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84 40 CULTURA Y ESPECTÁCULOS DOMINGO 12- -8- -2007 ABC Una escena del colorista montaje de la ópera Benvenuto Cellini de Hector Berlioz AP Salzburgo Berlioz, entre luces y sombras El especial interés de los espectadores en el estreno de la primera de las tres óperas que Berlioz escribió, Benvenuto Cellini revela la buena sintonía del público con el nuevo equipo rector del festival, encabezado por Jürgen Flimm JUAN ANTONIO LLORENTE a única lectura del derroche de aplausos con que el viernes se premiaba el montaje de Benvenuto Cellini es que el público- -muchos, invitados por patrocinadores y benefactores del festival, descendieron del interminable cortejo de Audis oficiales frente a la puerta de la Grosses Spielhaus- -quería vaciar su carga restante de buena disposición hacia el nuevo equipo rector del festival, que encabeza Jürgen Flimm, con la cuarta y última de las nuevas propuestas en esta edición del apartado operístico. En el que, inexplicablemente- -habrá que esperar si los resultados lo justifican- -se ha incluido también el trabajo multidisciplinar de Jan Fabre Réquiem por una metamorfosis una instalación del polifacético creador en torno a una misa de difuntos en la que tienen cabida desde la música y la danza a cualquiera de las expresiones plásticas que transita. Al margen de esta interrogante, la inclusión de la ópera de Berlioz se inscribe en el plausible interés de Flimm y los suyos de rescatar obras apenas conocidas en este lugar. Así, junto a El Cazador Furtivo que no se programaba desde 1954, dirigida por el mítico Furtwängler L pocos meses antes de su muerte, en estos días se han podido ver la Armida de Haydn, Eugen Onegin de Tchaikovsky y este Benvenuto Cellini ausentes hasta ahora en los carteles del festival. De ahí el especial interés de los espectadores en el estreno de la primera de las tres óperas que Berlioz escribió. Ante todo, por lo poco común de su programación en los teatros, dada la dificultad para aligerar la densidad de la misma y encajarla en los parámetros que se suponen a la denominación de ópera cómica en que el compositor encuadró este trabajo. Volcándose luego, como depurado orquestador que era, en una exigente partitura para gran conjunto al servicio de un libreto de Leon de Wailly y Jules Barbier, basado en las memorias del escultor florentino, cuyo nombre titula la obra. Dificultad musical y escénica a la hora de acometer la treintena larga de situaciones que se suceden, superadas con