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18 ESPAÑA VIERNES 10 s 8 s 2007 ABC Dormirás en Chafarinas El Supremo confirma la condena a diez soldados que desobedecieron reiteradas órdenes y se negaron a levantarse de la cama para formar s Los militares, en misión en las Islas Chafarinas, debían realizar labores de mantenimiento y defensa de la zona POR N. COLLI P. CERVILLA MADRID. El entorno invitaba a la evasión, pero no estaban allí para descansar ni de vacaciones. Eran militares y cumplían una misión que consistía en la defensa del lugar, en caso necesario, así como en el cuidado y mantenimiento de la zona, lo que incluía el desbroce de caminos y labores de pintura o albañilería, entre otros. Una misión en las Islas Chafarinas que prometía ser cómoda- -y así los fue durante un tiempo- -llevó a diez soldados pertenecientes al Grupo de Regulares de Melilla y a la Compañía de Mar de la Unidad Logística de la misma ciudad a ser condenados a 10 meses de prisión por un delito de desobediencia. El Tribunal Supremo acaba de confirmar la pena. Los hechos ocurrieron un fin de semana de mayo de 2005. Desde su llegada a las islas, los soldados allí destinados llevaban una vida cómoda que les permitía disfrutar de momentos de descanso y levantarse a una hora prudente sin desatender el objeto de su misión. Pero el domingo 15 de mayo todo cambió. Un día antes habían desaparecido un GPS y un cuchillo de buceo de una embarcación propiedad de un brigada que había acudido a las Islas a una comida junto a otros mandos. El teniente en funciones de Comandante Militar de las Islas sospechó que los objetos habían sido sustraídos por alguno de sus soldados, por lo que reunió a la guarnición tras la cena y lanzó una advertencia a la tropa: Se había terminado la vidilla hasta que los objetos aparecieran y, a partir del día siguiente, les quedaría prohibido acceder al puerto, que era donde los soldados se bañaban y tomaban el sol. El citado domingo 15 de mayo, tal y como había advertido el teniente, la diana tocó a las ocho de la mañana. Una hora y media más tarde, los 30 miembros de la guarnición debían estar formados para que a cada uno le fuera asignada la tarea del día: debían desbrozar el camino que une el helipuerto y el puerto de la Isla Isabel II ante la próxima visita del ministro de Defensa a la guarnición. Cuando el cabo primero llegó al lugar donde debía efectuarse la formación, comprobó que faltaban soldados y allí mismo fue informado de que había miembros de la tropa que no habían querido levantarse de la cama. Su reacción, tan espontánea como airada, fue la de preguntar si aquello era una guerra o la revolución islámica Acto seguido entró en las camaretas y ordenó a los que habían preferido seguir durmiendo que se levantaran y se unieran a la formación. Pero hicieron caso omiso, unos porque era domingo, alegaron, y otros simplemente dándose la vuelta en la cama y dando la espalda al cabo primero Hubo cuatro soldados que sí obedecieron y se prepararon para formar, pero se cruzaron por el camino con otro grupo que, tras la mención del cabo primero a la revuelta islámica, había tomado el camino contrario, de regreso a los dormitorios. El cabo avisó entonces a sus superiores, incluido el teniente en funciones de comandante. Uno tras otro se dirigieron a la camareta el cabo primero, dos cabos más y el propio teniente, pero nadie consiguió sacar de la cama a los rezagados. La situación provocó el relevo de once soldados de la misión en las Islas, aunque sólo diez fueron finalmente condenados. En una sentencia de la que ha sido ponente Agustín Corrales, la Sala Militar del Supremo confirma la condena de los diez soldados al entender que la orden que dio el teniente el sábado por la noche- -diana a las ocho y prohibición de entrada al puerto- -era lícita y legítima Según la Sala, no supuso un castigo colectivo por la desaparición del GPS y el cuchillo sino más bien una reacción ante la pérdida de confianza en sus soldados por el cómodo régimen de vida que llevaban. Sobre la actitud desobediente de los soldados, la