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26 INTERNACIONAL SÁBADO 11 s 8 s 2007 ABC Una oración fúnebre judía abrió en París el funeral del cardenal Lustiger El presidente francés, Nicolas Sarkozy, interrumpió sus vacaciones en Estados Unidos para acudir a las exequias ABC PARÍS. Una oración fúnebre judía en la explanada de la catedral Notre- Dame de París abrió ayer los funerales del cardenal Jean- Marie Lustiger, judío convertido al catolicismo cuando era adolescente y que promovió el diálogo entre la Iglesia católica y el judaísmo. Personalidades políticas, incluido el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que interrumpió sus vacaciones en Estados Unidos para asistir a los funerales, y religiosas de varias confesiones acudieron a la catedral para el último y solemne adiós al que fuera arzobispo de París entre 1981 y 2005. Unas 2.000 personas se concentraron en el exterior de la basílica durante la lectura del rezo fúnebre judío, el kadish yatom antes de que el féretro fuera introducido en Notre- Dame, donde 3.000 personas participaron en la misa, oficiada por el arzobispo de París, André Vingt- Trois, en presencia de decenas de arzobispos y obispos de varios países y dignatarios de otras iglesias. Jonás Moses- Lustiger, sobrino bisnieto del cardenal, leyó un salmo 113, mientras que la lectura del kadish corrió a cargo de un primo del difunto, Arno Lustiger. El joven Jonás, que evocó con emoción su última reunión con el cardenal, depositó sobre el féretro tierra recogida en un monasterio cerca de Jericó y en el jardín del Monte de los Olivos en Jerusalén y llevada al Muro de las Lamentaciones, el Calvario y el Santo Sepulcro, antes de ser sellada en una urna. En un mensaje leído por el cardenal Paul Poupard, el Papa Benedicto XVI rindió homenaje al fallecido, del que dijo que era una gran figura de la Iglesia, respetada por todos y que, en fidelidad con sus orígenes, contribuyó de manera particularmente significativa al diálogo fraterno entre cristianos y judíos Los restos del cardenal van a reposar en el llamado panteón de los arzobispos, situado en una cripta cerrada en el coro de la catedral. Hijo de una familia judía polaca, Lustiger se convirtió al catolicismo a los 14 años, durante la II Guerra Mundial, en la que su madre y otros miembros de su familia perecieron en los campos de concentración nazis. El cardenal falleció el pasado domingo a los 80 años, tras una larga lucha contra el cáncer. Entre las personalidades presentes en la ceremonia estaba el ex presidente de Polonia, Lech Walesa. Sarkozy al término del funeral insistió en honrar la memoria de quien fue para los franceses, sean creyentes o no un hombre de paz, de unión y de reconciliación En la misma línea, el primer ministro francés, François Fillon, dijo que en representación del Gobierno rendía homenaje a un hombre que hizo mucho por el diálogo entre las religiones y el Estado Varios miembros del Ejecutivo francés también acudieron a los funerales, así como Bernadette Chirac en representación de su marido, el ex presidente Jacques Chirac, y miembros de la Academia francesa, a la que pertenecía el difunto. Precisamente, el secretario perpetuo de la Academia, el escritor Maurice Druon, señaló que el cardenal Lustiger había sido un hombre por encima de los hombres y, tras aludir a sus orígenes judíos, señaló que en un mundo en crisis había reconciliado en sí mismo los fundamentos de nuestra civilización Sarkozy decidió hacer un viaje transatlántico de ida y vuelta en el día, ya que hoy tiene previsto reunirse con su homólogo George W. Bush en la residencia estival del presidente estadounidense, en Kennebunkport. El sobrino bisnieto del cardenal, Jonás Moses- Lustiger, deposita tierra de Jerusalén sobre el ataúd en presencia de Sarkozy AFP Fiel a sus orígenes Juan Pedro Quiñonero NOTRE- DAME a despedida de Francia al cardenal Jean- Marie Lustiger subraya de manera solemne la unidad esencial de la nación en sus más hondas raíces morales, cívicas, religiosas, políticas, institucionales. El escenario, la catedral de Notre- Dame, ha ocupado du- KADISH EN L rante siglos un puesto capital en los grandes acontecimientos de la historia nacional, de la coronación de emperadores a la liberación de París, que monseñor Lustiger recordó en su día con emoción, sin olvidar la heroica participación de los soldados españoles de la 2 DB Leclerc. La ceremonia comienza a las puertas de la catedral con un gesto emblemático. La Asociación de hijos de antiguos deportados hace ondear su bandera, para recordar el origen judío del cardenal católico que nunca renegó de su primera fe y trabajaba por la alianza de las dos grandes religiones de la Biblia. En primera fila, escuchando el kadish (oración fúne- bre judía, por el alma de los muertos) leído por Arno Lustiger, primo alemán del difunto, el presidente Nicolas Sarkozy (católico) representando a la República (laica) acompañado de François Fillon, (primer ministro, católico) Bertrand Delanoë (alcalde de París, agnóstico) Michelle- Alliot- Ma- La unidad de Francia en los funerales quizá recuerde que tal ambición moral va más allá de las fronteras de cualquier dogma rie (ministra del interior, capaz de cantar los salmos en euskera) A nadie se le oculta que la ceremonia que corresponde a un príncipe de la Iglesia, hijo natural del concilio Vaticano II, responde a la más estricta ortodoxia doctrinal, tocada de una misión histórica Lustiger pertenecía a la gran estirpe de los teólogos católicos, apóstoles de una nueva evangelización del mundo, para combatir la moderna tiranía del relativismo La unidad de Francia, en sus funerales, quizá recuerde que tal ambición moral va mucho más allá de las fronteras de cualquier dogma. Recuerdo a Allen Ginsberg, entonando un kadish por el alma de su madre.