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Festival de Salzburgo La polémica levantada por algunos abonados del Real sobre ciertos montajes de ópera llega a Salzburgo con controvertidas producciones como El Cazador Furtivo Calatrava y Venecia Con la instalación del arco central se completó ayer el montaje del puente del arquitecto español en Venecia, el cuarto sobre el Gran Canal a lo largo de la Historia Ellos y la publicidad 79 Las grandes firmas internacionales confían cada día más en los personajes famosos para que protagonicen sus orquestadas campañas publicitarias El Príncipe de Gales, en Highgrove ABC técnicas se completó en 1996 y hoy, cuando la alimentación orgánica es valorada por gran parte de la población, Highgrove constituye una auténtica historia de éxito. No sólo es un ejemplo imitado, con pioneras soluciones luego aplicadas por otros granjeros del país, sino que supone importantes ingresos para la veintena de organizaciones asistenciales creadas por el Príncipe de Gales. Duchy Originals, la marca con la que se comercializan los productos de Highgrove, aporta unos beneficios anuales de 1,5 millones de euros. No fundamentalmente, pero también, gracias a los subsidios de la UE, y eso en el país del euroescepticismo. Según Wilson, de Bruselas llegan cada año unos 40.000 euros. El primer producto Duchy Originals, lanzado en 1992, fueron unas humildes galletas orgánicas hechas de avena. Después la lista no ha dejado de ampliarse y llega al centenar: pan, bacon, salchichas, jamón, queso, leche... La carne, especialmente sus apreciados filetes de Aberdeen Angus, además de abastecer el mercado local de Tetbury, viaja a las carnicerías más selectas de Londres y al menú del Ritz. He puesto mi corazón y mi alma en Highgrove. Todas las cosas que he intentado hacer en ese pequeño rincón de Gloucestershire han sido la física expresión de mi personal filosofía ha dicho el Heredero en más de una ocasión. Una filosofía que pasa por el culto a los métodos y formas tradicionales, algo que el príncipe Carlos defiende tanto para la agricultura como para la arquitectura y la medicina (en estos dos campos su punto de vista no ha triunfado de momento) y la preservación de herencias recibidas, como la recuperación de ciertas variantes ganaderas en vías de extinción. Su preocupación es que en estos momentos existe un 75 por ciento de variantes genéticas menos que en la era victoriana. Si el público no puede acceder a la granja, sí están permitidas visitas en grupo a los Jardines de Highgrove, que rodean la residencia campestre del príncipe Carlos. Aquí, el capataz Wilson cede el testigo a la señora North, del cuerpo de voluntarios que se dedica a mostrar las excelencias de los distintos ambientes florales. En el paseo no está permitido fumar, ni tampoco usar el móvil. Esto Las tinajas de los Reyes de España Los Highgrove Gardens tienen algunos rincones con gran sabor español. La terraza posterior de la mansión forma una plazoleta, rodeada por grandes tinajas regaladas por Don Juan Carlos y Doña Sofía, en el tiempo en que el Príncipe y la Princesa de Gales y sus hijos pequeños habían estrechado las relaciones con la Familia Real española con estancias veraniegas en Mallorca. De ahí arranca un paseo que intenta reproducir un ambiente mediterráneo, con una fuente inspirada en surtidores de Sevilla. También los aires de la Alhambra tienen su particular sitio en las seis hectáreas que ocupan los jardines, cuidados desde hace años por el maestro jardinero David Hurst. El Carpet Garden es un recinto rodeado por una tapia, con pantalla de cipreses, a modo de patio. Su centro lo ocupa una fuente árabe, puesta sobre un par de plataformas octogonales con cerámicas de dibujos geométricos, que pretenden simular una alfombra oriental, en los diseños característicos de Granada. El agua circula por unos pequeños canales para regar la escalonada vegetación. Unos naranjos en grandes macetas completan el entorno, concebido por el propio príncipe Carlos y expuesto primero en 2001 en el tradicional festival floral de Chelsea, donde ganó la medalla de plata. ra. También por la Duquesa de Cornualles, que frecuenta la propiedad más a menudo de lo que lo hacía la urbana Lady Diana. De todos modos, el matrimonio hoy no está en casa. La mansión, levantada a finales del siglo XVIII, fue adquirida por el Heredero en 1980 a su último propietario, hijo del primer ministro conservador Harold Macmillan. Los príncipes Guillermo y Enrique gozaron épocas de su infancia jugando en una cabaña construida sobre un árbol, que North muestra con especial ilusión. Cada rincón de los jardines tiene la impronta directa de su dueño, que ha querido para Highgrove mucho de lo que ha visto en sus viajes por el mundo. De su última visita a la India se trajo una puerta de madera ricamente tallada, que ha sido emplazada en el paso entre unos setos. De sus desplazamientos por Oceanía son unos árboles de helechos, y de Egipto, una réplica de jeroglíficos que proclaman: El jardín es un reflejo de las estrellas del cielo Según ha dicho el príncipe Carlos, estos jardines agradan a los ojos, abrigan el corazón y alimentan el alma Es una armonía visual a partir del particular eclecticismo de su inspirador. Existe hasta una pequeña ermita, no dedicada a ningún dios, sino erigida con el cambio de milenio como lugar aconfesional para la contemplación. Hay tulipanes, amapolas, plantas exóticas que requieren un especial cuidado dadas las condiciones del clima y un huerto de hortalizas en el que el criterio estético y el comestible van a la par. Y repartidos por doquier se encuentran numerosas estatuas y bajorrelieves, como el que recuerda a Tigga, el perro del Príncipe de Gales que murió hace cuatro años. En el folleto que nos reparte la señora Noth, la dedicatoria del príncipe Carlos invita a finalizar el recorrido en la tienda, establecida en respuesta al requerimiento de los visitantes Previa incursión en los lavabos, que utilizan agua de lluvia reciclada, como orgullosamente advierte un letrero, nos lanzamos a adquirir algún producto Duchy Originals. Unos prefieren las clásicas galletas, pero otros se lanzan a por el vodka y la ginebra ecológicos, que de todo hay en el reino orgánico de Su Alteza. En recuerdo de su perro Tigga La Duquesa de Cornualles frecuenta la propiedad más a menudo de lo que lo hacía Lady Diana último no se sabe muy bien qué tiene que ver con la salud de las plantas, pero al menos permite seguir las explicaciones sin interrupciones. Carolyn Noth profesa una gran devoción por el Príncipe de Gales, por haber transformado lo que eran campos desatendidos en un lugar que reúne una variada y cuidada flo-