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70 40 TENDENCIAS SÁBADO 11- -8- -2007 ABC El sombrero de Panamá es... de Ecuador Lo llevaba Julia Roberts en Pretty Woman Y Winston Churchill, Audrey Hepburn o Truman Capote. El sombrero de Panamá es un símbolo de la elegancia bajo el sol. He aquí un viaje a la cuna de esta prenda: Ecuador JOSÉ GRAU ENVIADO ESPECIAL QUITO. El sombrero de Panamá, el famoso Panama hat no es el sombrero de Panamá, es el sombrero de Ecuador Ésta es una de las primeras consideraciones que le hacen al visitante español al llegar a Cuenca. En esta ciudad ecuatoriana, al principio, se tiene la sensación de regreso al pasado, pero un pasado encantador, de ensueño, deseable. Las calles están empedradas con adoquines. Hay iglesias y recuerdos religiosos por todas partes, como los reclinatorios que decoran hoteles típicos, el equivalente a las casas con encanto españolas. La gente está orgullosa de su pasado colonial. Y los edificios construidos al pie del barranco, a orillas del río Tomebamba, recuerdan la Cuenca hispana y sus casas colgantes. Aquí, en la Cuenca de Ecuador, hay al menos dos fábricas de sombreros de renombre mundial: la de Homero Ortega y la de Kurt Dorfzaun, que por una de esas casualidades de la vida están una al lado de otra. Si uno quiere protegerse del sol y a la vez ir elegante, nada como un sombrero de paja toquilla de Ecuador. En la fábrica de Homero Ortega hay un panel con fotos de personajes célebres que han llevado esa prenda: desde Julia Roberts en Pretty Woman hasta Winston Churchill, pasando por Audrey Hepburn o Truman Capote. Carola Ríos, una buena conocedora de esta artesanía, nos lo explica: Cuanto más fino sea el trenzado, más complicado de hacer y mejor es el sombrero. Una prenda que aquí vale a lo mejor quince dólares, en una boutique de Nueva York la pueden vender a cien. Y un sombrero de esos que se pueden doblar y reducir a la mínima expresión, puede costar en una tienda estadounidense dos mil dólares Los sombreros de mayor calidad, los superfinos, requieren hasta tres meses de minucioso trabajo. Son tan impermeables que vueltos hacia arriba pueden mantener el agua como un vaso, y tan flexibles que se venden enrollados en una ligera caja de madera de balsa. Sólo la paja toquilla ecuatoriana, por las condiciones de este país de clima cálido y sol resplandeciente el año entero, tiene el brillo y la calidad que hacen de cada sombrero una obra de arte única. La paja toquilla crece en las zonas montañosas de la costa y el oriente, principalmente en la provincia de Manabí. En Montecristi están, según los entendidos, las mejores manufacturas. Carola sostiene que los chinos están intentando clonar la paja toquilla ecuatoriana. Pero de momento no lo han conseguido. La siega se realiza a los dos años y medio de que los cosechadores hayan seleccionado cuidadosamente los tallos de donde se obtiene la fibra. Después habrá todo un proceso complicado de elaboración, de la mano de hábiles tejedoras. Artesanía Sol y sombrero de Panamá, un cóctel perfecto ABC Los sombreros de mayor calidad, los superfinos, requieren hasta tres meses de minucioso trabajo Felipe, que conoce perfectamente la artesanía de su ciudad, comenta: No hace mucho estuvo aquí Mick Jagger, el de los Rolling Stones, y se compró cantidad de Panama hats Gladys Eljuri, que fue ministra de Turismo de Ecuador, y nos acompaña en la visita a Cuenca, afirma rotunda: No son sólo las Islas Galápagos y los volcanes. Ecuador tiene un potencial turístico, económico y humano enorme. Esta nación algún día tendrá un peso específico considerable Kurt Dorfzaun llegó a Iberoamérica a finales de los años 30 del siglo pasado, huyendo de las barbaridades nazis en Alemania. De religión judía y de nacionalidad ecuatoriana, es toda una personalidad en Cuenca. Ha pasado ya de los 80 años, pero todos los días acude a su despacho, en la fábrica, donde se producen sombreros de los mejores del mundo. Le preguntamos si exporta a España. Sí responde, aunque el destino número uno son los Estados Unidos. Y relata: Mick Jagger, buen cliente No hace mucho, un importador catalán me pidió que aumentara la producción. Yo le dije: mire, ponga usted un anuncio en la prensa española buscando tejedores y yo pondré otro en la prensa ecuatoriana. Apuesto que se le presentan a usted más artesanos que a mí O sea, que si nos atenemos a la experiencia de Dorfzaun, la emigración no parece que favorezca la producción de sombreros. Una pena. Dorfzaun cuenta otra anécdota. Por allá por los setenta, vino una vez aquí, a Ecuador, el que ahora es Papa y entonces era el arzobispo de Múnich. Me invitaron a la recepción con él, y le pregunté qué le parecía la cerveza ecuatoriana. Fíjese usted qué despiste el mío. Preguntar por la cerveza ecuatoriana a un bávaro. Me consta que se le quedó grabado este sucedido y que luego lo ha comentado