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18 ESPAÑA El caos catalán DOMINGO 12 s 8 s 2007 ABC Irresponsables políticos El apagón, los constantes incidentes en la red de Renfe, el monumental atasco en la AP- 7 o el colapso en el aeropuerto no han generado la mínima autocrítica por parte de los dirigentes políticos POR ÁNGEL GONZÁLEZ ABAD BARCELONA. Lunes, 23 de julio de 2007. 11 horas. La caída de un cable de alto voltaje provoca un apagón sin precedentes en la Ciudad Condal. Fue el comienzo de una triste historia en la que los barceloneses han sentido como nunca la desafección de su clase política, que en ningún momento ha mostrado un apoyo decidido a la población. Desaparecidos en las primeras horas, sin asumir responsabilidades ni un mínimo de autocrítica y echando las culpas a los demás, el comportamiento de los gestores públicos a nivel local, autonómico y estatal ha aumentado el grado de indignación de una ciudadanía en la que ha cundido un sentimiento de desamparo. Aquella primera noche, entre 300.000 y 400.000 personas permanecieron sin electricidad. Por la mañana, 24 horas después de producirse el apagón, comparece ante los ciudadanos el alcalde, el socialista Jordi Hereu, para leer una escueta declaración institucional en la que enfatiza: No aceptaré de ninguna manera otra noche sin luz Casi a la vez, el consejero de Economía de la Generalitat, el también socialista Antoni Castells, consideró la situación inaceptable culpó a las eléctricas y aseguró que los barceloneses tendrían suministro esa misma noche. Ninguno de los dos acertó y miles de ciudadanos volvieron a pasar otra noche sin luz. Aquella firmeza de los dos responsables políticos se la llevó el viento y de aquellas promesas nada más supo el barcelonés de a pie al que no le quedaba nada más que protestar por la vía de improvisadas caceroladas. Pero si el alcalde y el portavoz de la Generalitat se tuvieron que tragar sus predicciones, también hubo pecados por omisión total. Durante el apagón, muchos centros de salud paralizaron su actividad. Nadie supo dónde se encontraba la consejera de Sanidad del gobierno, Marina Geli. Y como en los hospitales, en los mercados. Ni el alcalde ni los responsables políticos de abastos acudieron a dar ánimos a los miles de comerciantes que luchaban por salvar el género de sus puestos y tiendas o veían con desesperación cómo todo se perdía. Es verdad que el consejero responsable de Comercio, el republicano Josep Huguet, propuso el segundo día de apagón crear una junta de mediación en la que él mismo reconoció no creer mucho. Eso sí, exigió al Estado que hiciera frente a sus obligaciones Y tras sentenciar, se fue de vacaciones. El tercer día sin luz llegaron generadores de todos los puntos de España; el Ejército tuvo que aportar varios para que Barcelona fuera recuperando una normalidad precaria. El corte se produjo un lunes y hasta el viernes siguiente el presidente de la Generalitat permaneció en silencio. Montilla finalmente reúne al alcalde y a los responsables de Fecsa- Endesa y Red Eléctrica Española, promete multas millonarias para las compañías y anuncia un acuerdo para pagar indemnizaciones. Pero cuando todo parecía controlado y con los pertinentes cruces de acusaciones sobre qué Gobierno (PP o PSOE) invirtió o dejó de invertir en Cataluña, se abría otro frente con la avería de un tren de Cercanías en la estación de Sants que provocó un tremendo tapón y retrasos que afectaron a 28.000 usuarios. Ha pasado una semana y finalmente el consejero Castells comparece ante el Parlamento El consejero, de vacaciones La AP- 7 ayer a su paso por Roda de Bará en Tarragona las oficinas de Endesa para presentar sus reclamaciones el mismo día en que ve la luz un sondeo del Parlamento de Cataluña en el que se asegura que los políticos ignoran los problemas reales de los catalanes Curiosa coincidencia. Desde Moncloa se anuncia la visita de Zapatero para el 2 de agosto, pero su recorrido produce más desencanto que otra cosa. Evita los escenarios del apagón y el contacto con los afectados y salda la visita con el anuncio de una comisión que vigilará las inversiones en Cataluña y la promesa de que la Generalitat entrará en la gestión de El Prat. El viernes 3 de agosto un tren de la red de Cercanías queda atrapado en un túnel cerca de la estación de Sants. Cuatrocientas personas aguantan durante horas encerradas sin luz y con un calor sofocante. El colapso se repite y 24.000 personas soportan desesperantes retrasos y anulaciones de trenes en la salida de vacaciones. Pero las cosas pueden empeorar. Y empeoraron al día siguiente con un atasco histórico en la AP- 7. Hasta 75 kilómetros de retenciones obligan a abrir las barreras en los peajes EFE Los barceloneses sintieron como nunca la desafección de su clase política durante el apagón Las visitas relámpago de Zapatero y Álvarez no incluyeron un contacto personal con los afectados catalán acusando a Endesa. El tripartito se sacude cualquier responsabilidad y se lanza contra el presidente de Endesa, Manuel Pizarro, a quien se le exige una disculpa pública. Ese mismo 30 de julio, el ministro de Industria Joan Clos acude al Congreso y se despacha con un no sabe no contesta y con la promesa de acelerar las inversiones en las redes eléctricas para evitar apagones. No tardó ni unas horas en quedar desautorizado por el vicepresidente Solbes, que negó nuevas inversiones en 2008. Y nadie asume responsabilidades. La crisis se calienta, los barceloneses hacen colas ante Atrapados en el tren de El Vendrell y Tarragona. Ante esto, la preocupación política era con la concesionaria de la autopista sobre los costes de la excepcional medida. Ningún gestor político se acordó de todo lo que sufrieron durante horas y horas bajo el sol miles de conductores. Todavía quedaba el aeropuerto de El Prat, al borde del colapso por una caótica gestión de equipajes. La zona de facturación sin aire acondicionado y miles de personas hacinadas ante las ventanillas de facturación. La ministra de Fomento llegó de improviso el martes a Barcelona y felicitó a los responsables del aeropuerto y de Cercanías. Todo perfecto a juicio de la ministra, para quien sólo alguna disfunción provoca las incidencias. Eso sí, los ciudadanos tendrán que esperar un mes más para que los problemas se solucionen. ¡Total, qué más da! No habría retornado todavía la ministra a su lugar de descanso veraniego cuando, tras una noche de lluvia, nuevas averías griparon la red de ferrocarriles. Ningún responsable político, y la historia no ha acabado... Más información sobre la situación en: www. renfe. es