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10 LA ENTREVISTA www. abc. es DOMINGO 12- -8- -2007 ABC Algunos directores de escena se merecerían una buena paliza Teresa BerganzasMezzosoprano Nunca le ha gustado callar, y a menudo ha sacado sus uñas de gata madrileña. Ahora se suma a las protestas de un grupo de abonados del Teatro Real y sale en defensa de una de sus grandes pasiones: la ópera POR JULIO BRAVO FOTO: ERNESTO AGUDO MADRID. Cuando Teresa Berganza (Madrid, 1935) abre las ventanas de su casa, puede contemplar, a apenas unos metros de distancia, los muros solemnes del monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Frente a una de sus fachadas, en lo que en otro tiempo fue residencia militar, vive desde hace unos años la mezzosoprano madrileña. Aquí soy muy feliz; sin marido- -ríe cómplice- con mis cosas, mi música, mis libros, mis cuadros... Con este entorno maravilloso para pasear. Nunca he sido de hacer vida social, y ahora estoy disfrutando lo que durante muchos años no he podido Allí prepara estos días su próximo compromiso, la semana que viene en San Petersburgo, donde cantará junto a una orquesta barroca el Lamento de Arianna de Monteverdi. Después se quedará en la ciudad rusa para asistir al concurso que organiza la mezzo Elena Obratzsova. Así puedo pasear por San Petersburgo dice ilusionada. La que es una de las figuras indiscutibles de la historia reciente de la ópera ha sido siempre, además de una cantante genial y cautivadora, una mujer rebelde e independiente, incapaz de comulgar con ruedas de molino, y firme en sus convicciones, algo que, reconoce, no siempre le ha reportado beneficios. Es impulsiva, vivaz- -sus ojos negros se agrandan ávidos cuando miran como si quisieran aprehender todo lo que tienen delante- temperamental, además de generosa y cariñosa. Se sienta y ella misma arranca la conversación: ¿Ha visto la Tosca que acaban de poner aquí? -No. ¿Usted sí? ¿Qué es lo que más echa de menos en la ópera actual? -El respeto. El respeto absoluto a los compositores, a los libretistas, a las épocas, a los cantantes... A todo. -Tampoco. Yo me cuido. No voy a ver muchas cosas que no me interesan ahora. A menos que sepa que es un espectáculo maravilloso, que haya cantantes que me interesen... No es porque todo lo pasado sea mejor, pero en mi caso sí. Cuando has visto cantar Tosca a Maria Callas, a Renata Tebaldi... Es lógico que ahora muchas cosas no me llamen la atención. La ópera es inmortal, pero está en un período de decadencia que va a durar unos años. Estamos tocando fondo En el arte nadie toca las genialidades que ya están hechas. Nadie corrige a Rembrandt, y le pone silicona a los pechos de sus modelos, ni se le ponen cuatro rayajos a un velázquez para modernizarlo Yo quiero defender a los cantantes jóvenes, y quiero enseñarles a defenderse por sí mismos, que no sean cantantes de usar y tirar... Porque no va a hacerlo nadie Sé que puedo parecer la mala de la película, pero es que yo defiendo la música y amo la ópera con pasión un nombre, y se anuncia: Las bodas de Fígaro de Fulanito de Tal, en vez de Las bodas de Fígaro de Mozart; me acuerdo precisamente de la producción de esta obra que se vio aquí en el Real: Fígaro y Susanna se subían en la cama de la Condesa, daban saltos, se tiraban... ¡Pero si eso en el siglo XVIII no pasaba! Es como si pones a Felipe II en traje de baño paseándose por la Lonja. No se puede cambiar la Historia. -Está ya en todas partes. En Alemania fueron pioneros. Luego llegaron Italia, Francia... Pero ahora la gente se ha disparado. A mí me duele, porque en el arte nadie toca las genialidades que ya están hechas. Nadie corrige a Rembrandt, y le pone silicona a los pechos de sus modelos. Ni se le ponen cuatro rayajos a un velázquez para modernizarlo. Sí puede llegar un pintor genial y hacer un