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12 ESPAÑA La amenaza de Al Qaida LUNES 13 s 8 s 2007 ABC Yemen, primera prueba del EPA Yemen ha sido el primer campo de pruebas para el Equipo Policial de Apoyo en Grandes Atentados Terroristas (EPA) Está integrado por miembros de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía, especializados en Información, Tedax, guerra química y bactereológica (NRBQ) y Policía Científica. La creación este grupo es un compromiso firmado en 2006 por los ministros del Interior de seis países europeos: Alemania, Italia, Francia, Polonia, Reino Unido y España, que ha sido el primero en ponerlo en marcha. La experiencia de Yemen, pese a la tragedia de los hechos, ha servido para comprobar que el equipo tiene capacidad para responder a los objetivos para los que fue creado. Aunque en el grupo no está integrado el Centro Nacional de Inteligencia, en el caso del Yemen se incorporó un agente. Agentes españoles tomaron medidas del cráter que produjo la explosión del potente coche bomba D. A. ¡Vámonos, vámonos, que no estamos seguros! Agentes de Policía, Guardia Civil y CNI trabajaron codo con codo con sus colegas yemeníes en la identificación de los cuerpos, recogida de restos y en labores de Inteligencia D. M. MADRID. Veintiséis horas después del atentado, tres especialistas- -un biólogo, un antropólogo y el jefe de inspecciones oculares- -llegaban a Saná, capital de Yemen. Su cometido era identificar a los siete españoles asesinados por Al Qaida- -la octava víctima falleció días después- Nada más bajar del avión, el destino de los tres hombres de la Comisaría General de Policía Científica fue el hospital de Athawara, donde, ya en féretros, se encontraban los cuerpos. Previamente, el embajador Marcos Vega, que durante aquellos días fue apoyado por la legación española en Arabia Saudí, había gestionado los trámites administrativos que requería una situación de esas características, labor en la que colaboró en todo momento el Gobierno yemení. Ante los cuerpos, lo primero que hicieron los agentes, provistos con el material de Policía Científica, fue tomar las necrorreseñas de los dedos índices derechos para cotejarlas con las del DNI llevadas desde España. No pudieron realizar la prueba a dos de las víctimas al estar una carbonizada y faltarle ese dedo a la otra por efecto de la potente bomba. Mientras el jefe de inspecciones oculares recogía las necrorreseñas, los expertos en biología y antropología anotaban con detalle la descripción de las heridas al tiempo que tomaban muestras orgánicas para luego obtener el ADN y cotejarlo con los familiares de los fallecidos. Fue en ese momento cuando el director de evidencias forenses, un yemení formado en los laboratorios y aulas de la BKA (policía alemana) mostró al equipo español su kit de ADN, compatible con los que utilizan las policías occidentales. Nada que envidiar al nuestro. Muy bueno, sí, muy completo afirma con satisfacción el inspector David S. jefe de inspecciones oculares. La labor de identificación se prolongó hasta las tres y media de la madrugada del 4 de julio. Los agentes, con la ayuda de sus colegas yemeníes, se emplearon a fondo para no cometer el más mínimo error. Asegurado, pues, el nombre de cada una de las víctimas, se procedió a cerrar, precintar y sellar los féretros, que en avión- -en el que viajaron también los heridos- -fueron trasladados a Madrid. Cooperación En tierra, en Saná, se quedó el jefe de inspecciones oculares a la espera de que llegara el Equipo Policial de Apoyo en Grandes Atentados Terroristas que, conocido por las siglas EPA, estuvo formado por tres agentes del Cuerpo Nacional de Policía La provincia donde se registró el atentado es un feudo de traficantes de drogas y terroristas de Al Qaida Las rivalidades que mantienen dos clanes tribales son también foco de inestabilidad y otros tantos de la Guardia Civil, especializados, además de en Policía Científica, en Tedax e Información (en el EPA también hay expertos en guerra química, pero en Yemen no fue necesaria su presencia) Al grupo policial se unió un agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) El equipo formó una piña y, apoyado por el embajador Vega, mantuvo reuniones con los responsables de la investigación que desde un primer momento atribuyeron a una célula local de Al Qaida el atentado. Una de las pocas veces que se dividió el grupo fue cuando dos agentes, en representación del resto, fueron a visitar a María Asunción Vitorica, que se debatía entre la vida y la muerte en el hospital de Athawara. La cooperación de los miembros del servicio de Inteligencia yemení y del Ministerio del Interior fue máxima hasta el punto de que dieron el visto bueno a que los agentes pudieran traer a España muestras orgánicas e inorgánicas. Los restos fueron tomados directamente en el lugar del atentado. Allí, hasta la localidad de Mareb, se desplazó el equipo el 6 de julio en un helicóptero que había combatido en Afganistán bajo mando ruso. Ese día, la Inteligencia yemení ya conocía informaciones que advertían de que los agentes españoles podían ser objetivo de un atentado, por lo que las autoridades de Saná no ahorraron medios. Pese al extraordinario des- pliegue, los agentes yemeníes quisieron reducir las posibilidades de riesgo y por eso durante las dos horas que duró la operación de recogida de muestras, la frase que más pronunciaron fue la de vámonos, vámonos, que no estamos seguros Los policías sabían dónde estaban. En la zona de Mareb, próxima a la frontera con Arabia Saudí y considerada como un feudo de traficantes de droga y terroristas de Al Qaida, las normas de convivencia las imponen dos tribus rivales: la Obeida y la de Al Asharraf. Con los jefes de ambos clanes se reunió recientemente el presidente de Yemen, Ali Abdulá Saleh, y les sacó el compromiso de delatar a los sospechosos de servir en la filas de Al Qaida. Días más tarde, cuatro sospechosos, a los que el Ministerio de Defensa yemení vinculó con el asesinato de los turistas, fueron abatidos a tiros. Pero los terroristas no tardaron en responder. Al día siguiente, con material de guerra- -granadas y obuses- como los que contenía la bomba que acabó con la vida de los ocho españoles, atacaron una central eléctrica, varios puestos de policía y un edificio del gobierno de la región de Mareb. Traficantes, terroristas y tribus ABC. es Más información sobre terrorismo internacional en www. abc. es