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ABC SÁBADO 11- -8- -2007 40 BIBLIOTECA DE ORO 67 Manicura delatora Consiga mañana, con ABC, la séptima entrega de la colección Biblioteca de Oro, El caso del canario cojo The case of the lam canary 1937) de Erle Stanley Gardner, por sólo un euro y el cupón del día LUIS CONDE- SALAZAR El abogado estadounidense Erle Stanley Gardner (1889- 1970) aprovechó sus conocimientos de leyes para escribir relatos al hilo de los casos que le iban cayendo en las manos. A pesar de no confiar demasiado en sus dotes literarias, Gardner, al frente de un gabinete deficitario que a menudo defendía las causas de emigrantes chinos (hablaba a la perfección el idioma) y mexicanos sin recursos, comenzó a introducirse en el mundillo de las populares revistas pulp como Black Mask o Detective Fiction Weekly. Publicaciones por las que habían pasado, entre otros, nombres tan emblemáticos de la novela policíaca de calidad como Raymond Chandler o Dashiell Hammet. Su intención no era otra que liberar de telarañas el bolsillo y poder seguir ejerciendo sin demasiados agobios. Pero algo había en sus narraciones, firmadas bajo diferentes seudónimos, que atraían a un público ávido de crímenes en pleno apogeo del género negro, de misterio o policíaco. En 1933 dio con la clave del éxito: con El caso de las garras de terciopelo se iniciaba una serie de más de 50 novelas que tuvieron como protagonista no a un detective ni a un policía, sino a un abogado criminalista dispuesto por todos los medios a no dejar misterio sin resolver. Su nombre, Perry Mason. Nada en su aspecto indicaba que su ágil cerebro, sus métodos inconvencionales y su audaz técnica le hacían el abogado criminalista más temido y respetado de la ciudad decía Gardner de su criatura. El personaje saltó al cine y luego a la televisión, con éxitos longevos, entre otras cosas debidos a la gran interpretación de Mason que hizo el actor Raymond Burr. En la línea del agresivo estilo hard- boiled sale a la luz en El escritor William Burroughs ABC Escritores que matan, un tópico literario que supera la ficción ANTONIO M. FIGUERAS MADRID. Hay dos tipos de escritores: los que matarían con tal de conseguir una obra perfecta y los que no son escritores. Psicosis y arte se dan la mano en la historia de la cultura universal con una familiaridad terrorífica. Moral y estética no siempre recorren los mismos senderos. De hecho, nadie desdeña Una temporada en el infierno porque su autor, Arthur Rimbaud, fuera traficante de armas y diamantes y quién sabe si de personas. ¿Qué fue primero, el novelista o el criminal? En el caso de Jack Abbot, el asesino convicto al que Norman Mailer ayudó a recuperar la libertad está claro que la cabra siempre tira al monte. Preso en Utah por haber expedido un cheque sin fondos y por haber dado el pasaporte eterno a otro recluso, Abbot se enteró a finales de los setenta de que Mailer estaba escribiendo un libro sobre un condenado a muerte. Emprendió entonces una cruzada epistolar para demostrarle que sus relatos podían figurar en la antología del género negro. Consigue que le editen, con la mediación de Mailer, En el vientre de la bestia y obtiene reconocimiento y dólares para poder replantear su situación carcelaria. En 1981 logró su libertad. A las dos semanas de nueva vida mató a un muchacho en una discusión en un bar. Regresó a la cárcel, de donde volvió a salir, pero esta vez cadáver, en 2002. ¿Psicópatas con veleidades artísticas? Issei Sagawa era en 1981 un estudiante japonés en París. Y era también un hijo de puta que mató a su novia, seccionó el cadáver con un cuchillo eléctrico y devoró parte de su cuerpo. Las influencias de su padre multimillonario le sacan de prisión primero y del psiquiátrico después. Escribe relatos, algunos inspirados en su crimen, y prueba suerte en el mundo del cómic y en el periodismo. Su proeza sirvió a Juro Kara para novelar La carta de Sagawa aunque para suerte de Kara esta vez el muerto lo había puesto otro. 1937 El caso del canario cojo una novela original en el planteamiento con respecto a otras de Mason, ya que acepta un lance que nada tiene que ver en principio con crímenes. Se trata de un divorcio. Pero algo hay en él que llama la atención y despierta la intuición del abogado. La señorita Rita Swaine se presenta a Mason portando una jaula con un canario herido tras un trabajo de corte de uñas bastante desafortunado. Ella le pide ayuda para que lleve la separación de su hermana, Rosalind, del tasador de seguros Walter Prescott, un tipo frío que está chupándole la sangre a su esposa. Entre medias aparece en escena Jimmy Driscoll, supuestamente enamorado de Rita, Stella Anderson, apodada Madame Fisgona, y un tal Carl Packard, herido en un accidente de tráfico. Y por supuesto, un cadáver, el de Walter, asesinado de tres tiros realizados por toda una institución en la materia, la Smith Wesson, calibre 38, de cachas nacaradas. En la manicura ornitológica está la clave del asunto. Cuiden sus pájaros... Colección Biblioteca de oro. N 8 El caso del canario cojo Título original: The case of the Iam canary. Agatha Christie. 1937