sentencia destaca que fue persistente y contumaz (desoyeron varios y sucesivos mandatos) además de llevarse a cabo de forma colectiva. No está de acuerdo con la mayoría de la Sala el magistrado José Luis Calvo, autor de un voto particular en el que defiende la absolución de los militares porque la orden fue arbitraria y se impartió como castigo ante la desaparición de los objetos propiedad del brigada. Partidario del criterio expresado por Calvo se ha mostrado también Mariano Casado, secretario general de la Asociación Unificada de Militares Españoles (UME) quien no duda en afirmar que la actitud del mando fue una desviación de poder ya que se utilizó la potestad de mando y disciplina para otro fin distinto, como es averiguar al autor del presunto hurto. Bajo el ropaje de la disciplina se utilizaron órdenes para funciones no previstas en el ordenamiento militar Esta sentencia abre el debate sobre la necesidad de acome- ter la urgente reforma del sistema disciplinario militar, que data de 1998, y cuya aplicación no ha sido ratificado por España hasta este año, como consecuencia del arresto del presidente de la UME. A juicio de esta asociación, con esta sentencia los derechos y libertades de los militares han quedado mermados por una aplicación disciplinaria que no se ajusta al ordenamiento jurídico La sentencia, según Casado, es la punta del iceberg de otras cosas que habría que preguntarse: ¿los militares están en las Chafarinas para defender el territorio español o para pintar o desbrozar caminos? ABC. es Texto íntegro de la sentencia del Tribunal Supremo en abc. es Duros de pelar Un grupo del medio centenar de temporeros rumanos que acampaban ayer en La Herrera (Albacete) EFE Un asentamiento rumano atemoriza a vecinos de un pueblo de Albacete S. SANZ MADRID. Parte de los temporeros de nacionalidad rumana que acampaban desde el pasado mes de julio junto al trasvase Tajo- Segura, a su paso por el municipio albaceteño de La Herrera, han comenzado por iniciativa propia a marcharse. Sin embargo, todavía permanecen en el lugar centenares de ellos, cuya presencia en las calles del pueblo causa temor a muchos vecinos de la localidad. Vienen- -los inmigrantes rumanos- -a La Herrera en malas condiciones higiénicas y se dedican a beber en las puertas de las casas, dejando botellas y basura allá donde pasan denunciaba ayer a ABC el alcalde, Pablo Escobar. Así, el primer edil afirma que los tres operarios que trabajan para el servicio de limpieza del Ayuntamiento no pueden hacer frente a tal avalancha de desechos. Hasta el momento, la Guardia Civil, tras recibir hace días un escrito de Escobar, preocupado por la llegada de unos 2.000 inmigrantes a las inmediaciones del pueblo ha denunciado a 362 temporeros por acampada ilegal conforme a lo establecido en la normativa autonómica. No obstante, medio centenar de rumanos, provistos de 60 tiendas de campaña, se muestran aún reacios- -la recogida de la cebolla comienza el 25 de agosto- -a abandonar el margen del trasvase, en cuyas aguas, a escasos metros de una toma que abastece a Albacete capital, se bañan y lavan sus platos y ropas apunta el alcalde. Entre tanto, la sensación de miedo avanza entre los vecinos. Las madres ahora no dejan a sus hijos que salgan solos a la calle señala el empleado de una sucursal bancaria del pueblo, aunque lo que más inquieta a la gente añade, es la venida el año que viene de un mayor número de inmigrantes en esas condiciones Afortunadamente, cuenta Escobar, no ha habido que lamentar graves enfrentamientos entre estas personas y los vecinos, sólo algún encontronazo En cambio, sí se ha tenido constancia de robos. A mí no me han quitado nada, pero otros paisanos han visto cómo le faltaban patatas, cebollas o tomates de sus cosechas, y litros de gasoil de sus máquinas declaraba el dueño del restaurante La Venta. Diana a las ocho Esto es la guerra o una revuelta islámica exclamó un cabo al ver que varios soldados se quedaron en la cama Varios militares hicieron oídos sordos a las órdenes de un cabo primero, dos cabos y un teniente Robos en huertas