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82 40 RICOS SOLEMNES DOMINGO 12- -8- -2007 ABC Ferrovial es hoy baste decir que el grupo es propietario de la mítica autopista estadounidense Chicago Skyway o del aeropuerto de Heathrow, en Londres, ciudad en la que explota tres líneas del Metro, amén de ser uno de los principales proveedores de servicios y mantenimiento para el ejército británico. Las principales apuestas en este momento son Gran Bretaña y Estados Unidos, aunque ha trabajado en otros países como, por ejemplo, Portugal, Libia y Chile. El año 1995 figura con mayúsculas en la historia de la constructora, ya que fue en esa fecha cuando compró Agromán a Banesto por 15 millones de dólares. Un año después, la empresa fue galardonada con el premio internacional Puente de Alcántara por el Arco de la Regenta, en Asturias. En 1997 se concluyeron las obras del Museo Guggenheim, en Bilbao. En 1999, Ferrovial salió a Bolsa y obtuvo la concesión de de la Autopista 407 ETR Toronto, en Canadá, con una inversión de 2.400 millones de euros. El año no se le dio mal a Rafael del Pino si se añade a lo que antecede que se constituyó la empresa Ferrovial Agromán, entonces primera constructora española. Al empresario siempre le costó abandonar Ferrovial, prueba de ello que desde 1972 hasta 1974 aceptó poner en marcha Enagás, compatibilizando ambas. Preguntado, en cierta ocasión, acerca de su gran defecto contestó que trabajar como un condenado Cierto que quizá ha sido la pasión a la que más tiempo ha dedicado, pero la ha compartido con el mar y la astronomía. Es cosa sabida y así, en uno de sus aniversarios al frente de Ferrovial, recibió como obsequios un octante traído de Liverpool y un libro sobre navegación fechado en 1692. Pero la fatalidad acecha, sigilosa, teniendo como objeto a batir a los seres humanos y, en ocasiones, lo hace allí donde el hombre goza de la vida. Este fue el caso de Rafael del Pino. El destino, tan glosado por los griegos, le esperaba a bordo de su barco. En su interior, su dueño resbaló con tan mala fortuna, que la suya cambió. A su caída siguió un tiempo de silencio que superó. No obstante, la tetraplejia permanece. El empresario ha quedado con los pies en tierra, pero está probado que nuestro planeta es tan azul como el cielo. El mar y la astronomía Rafael del Pino y Moreno, el empresario propietario de Ferrovial ABC Rafael del Pino Todo un carácter TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO todo empresario que triunfa en su negocio, y deja parte de su vida en su empeño hasta lograr que haga historia, le llega el momento, no ansiado, de convertirse en patriarca. Este es el caso de Rafael del Pino y Moreno con respecto a Ferrovial, la empresa constructora que fundó en 1952- -supo llevarla a lo más alto- y en la que trabajó hasta 2000. En esta fecha, el calendario marcó el momento en el que sería nombrado presidente de honor. Un año después lo fue también de la Fundación, creada en 1999, que lleva su nombre. Lo que empezó siendo una empresa familiar es hoy un potente grupo considerado como el mayor del mundo en servicios y concesiones. El pasado año ingresó- ¡esto son cifras! ¡esto es dinero! -12.354 millones de euros o si lo quieren en roman paladino, dos billones de pesetas. (No echen cuentas y sigan leyendo) Las ganancias se situaron en 1.426 millones A Cuentan, y aseguran estar cargados de razón quienes lo hacen, que el fundador de Ferrovial es un tipo cartesiano. Entre sus confesiones, la de haber aprendido a no dar ninguna batalla por perdida de euros netos, lo que significa que, tras pagar los impuestos, el grupo obtuvo en 2006 237.000 millones de pesetas. Don Rafael cedió los trastos en la fecha de su jubilación a su hijo Rafael del Pino Calvo- Sotelo, que, indudablemente, ha sabido manejar bien los mimbres que recibió. No obstante, el patriarca sigue preocupándose por el desarrollo de Ferrovial como bien saben algunos de sus ejecutivos. Nacido en Madrid el 10 de noviembre de 1920 es doctor ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Comenzó su vida profesional en Vías y Construcciones, compañía en la que estuvo desde 1947 hasta 1952, cuando decidió tener alas propias. Puede que a esto le condujera no sólo una ambición lógica sino un carácter nacido para el mando. Una de sus primeras tareas fue suministrar traviesas de madera a Renfe. La posguerra coleaba y Del Pino recuerda que recibía 3,98 pesetas por cada traviesa tratada con creosota, un producto que mejora la madera. Era difícil cubrir los gastos del material (se importaba de Alemania) pero dado que el contrato se mantuvo durante 16 años, Ferrovial creció y pudo afrontar obras como la ampliación de los Metros de Madrid y Barcelona. Con la mentalidad empresa- rial de aquel tiempo, don Rafael hizo salir adelante Ferrovial a costa de trabajo, ya que por entonces se rechazaba, en líneas generales, endeudarse con el fin de financiar un negocio. Con su propio dinero pues, en los sesenta decide acceder a otros campos como la explotación de canteras, la construcción de pantanos y la pavimentación de carreteras, que, al cursar los años, se convertirían en autovías y autopistas. Su carácter fuerte, duro, difícil- -quizá necesario en ciertas cotas de poder- no le impedía admitir opiniones ajenas y, tal vez esté, como se ha apuntado, en el germen de su triunfo, porque, a fin de cuentas, su parecer primaba. Puede que también le fuera provechoso a la hora de aguantar contratiempos como el de Cubiertas, cuyo asalto intentó sin éxito. Pero, ¡ay! lo que es el para tantos y tantos incomprensible mundo de los negocios, porque resulta que el aparente fracaso se saldó con unas plusvalías de más de 5.000 millones de pesetas para Ferrovial. Cuentan, y aseguran estar cargados de razón quienes lo hacen, que el fundador de Ferrovial es un tipo cartesiano. Entre sus confesiones la de haber aprendido a no dar ninguna batalla por perdida. Ya puede. Para aproximarse a lo que Más información en: http: www. forbes. com