Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 10 s 8 s 2007 INTERNACIONAL 25 Rafael L. Bardají Y DERROTISMO IRAK: PROGRESÍA El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, durante el discurso pronunciado ayer en Kabul AFP Karzai alerta de la expansión del islamismo radical en Pakistán Al discurso de apertura de la jirga celebrada en Kabul, asistieron más de 600 jefes tribales afganos y paquistaníes, no así Pervez Musharraf ni los talibanes EP KABUL. El extremismo islamista que asola Afganistán se ha introducido sigilosamente en Pakistán, alertó ayer el presidente afgano, Hamid Karzai, durante el discurso de apertura de la jirga o el encuentro de más de 600 líderes tribales de Afganistán y Pakistán para intentar controlar la violencia y tratar temas como el desarrollo económico y la lucha contra la droga. Karzai expresó su esperanza de que la reunión, que se celebra en Kabul, pueda ayudar a solucionar los problemas de la seguridad en la frontera común, donde los milicianos talibanes han incrementado sus ataques y se teme que la red terrorista de Al Qaida se haya reorganizado. Sin embargo, la posible efectividad del encuentro ha sido puesta en duda debido a que el presidente paquistaní, el general Pervez Musharraf, decidió no acudir al encuentro. Las autoridades afganas no dieron importancia a la decisión de Musharraf alegando que los líderes tribales sí asisten al encuentro, que se celebra en la misma tienda blanca donde en 2004 fue clavada la Constitución de Afganistán tras la caída del régimen talibán. En su discurso, de unos 40 minutos, Karzai mostró su inquietud ante la jirga por la situación que vive el pueblo afgano: La población afgana está muriendo cada día, nuestras escuelas se queman, nuestros mulás se mueren Además, Karzai acusó a los milicianos de secuestrar y matar a mujeres en nombre de los talibanes y el Islam, mientras prohíben a las niñas asistir al colegio, tendencia que lentamente se está yendo al otro lado de la frontera con Pakistán. Al igual que Musharraf, al encuentro tampoco acudieron los talibanes, lo que ha provocado un incremento en la seguridad de la Cumbre en previsión a posibles atentados. La idea de la jirga surgió en una reunión que mantuvieron en septiembre de 2006 Karzai, Musharraf y su homólogo estadounidense, George W. Bush, y que estuvo centrada en los caminos a seguir para combatir la violencia en la frontera. Seúl retirará ayuda humanitaria El embajador surcoreano en Kabul, Kang Sung Zu, trasladó ayer a los líderes tribales pastunes en la provincia de Nangarhar la decisión de Seúl de retirar todas sus agencias humanitarias del país en el plazo de un mes, en un intento por allanar el camino para la liberación de 21 voluntarios cristianos surcoreanos. Asimismo, el diplomático explicó que Corea del Sur no permitirá que sus ciudadanos ni representantes humanitarios viajen a Afganistán. La OTAN niega una queja contra las tropas de EE. UU. ABC KABUL. La OTAN negó ayer tener cualquier conocimiento de que algún militar de alta graduación del Ejercito estadounidense o británico haya pedido la retirada de tropas en el sur de Afganistán debido al aumento de bajas civiles en la zona. El diario Herald Tribune en su edición de ayer, se hacía eco de las denuncias de un comandante británico destinado en la provincia afgana de Helmand. Según señalaba el militar, que no ha querido revelar su identidad, el incremento de muertes entre civiles afganos hace imposible la victoria del Ejercito británico frente a las tropas talibanes, ya que estas bajas están provocando la animadversión de la población local hacia las tropas de la OTAN. En la provincia de Helmand, en la que se encuentran destinados cerca de 6.000 soldados británicos junto a tropas de Estonia y Dinamarca, se han producido en lo que va de año cerca de 300 muertes de civiles, la mayor parte de ellas provocadas por disparos de las tropas de la coalición. n enero de 2003 conocí personalmente a Kenneth Pollack, más o menos un año más tarde de que hubiera publicado su voluminoso alegato a favor de una intervención militar para derrocar a Sadam. Desayunamos juntos. Él, nunca se me olvidará, un café, una coca- cola y un donuts. Todo a la vez. Estaba pletórico de energía pocos días antes de que se desencadenase la acción real. Pollack era importante no sólo por sus ideas en defensa del ataque, sino también porque no era republicano ni partidario de Bush. Al contrario, había sido asesor de Bill Clinton para temas de Oriente Medio. Hacia finales de 2003, Kenneth Pollack se había convertido en un crítico de la gestión de la guerra. Según sus ideas, Rumsfeld se había quedado corto en soldados. Con el paso del tiempo incluso llegó a cuestionarse si no hubiera sido mejor no hacer nada contra Sadam. Hace un mes intenté verle de nuevo en Washington. Me dijo que salía hacia Irak y le desee mucha suerte. Ahora que ha vuelto, tras entrevistarse con numerosos militares y civiles tanto americanos como iraquíes, acaba de hacer públicas sus impresiones. Cree que la nueva estrategia de Bush, el famoso surge está dando ya sus frutos apenas un mes después de haber completado el nuevo despliegue. Junto con otro de los grandes analistas militares de los demócratas, Michael O Hanlon, acaba de escribirlo: el emponzoñado debate político en Washington impide ver que se está comenzando a ganar militarmente sobre el terreno. Y que la guerra puede ganarse. Contra todo pronóstico (de los demócratas) Pollack y O Hanlon son profesionales honestos, lo que no siempre puede decirse de sus compañeros de bando. Sus juicios han caído como una bomba entre todos aquellos que sólo quieren ver la derrota de Bush y la humillación de su administración. Y me imagino que si los progres de por aquí se molestaran en leerles, lo que ambos auguran les sentaría muy mal, vendidos como están al derrotismo. ¡Qué podrían decir si Irak fuese claramente a mejor! E