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ABC DOMINGO 12 s 8 s 2007 INTERNACIONAL 33 HORIZONTE Ramón Pérez- Maura SARKOZY, URIBE, CHÁVEZ... AZNAR l almuerzo de los presidentes de Estados Unidos y de Francia ayer en la casa de los Bush, en Kennebunkport, debiera ser un motivo de optimismo. El entendimiento franco americano es necesario y Sarkozy apuesta por él. Y resulta especialmente relajante verlo tras los extraños movimientos del francés desde que ganó la Presidencia. Una prueba de que su política exterior empieza a entrar en caminos de descrédito se ha dado estos días. El 4 de agosto, la periodista Patricia Poleo publicaba en El Nuevo País de Caracas una detallada información sobre cómo la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt, secuestrada hace más de un lustro por las FARC, estaría ahora en una finca en Elorza, población en el estado venezolano de Apure, fronterizo con Colombia. Poleo explicaba cómo en el caso de Ingrid Betancourt, el presidente venezolano es el negociador intermediario entre el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y las FARC. Ingrid Betancourt tiene doble nacionalidad francesa y colombiana y desde que fue secuestrada el Gobierno de Francia ha dedicado muchos esfuerzos a su liberación, de manera especial el anterior primer ministro, Dominique de Villepin, al que unió una íntima amistad con Íngrid en sus días de Universidad. La información tenía tanta fuerza que el Elíseo tuvo que emitir un desmentido oficial el 7 de agosto. Admitamos que el que Sarkozy pudiera dejar tirado a Uribe después de convencerle, hace semanas, de liberar a terroristas de las FARC para facilitar la liberación de Ingrid, que Sarkozy pueda otorgar a Chávez un papel preeminente en la liberación de la colombiana y que Sarkozy pudiera intentar buscar esta ocasión para hacer un negocio similar al que logró con Libia tras la liberación de las enfermeras búlgaras resultarían escenarios inverosímiles si no fuera por la desenfrenada carrera en busca de protagonismo internacional en la que ha entrado Sarkozy. Quién sabe, quizá la liberación de Ingrid lo justifique. En ese caso José María Aznar podría mediar entre sus dos amigos, Álvaro Uribe- -el humillado- -y Nicolas Sarkozy- -el triunfador. E El presidente de EE. UU. George W. Bush, junto a Nicolas Sarzkozy y su padre dan un paseo en barco AFP Bush y Sarkozy refuerzan su amistad entre perritos y hamburguesas La mujer del presidente francés, Cecilia, y sus dos hijos no pudieron acudir al almuerzo organizado en honor a su familia a causa de unas fuertes anginas JOSE LUIS DE HARO SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Qué mejor fórmula para ganarse la confianza de un recién llegado a la Presidencia francesa que celebrar una amistosa reunión a base de hamburguesas y perritos calientes, todo ello ambientado con las fabulosas vistas con las que cuenta el retiro vacacional de la familia Bush en Walkers Point, Maine. En medio de este idílico marco estival, George Bush recibió ayer a su homólogo galo, Nicolas Sarkozy, con el objetivo de reforzar sus buenas relaciones. A su llegada, el presidente francés explicó que su esposa Cecilia, al igual que dos de sus hijos, sufrían unas fuertes anginas por lo que no pudieron acudir al almuerzo. Lo peor es que fui yo quien se las contagió contó Sarkozy. Desde luego, la estima que profesa el presidente estadounidense hacia el francés es evidente ya que sólo un líder internacional ha visitado con anterioridad a Bush en su casa de la playa en la rocosa costa del noroeste de Estados Unidos. Cabe recordar que el pasado julio, las tensiones surgidas entre Washington y Moscú provocaron que el mandatario norteamericano decidiera limar asperezas invitando a Vladímir Putin a un fin de semana de recreo y pesca. En esta ocasión Bush no ha dudó en organizar un tradicional picnic americano según reveló la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, para que Sarkozy y los suyos tuvieran la oportunidad de conocer a toda la familia, desde los padres del presidente norteamericano, a sus gemelas Jenna y Bárbara, a su esposa Laura, a su hermano Jeb y a su hermana Doro. Hasta la fecha, el mandatario siempre se ha reunido con los principales cabezas de cartel de la política internacional en su rancho de Crawford, en su Texas natal, pero parece que la brisa marina tiene un efecto curativo para resolver problemas y sellar amistades de por vida. En esta ocasión, Bush necesitaba superar el bache provocado por el antecesor de Sarkozy, Jacques Chirac, que se desmarcó completamente de la línea política estadounidense en lo que a Irak se refiere, poniendo de manifiesto su oposición contra la invasión norteamericana del país árabe. Sin agenda fija y en tan sólo noventa minutos, ambos presidentes tuvieron la oportunidad de acercar posiciones de manera informal sobre temas tan dispares como el cambio climático, Líbano, Sudán e Irán. Sarkozy, que ocupó la Presidencia francesa el pasado mes de mayo, fue muy criticado durante la campaña electoral por su interés en estrechar los lazos con Washington. En más de una ocasión el propio mandatario francés denunció la arrogancia francesa durante una visita a Washington en septiembre de 2006 en la que se reunió con Bush. En todo momento, Sarkozy ha expresado su voluntad de ser un aliado, pero no un vasallo de Estados Unidos. Los dos presidentes ya se reunieron el pasado junio en Alemania durante la cumbre del G 8, momento en el que al parecer el presidente Bush invitó al mandatario francés a este curioso picnic Se baraja la posibilidad de que el próximo otoño mantengan una reunión formal en EE. UU. con motivo del viaje del dirigente galo a Nueva York para la Asamblea General de la ONU. Mientras las posiciones de Washington y París en temas tan delicados como Líbano o Irán son bastante similares, el principal escollo político entre ambos países se centra ahora en el cambio climático. La lucha medioambiental es una de las prioridades fijadas por Sarkozy y de sobra son conocidas las asperezas que este tema han levantado entre la comunidad internacional y el gigante estadounidense. Tampoco parece que el presidente francés y el norteamericano sigan el mismo carril en lo que a las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio, se refiere. Cambio de política Ambos mandatarios mantuvieron una distendida reunión de noventa minutos sin una agenda concreta