cuadro moderno en el estilo de Velázquez. Y eso lo aplico a la ópera. Que hagan una Tosca del año 2007 y no toquen la original. Porque las reacciones son diferentes, las libertades son diferentes, incluso la Iglesia es diferente. Los amores prohibidos ya no existen... Lo que hacen falta son compositores modernos, y si quieren sacar a todo el mundo desnudo que lo hagan. Porque parece que lo que más les atraiga es poner bacanales... No entiendo ese afán de escándalo. Dicen que quieren atraer a la gente joven, pero la gente joven está harta de ver esas co- ¿Y eso es un mal generalizado en todo el mundo? -Claro que estoy de acuerdo. Incluso con lo que dicen de que se puede ofender al público. Por ejemplo, estos cuatro locos que sacaron la cabezas de Buda, de Mahoma, de Jesucristo, en Berlín, creo que fue... Yo en lugar de las cabezas de los cuatro dioses hubiera sacado la del director de escena. ¿Por qué tiene que hacer eso, si no tiene nada, pero nada que ver, con la obra? -La ópera es inmortal, pero está en un período de decadencia que va a durar unos años. Estamos tocando fondo. Y haría falta que los directores de música o los cantantes se negaran a hacer determinadas cosas. Pero valientes como yo ha habido muy pocos... -Es de suponer que está de acuerdo con ese grupo de abonados del Teatro Real que han protestado contra algunas puestas en escena. ¿Cree que la ópera como género corre algún peligro? ¿Usted ha dicho muchas veces que no? sas. La gente joven lo que quiere es la verdadera ópera. -Creo que se junta todo. Es gente ignorante, que no conoce la música, que no respeta a los compositores. Pero así se hace ¿Cree que hay falta de talento, ganas de llamar la atención... -Plácido Domingo decía que al público no se le puede ofender. ¿También el público debe dar su opinión? -Muchas, y nunca se había llegado a esos extremos. Pero hay que saber decir que no, y los cantantes somos los únicos que podemos parar esta plaga horrorosa. -Claro, claro. El público tendría que dar unas pitadas tre- Las obras de arte no deben tocarse, y las óperas lo son Hace unas semanas, un sector de los abonados del Teatro Real expresaban a través de una carta su malestar con dos de las producciones presentadas en el coliseo durante la pasada temporada que, según los firmantes del texto, lesionaban los derechos y los valores humanos La carta removía una vieja polémica que vive el mundo de la ópera sobre la actualización de los títulos, la inconveniencia de algunas puestas en escena y la dictadura del director de escena, que se ha reeditado, por ejemplo, en el controvertido Idomeneo de la Ópera de Berlín, donde la aparición de las cabezas cortadas de Buda, Mahoma o Jesucristo provocó un sonoro escándalo. Plácido Domingo terciaba hace unos días en el asunto y afirmaba que a los espectadores no se les puede ofender. El público se merece un respeto y hay temas que hieren, que son demasiado fuertes decía el tenor madrileño. Ahora, Teresa Berganza alza la voz para defender la ópera: Las obras de arte no se pueden tocar, y las óperas son obras de arte afirma categórica la mezzosoprano. mendas y luego darles a quienes cometen estas barbaridades una buena paliza a la salida para que no ofendieran más a los autores. Que escriban óperas ellos. ¿Dónde están los compositores de hoy? Que cuenten historias de hoy, que escriban sobre Irak, que cuenten cómo violan a las chicas en Marruecos, que hablen de la homosexualidad, de la bisexualidad... Que hablen de la sociedad de hoy. Lo que le diría al público, ya en serio- -lo de la paliza es figurado, claro- es que acabe con esta gente, que no vaya a ver sus producciones. ¿Dirige Fulanito de Tal? Pues no voy. -El otro día hubo un buen escándalo en Bayreuth. Pero sí puede que ahora sea más complaciente. Los más jóvenes no ¿El público es más complaciente hoy en día?