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82 CIENCIAyFUTURO VIERNES 10 s 8 s 2007 ABC La hormona de la saciedad elimina el placer de comer La leptina suprime el apetito al disminuir en el cerebro la percepción de recompensa que se obtiene con la comida N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. La obesidad avanza como una epidemia y los científicos se esfuerzan en conocer los mecanismos que regulan el control del apetito, la sensación de saciedad y, en definitiva, el peso de cada individuo. Hoy, en la edición on line de la revista Science investigadores de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, dan un paso más en desentrañar el complejo proceso que conduce al sobrepeso. Han demostrado que la leptina, una hormona conocida por su capacidad para suprimir el apetito, actúa también sobre los centros cerebrales de placer y recompensa. Los tratamientos con leptina facilitan la pérdida de peso al disminuir la satisfacción que se obtiene con la comida, según han podido demostrar en un estudio con imágenes cerebrales. Si existe una hormona involucrada de forma clara en el control del hambre, esa es la leptina. Producida por las células de la grasa, circula por el torrente sanguíneo para alcanzar el cerebro e informarle de la cantidad de energía que tiene almacenada el organismo. Posee propiedades supresoras del apetito, razón por la que la ausencia de esta hormona produce una obesidad difícil de mantener a raya con una simple dieta. Las personas que no fabrican leptina, por padecer ciertas mutaciones genéticas, comen con exceso, todos los tipos de comida, sin ningún control. Las inyecciones de esta hormona consiguen controlarlo: favorecen la sensación de plenitud y les hacen ser más selectivos con los alimentos. Para su estudio, la Universidad británica contó con dos pacientes de estas características: un chico de 14 años y una joven de 19 años, aquejados por un raro trastorno que les impide producir leptina. Las imágenes se obtuvieron, antes y después de que recibieran una terapia con la hormona. También controlaron su actividad cerebral mientras les enseñaban fotos de comida. Antes de la inyección de leptina, los escáneres mostraron cómo la comida iluminaba el estriado ventral, una de las zonas cerebrales de recompensa y placer. Cuando los chicos eran tratados, la respuesta a la comida en esa zona se reducía. Sin tratamiento, el estriado ventral se iluminaba en el escáner ante la visión de una tarta de chocolate o un plato de brócoli, aunque hubieran comido recientemente. En individuos sanos, el centro del placer sólo se activaba cuando estaban hambrientos. Las rutas que controlan la saciedad y los procesos cerebrales que nos llevan a desear la comida está dirigida por un proceso biológico. Y la leptina tiene la clave. Casi todos los procesos que regulan el funcionamiento del organismo están dirigidos por hormonas. La leptina no es la única que participa en el control del apetito. Hasta la fecha se han identificado: la ghrelina, una hormona con efectos opuestos que aumenta la sensación de hambre; la melanocortina, cuya función es regular la acción de la leptina, y la obestatina. Esta última es anorexígena y disminuye el consumo de alimentos. Un análisis de sangre permite el diagnóstico precoz del cáncer de hígado ABC. BRUSELAS. Científicos belgas del Instituto Flamenco de Biotecnología (VIB) en la ciudad belga de Gante, han desarrollado junto a colegas chinos un tipo de análisis de sangre que, a través de la comparación de los niveles de varios tipos de azúcar, puede detectar el cáncer de hígado en un etapa más temprana de lo que es habitual en la actualidad. No obstante, esta técnica no estará disponible hasta dentro de cinco años. Según el diario belga La Libre Belgique que difundió la investigación, los análisis se basan en medir la proporción de dos grupos específicos de azúcar que se encuentran en las proteínas de la sangre en cantidades que varían a medida que avanza la enfermedad. La medición que permitirá este nuevo test facilitará el diagnóstico no sólo del cáncer hepático, sino de un estado aún más temprano, de un carcinoma hepatocelular, que suelen desarrollar los enfermos de cirrosis como paso previo al cáncer. Este nuevo método, combinado con el AFP, un análisis que se realiza en la actualidad y que mide la tasa en sangre de unas proteínas específicas que producen algunos cánceres de hígado, aportará una mayor exactitud al diagnóstico. La mayor de las ventajas es la posibilidad de detectar la enfermedad en estado precoz y no en una fase avanzada. Más información: http: www. scienceexpress. org Un proceso biológico Sin leptina, el estriado ventral del cerebro se activa ante la visión de cualquier comida pese a no tener hambre Un accidente muy sospechoso La osa Franska uno de los cinco ejemplares de oso esloveno introducidos en 2006 en los Pirineos, murió ayer tras ser atropellada por dos vehículos en Lourdes (Francia) El animal concitaba el malestar de los ganaderos de la región porque tenía tendencia a acercarse a zonas pobladas y había atacado a varios rebaños,