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36 MADRID VIERNES 10 s 8 s 2007 ABC Un año para buscar una salida En el Centro Residencial Los Almendros un grupo de mujeres toxicómanas recibe terapia durante doce meses para encontrar alternativas al mundo de las drogas y empezar una nueva vida POR LETICIA TOSCANO FOTO: IGNACIO GIL MADRID. Caer en las drogas es más fácil de lo que parece, y es muy difícil dar el paso y salir Así se expresaba ayer María, una de las mujeres que vive en el Centro Residencial Los Almendros para madres toxicómanas. Cómo ella, 33 chicas conviven en las instalaciones de la Comunidad de Madrid para intentar buscar una salida al mundo de las drogas en el que han estado inmersas durante años. Aunque el centro está especialmente pensado para mujeres embarazadas, no todas las chicas se encuentran en esta situación. De hecho, ayer, sólo una de las internas estaba encinta. Otras muchas tenían hijos fuera de las instalaciones, viviendo con familiares o amigos, esperando a que ellas logren emprender su nueva vida. En los siete años que lleva abierto el centro, han pasado por sus instalaciones 244 toxicómanas y 63 bebés. Ayer, sólo tres pequeños jugaban en la guardería. Según indicó María Antonia López, una de las responsables de la residencia, el objetivo es aprovechar el momento del embarazo para que ellas se den cuenta de que existe algo más que su cuerpo y sus necesidades y de que tienen algo que ofrecerle al mundo. El tratamiento tiene una duración de unos 24 meses. Durante el primer año, las mujeres viven en Los Almendrales donde realizan una serie de talleres ocupacionales y de capacitación profesional que las ayudarán a incorporarse posteriormente al mercado laboral. Después, las chicas obtienen un trabajo y se les realiza un seguimiento a distancia, hasta que puedan empezar a volar solas. Cada una de las mujeres que ha pasado por el centro esconde una historia que refleja la verdadera cara de la droga. Acostumbradas a deambular por poblados como Las Barranquillas, Pitis o El Salobral, ellas mismas se asombran del cambio físico que pueden expe- Una de las mujeres del centro, ayer, durante el taller de bordados rimentar en apenas unas semanas. Llegan muy delgadas, con el pelo estropeado, la piel seca y los ojos tristes y hundidos. Poco a poco, las que consiguen aguantar y no se rinden, van recuperando la sonrisa que perdieron diente a diente y se ven más guapas. De hecho, tienen un taller de peluquería y maquillaje y uno de arreglos textiles cuyos resultados se notan. como un muñeco, no tenía voluntad afirmaba ayer María que ya está deseando incorporarse al mercado laboral. En Los Almendrales ha recibido un curso de jardinería y horticultura y le gustaría continuar en este ámbito. La única condición, para ella, es no volver a ser camarera, un trabajo que le llevó a ser adicta a la cocaína y al alcohol durante cuatro años. Mucho más lejano está el horizonte de Ángeles. Sólo lleva 19 días internada y reconoce que le está costando un poco adaptarse. Las actividades están muy bien, lo único que no me gusta es el bordado, porque no veo bien indicaba ayer. Ella tiene 33 años y dos hijos viviendo con sus padres. Sus adicciones comenzaron a los 12 años, cuando probó la droga por primera vez en casa de una amiga, porque su madre se metía y yo quería saber que era eso A partir de ahí, se enganchó a la heroína y a la cocaína durante años y logró dejarlas para caer en la trampa del alcohol. Esta última adicción es la que le llevó al centro donde puede compartir sus experiencias con mujeres que han pasado por situaciones muy parecidas. Ana vivía ayer su tercer amanecer en Los Almendrales A sus 45 años, lleva más de la mitad de su vida intentando dejar las drogas, recayendo una y otra vez. Ni siquiera cuando murió el padre de sus hijos a causa de una sobredosis en el poblado de Pitis, hace siete años, pudo dejarlo. Ahora cree que es el momento, pero después de tantas recaídas no me fío afirmaba ayer algo nerviosa con un cigarrillo en la mano; el primero me lo fumé a lo ocho años reconocía entre risas. Como ella, las chicas de Los Almendrales esperan salir de su particular infierno de una vez, pero hay que tener paciencia, porque el camino es muy largo. Tras dos años de tratamiento, las mujeres no sólo consiguen dejar las drogas. En su afán por buscar una salida, terminan encontrándose con algo que habían perdido hace mucho tiempo: a sí mismas. Era como un muñeco Junto con la sonrisa recuperan las ganas de vivir y de enfrentarse al mundo. Antes era Acostumbradas a deambular por poblados chabolistas, ellas mismas se sorprenden del cambio Sólo tres días Las telecomunicaciones y los talleres, los que más reclamaciones reciben BEATRIZ ROMERO MADRID. Las telecomunicaciones y los talleres de reparación de vehículos son los sectores que más reclamaciones reciben. Así lo afirmó ayer la directora general de Consumo de la Comunidad, Carmen Martínez de Sola, durante la presentación de una guía con las cien preguntas más frecuentes de los consumidores. Martínez de Sola hizo un balance de las reclamaciones que la Comunidad ha registrado durante el primer semestre de este año, un total de 7.747, y que el pasado día 7 ya alcanzaban las 10.000- -en todo 2006 se registraron 16.516- La delegada aseguró que el 70 de los reclamantes acaban resolviendo su problema. Por sectores, es el de las telecomunicaciones el que más quejas concentra. En estos seis meses, 1.471 reclamaciones tuvieron relación con servicios de telefonía, internet y televisión digital, sobre todo por problemas relativos a facturaciones erróneas, dificultades para dar de baja un contrato y deficiencias del suministro. Las reparaciones de vehículos se encuentran en segundo lugar, con 761 quejas, mientras que son las mujeres, de 35 a 55 años, las que más reclaman. La guía se distribuirá en las oficinas municipales de información al consumidor, las de atención al ciudadano de la Comunidad y a través del Portal del Consumidor de www. madrid. org.