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ABC DOMINGO 12- -8- -2007 40 85 desiguales resultados. Mejor, en el cometido musical, porque Valéry Gergiev no se amilana frente a los excesos orquestales que Berlioz plantea, sobrepasándolos incluso, lo que le valió la sanción de unas cuantas voces por el primer acto, más difícil de resolver. El mayor lucimiento, siempre contando con la complicidad de la Filarmónica de Viena, lo obtuvo en el segundo, marcadamente romántico. En esa disyuntiva se movió el director escénico Philip Stölzl, especialista en vidoclips- -Madonna, Mike Jagger o Luciano Pavarotti, entre otros- -y en anuncios publicitarios televisivos. Con ese bagaje de efectos visuales debe afrontar, atropelladamente, los tres días de carnaval con que arranca la obra, que sitúa en una Roma de Piranesi perdida en el marasmo del mítico filme de Ridley Scott Blade Runner intentando hacer brotar la sonrisa del público. En el segundo acto, cuando las aguas se remansan, gana asimismo la acción. Entonces la lectura escénica, por seguir buscando similitudes, emparentaría con Ken Russell y su vertiente iconoclasta, incluyendo strictu sensu el modo en que resuelve la presencia escénica del Papa, en la línea de un musical de Broadway cargado EL ESCÁNDALO COMO FÓRMULA J. A. LL. SALZBURGO. El sentir de parte de los asistentes al Festival de Salzburgo se resume en unas palabras escuchadas a la salida de El Cazador Furtivo ¡Otro director que busca polémica! decía refiriéndose a Jürgen Flimm, gestor desde este año de la cita veraniega, a juzgar por los desnudos femeninos que, para una pieza clave del romanticismo se le antojaban gratuitos. A la hora de programar nadie se plantea hoy las fórmulas de Karajan, que también pedían a gritos desempolvarlas en los últimos años de las cuatro décadas en que rigió los destinos del festival. Un periodo que coincidió con el de las mejores voces, algunas españolas. Desde Pilar Lorengar a Plácido Domingo pasando por Carreras o Berganza, movidos escénicamente por JeanPierre Ponnelle o Giorgio Strehle. De ahí la convulsión con la llegada de Gerard Mortier, rebosante de ideas, dando un vuelco a los criterios precedentes. Con él llegó el escándalo. Por lo general, en la acepción más positiva del término. Ahí están los trabajos que Wernicke o Sellars firmaron. Mortier se anota las mejores propuestas de los últimos tiempos. Y las peores, si recordamos las Bodas de Fígaro y El Murciélago de su despedida, con la complicidad escénica de Marthaler y Neuenfels, este último responsable del Idomeneo berlinés retirado del cartel por exhibir las cabezas cortadas de Buda y Mahoma. Tras el anodino quinquenio de Ruzicka, sucesor de Mortier, ¿vuelven, como insinuaba aquel espectador, la fiebre por captar buscadores de morbo, aunque algunos escarmentados de épocas anteriores se hayan fugado a festivales sin sobresaltos? ¿Se pretende potenciar la otra cara del de Salzburgo por esa vía? Porque todo no se reduce al apartado musical. También el teatro pesa notablemente en el día a día salzburgués, y Flimm, que procede de ese medio, querrá potenciarlo. Tal vez por ahí vayan los tiros al recurrir a fotos impactantes para títulos como Quartet donde Heiner Muller, con el sexo y la política como motores en las relaciones de pareja, revisa las Relaciones peligrosas de Laclos, que tanto juego dieron a algunos cineastas. Por ahí deben marchar las cosas cuando se trata de sorprender. El escándalo puede ser fórmula- gancho, nunca ecuación infalible que garantice ese éxito. La soprano Kate Aldrich da vida a Ascanio en Benvenuto Cellini de ironía. Aunque la mayor dosis de gags los protagoniza el rival de Cellini en el amor por Teresa, Fieramosca, encomendado al excelente barítono Laurent Naury, una de las mejores apuestas del reparto. Con él, dos solventes sopranos debutantes en Salzburgo: Maija Kovalevska y Kate Aldrich, Tere- REUTERS La inclusión de la ópera de Berlioz se inscribe en el plausible interés de Flimm por rescatar obras apenas conocidas en este lugar sa y Ascanio, respectivamente. Bien jugados en vis cómica los cometidos de los bajos Michail Petrenko y Brindley Sherratt, como Clemente VII y su tesorero, que evidenciaron más aún las deficiencias vocales del tenor Buckhradt Fritz en su intento de sacar a flote al Cellini que da nombre a la ópera. Polémica escena de El Cazador Furtivo que recuerda algunos planos de la película Eyes Wide Shut de Kubrick EPA