas. -Llegué en una época en la que, aunque había un plantel jo- ¿A qué aportaciones se refiere? -Su carrera se divide en dos etapas: una primera más heterodoxa y otra más ortodoxa. ¿Qué diferenciaba a un Jesulín de otro?