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ABC LUNES 13- -8- -2007 Kate McCann La prensa lusa habla de nuevos rastros de sangre donde dormía Madeleine 23 La peligrosa odisea de un cristiano converso en Egipto Mohamed Higazi ha recibido amenazas de muerte tras demandar al Estado por no reconocer su confesión religiosa PAULA ROSAS CORRESPONSAL EL CAIRO. Desde hace unos días, Mohamed Higazi duerme cada noche en un lugar distinto y cambia de número de teléfono cada semana. Este cristiano converso de 25 años se ha convertido en la primera persona en demandar al Estado egipcio por no reconocer legalmente su nueva confesión religiosa, y el reto le ha salido muy caro. Desde que su caso se dio a conocer a la conservadora sociedad egipcia, Higazi ha recibido amenazas de muerte y sus abogados han sido detenidos o han tenido que abandonar el caso, superados por las presiones sociales y por el miedo. Higazi lleva desde entonces una vida clandestina. Es el precio que ha tenido que pagar por exigir un derecho que reconoce la Constitución egipcia: el de la libertad religiosa. Higazi se convirtió al cristianismo con 16 años. Entonces cambió secretamente su nombre de pila por el de Bishoy, ya que el suyo, Mohamed, es el del profeta Mahoma. Ahora que su mujer, también conversa, está embarazada de cuatro meses, Higazi quiere cambiar su documentación oficial para que conste en la partida de nacimiento de su hijo, pero las autoridades egipcias han rechazado su solicitud. Y demandar al Estado se ha convertido en una peligrosa odisea para él. Higazi está escondido, porque la situación se ha vuelto muy peligrosa relató a este periódico Mamduh Najla, el abogado que hasta la semana pasada defendía su causa. En una rueda de prensa, Najla anunció que abandonaba el caso, alegando para ello motivos de unidad nacional, y para no ofender a sus hermanos musulmanes El abogado, que dirige el Centro Al Kalema para los Derechos Humanos, alegó asimismo que Higazi no le había proporcionado los documentos que probaban que las autoridades egipcias habían rechazado su solicitud. Sin embargo, muchos consideran la ofensa al Islam una mera excusa que encubre las presiones que ha recibido el abogado para retirarse del caso. Y algunos medios incluso señalan que Najla recibió amenazas de muerte de la policía secreta. Tengo una hija y yo también estoy en peligro reconoció angustiado en una conversación telefónica. Pero, ante las adversidades, Higazi decidió no darse por vencido. No quiero que la gente se lleve la impresión de que me he echado atrás. Voy a seguir adelante explicó el converso, periodista de profesión, al diario Daily News Y encontró otro abogado. Sin embargo, apenas un día después de que Najla se retirara, su relevo, Adel Fawzi Faltas, fue arrestado por la Policía, y está siendo interrogado. Faltas es el representante en Egipto de la Asociación Cristiana de Oriente Medio, y ha sido detenido junto al fotógrafo copto Peter Hezat Hana, bajo los cargos de hacer proselitismo cristiano en Egipto e intentar derrocar al Gobierno. Sus viviendas fueron registradas y la Policía se incautó de libros, ordenadores y documentos. Otro abogado, Ramses al Nagal, que trabaja con casos de cristianos que se convirtieron al islam y luego decidieron volver al cristianismo, reconoció que Higazi no cuenta con abogado alguno actualmente. Para él es difícil encontrar letrado ya que la mayoría son musulmanes y no quieren aceptar un caso así señaló. El caso del cristiano converso ha abierto un profundo debate en la sociedad egipcia, especialmente entre sus intelectuales más liberales, que consideran que ha llegado el momento de un cambio. A pesar de que la libertad religiosa está reconocida en Egipto, el artículo 2 de la Constitución señala que la sharia o ley islámica es la fuente principal del derecho La realidad de nuestra sociedad no se ajusta a la Constitución, porque es imposible convertirse al cristianismo explica a este diario Emad Gad, analista del prestigioso Centro de Estudios Políticos y Estratégicos Al Ahram. Higazi se ha convertido en un símbolo para los defensores de los derechos personales en Egipto, pero también en blanco de los odios de los más extremistas. El jeque Yussef el Badri ha emitido una fatua (decreto religioso) que aprueba el derramamiento de la sangre del apóstata Higazi. Se le debe pedir que se arrepienta, si no lo hace se le debe golpear en el cuello y si persiste se le debe aplicar la pena de muerte señaló el jeque al diario Daily News Aunque, realmente, el caso de Higazi, no es el primero. En Egipto ha habido cientos de casos de musulmanes que han decidido cambiar de fe, pero hasta ahora siempre lo ha- Mohamed Higazi, bajo una imagen de la Virgen, en El Cairo bían hecho en secreto para evitar problemas. Higazi es el primero que lo ha hecho público explica Yussef Sidhom, editor del semanario copto Watani Los coptos pertenecen a una antigua rama ortodoxa REUTERS Higazi se encuentra escondido y sus abogados han sido detenidos o abandonaron el caso del cristianismo, y componen el diez por ciento de la población egipcia. En cualquier sociedad saludable la gente se cambia de una fe a otra sin problemas señala el editor, pero esto es Egipto Un ciudadano afgano ya fue condenado a la pena de muerte en 2006 por convertirse al cristianismo ABC KABUL. Abdul Rahman, de 41 años, fue detenido en Afganistán en febrero de 2006 por rechazar el islam delito que es castigado con la pena de muerte en este país, a instancias de la Policía, que encontró una Biblia en su casa después de que su padre lo denunciase a causa de una disputa por la custodia de sus dos hijas. Los fiscales afganos acusaron formalmente a Abdul en aplicación del artículo 130 de la Constitución afgana. Este artículo permite que los fiscales presenten casos de presuntos delitos no tipificados en las leyes con arreglo a la jurisprudencia hanafi (una de las cuatro escuelas de la ley islámica suní) Abdul se convertió al cristianismo cuando contaba con 25 años mientras trabajaba como enfermero para un grupo cristiano internacional que ayudaba a refugiados afganos en Pakistán. Tras la acusación fue internado en la prisión de máxima seguridad de Polichar- ki, y confinado junto con militantes talibanes y de AlQaida. Un mes después, las autoridades afganas cedieron ante las presiones internacionales y liberaron a Abdul. La medida fue adoptada al presentar el proceso fallos técnicos y porque había elementos que hacían dudar de la estabilidad psíquica del acusado según informó Abdul Wakil Omeri, portavoz del Tribunal Supremo. Rahman, que vivió nueve años en Alemania, solicitó asilo político a la comunidad internacional, siendo Italia quien accediera finalmente a la propuesta.