Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
76 40 VISIONES VIERNES 10- -8- -2007 ABC BELLEZA A CONTRAPLANO CHIPS DE VERANO José Manuel Nieves NI SIQUIERA WILDER ERA PERFECTO Caso: Con faldas y a lo loco Acusado: Billy Wilder. Cómplices: Jack Lemmon, Tony Curtis, Marilyn Monroe, Joe E. Brown, George Raft y Pat O Brien. EE. UU. 1959. Bell s sin vello Teresa de la Cierva Marta Barroso Y la arroba no es casual. Si a vosotros os gustamos sin un pelo, a nosotras nos gustáis ídem. Al menos es lo que revela una encuesta realizada por Philips, que desvela que sólo a un 2 de las mujeres nos parece que el hombre, como el oso, cuanto más pelo, más hermoso De hecho, un 85 preferiría que su pareja se depilara la espalda y los hombros pero... ¡no se atreve a pedírselo! Si es de los que cree que su chica se lo agradecería, pruebe con las bandas depilatorias a la cera fría Taky Nair for Men (4 euros) en tamaños lo suficientemente grandes para adaptarse a todas las zonas del cuerpo. También la Crema Depilatoria Taky For Men (5,50) hace desaparecer el pelo en 5 minutos y sin dolor, aunque tiene la pega de que en 3 días vuelve a estar visible y toca repetir. Para nosotras, otras facilidades: quitarnos el vello y ponernos morenas a la vez con Nair Cera RollOn Bronceado Tropical (7 euros) que incluye toallitas post- depil autobronceadoras, que aprovechan la exfoliación natural que se produce con la depilación para que el color tostado sea más homogéneo. Y para la línea del bikini, el kit Nair Crema Precisión Bikini (3 euros) con tres plantillas para depilación brasileña cupido o mini bikini. ¿Se atreve? Federico Marín Bellón Navegando por las calles del viejo Madrid... móvil en mano No es casualidad que le llamen la navaja suiza de la tecnología Primero, porque cabe en un bolsillo. Y segundo, porque es la única pieza tecnológica que la industria ha conseguido que llevemos siempre encima. Una conexión perpetua a todo lo que quiera conectarse con nosotros. Una perita en dulce, vamos, para todo tipo de anunciantes, fabricantes de sueños y prestadores de servicios. Hoy por hoy, un teléfono móvil del montón tiene tantas y tan variadas prestaciones que a veces se nos olvida para lo que fue inventado. Fotos, vídeos, agenda, e- mail, juegos, internet, descarga de archivos, reproductor de música... Y la cosa no para. Porque este verano, al móvil le ha salido otra aplicación. Y sin aumentar de tamaño, oiga. GPS y navegador incorporados. Y la posibilidad de descargarse mapas desde cualquier sitio. Pensaba en esto el otro día, al cruzarme con un italiano por la calle que miraba ansiosamente a su teléfono (un Nokia N 95, para el que le interese) Seguía a pies juntillas su ruta por el centro de Madrid. He de decir que yo mismo he probado el invento, y en varios modelos. Y va. Pero hay algo que no me convence: el precio. No el del teléfono, sino el del servivcio, que se lo lleva, como siempre, el operador... e tiende a pensar que los genios están siempre seguros de su trabajo y que, indefectiblemente, encuentran la inspiración necesaria para alcanzar la maestría. Por lo menos, les atribuimos el discernimiento necesario para detectar cuándo han producido una obra digna de su talento. Pocos ponen en duda que la frase Nadie es perfecto es una de las guindas más sabrosas que ha coronado una película. Joe E. Brown, en el papel de Osgood Fielding III, se la recita a un travestido Jack Lemmon cuando éste, harto de que la enumeración de sus defectos no disuada al millonario, dispara el argumento definitivo, la prueba de que su matrimonio es imposible: Soy un hombre Merece la pena recordar el diálogo completo: -Hablé con mamá. Estaba tan contenta que hasta lloró. Quiere que lleves su vestido de novia. Es de encaje blanco. -Osgood, no puedo casarme con el vestido de tu mamá. Seguro que ella y yo... mmm... no tenemos el mismo tipo. -Podemos reformarlo. -No hace falta. Osgood, he de ser sincera contigo, tú y yo no podemos casarnos. ¿Por qué no? -Pues... primero porque no soy rubia natural. S Joe E. Brown, junto a un imperfecto Jack Lemmon nal, a la espera de que se les ocurriera algo brillante. El maestro también cuenta que fue necesario retocar los negativos para añadir lentejuelas al famoso vestido de Marilyn. La manipulación pretendía reforzar el dique del escote, ante el tsunami carnal que amenazaba con desbordarse sobre el rostro de los censores. A propósito de la informalidad de la actriz durante el rodaje, Wilder explicó que tenía una tía capaz de aprenderse los diálogos y llegar puntual al estudio cada día, pero, añadió, nadie está interesado en ver a mi tía Quizá las pruebas no sean concluyentes, pero al bueno de Billy se le acusa de falta de disciplina y de no ser consciente de su propio talento. Claro que, esta vez, las circunstancias atenuantes son tan abrumadoras como el busto de la Monroe. El propio Wilder confesó que la última frase de su película era provisional -No me importa. -Y fumo. ¡Fumo muchísimo! -Me da igual. ¡Tengo un horrible pasado! Desde hace tres años estoy viviendo con un saxofonista. -Te lo perdono. -Nunca podré tener hijos. -Los adoptaremos. -No me comprendes, Osgood. (Se quita la peluca y dice con voz varonil) ¡Soy un hombre! -Bueno, ¡nadie es perfecto! Y sin embargo, el propio Billy Wilder confesaba con modestia que I. A. L. Diamond y él escribieron la gloriosa sentencia final como algo provisio-