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62 40 CULTURA Y ESPECTÁCULOS JUEVES 9- -8- -2007 ABC Grandes óperas Broadway y la ópera J. BRAVO o serán pocos los que se extrañen o se sorprendan de la inclusión de West Side Story en una colección dedicada a la ópera. Al fin y al cabo, fue alumbrada en Broadway como comedia musical y así ha sido tratada habitualmente desde su estreno en septiembre de 1957- -dentro de poco más de un mes cumplirá, por tanto, cincuenta años- Sin embargo, y a pesar de que, durante su gestación, su autor, Leonard Bernstein, hablaba con frecuencia de evitar la- -trampa operística- grabación que hoy ofrecemos a los lectores de ABC, dirigida por el propio Bernstein y con cantantes de la talla de Kiri Te Kanawa o José Carreras, ofreció una nueva visión sobre una obra que ha sido determinante dentro de la historia del teatro musical del siglo XX. En 1985, año de la aparición de esta grabación, el crítico David Patrick Stearns aseguraba que la línea entre la ópera y Broadway nunca ha estado tan borrosa. Y ya que West side store ha tenido una responsabilidad directa en esta situación, la obra reclamaba una nueva lectura en un contexto más fresco y amplio Y Peter N Consiga mañana y a lo largo de todo el fin de semana, con ABC, una nueva entrega de la colección Grandes Óperas, West Side Story de Leonard Bernstein, por tan sólo 9,95 euros Gradenwitz escribe en su biografía de Leonard Bernstein: La sorprendente partitura de West Side Story desarrollada partiendo de pocos motivos celulares, se encuentra, considerada desde el punto de vista de la elaboración musical, más próxima a la ópera contemporánea que cualquier otra obra musical no concebida como ópera, sino para el teatro moderno No es, por tanto, tan chocante que la obra se haya representado en teatros de ópera, y que llegara a la mismísima Scala de Milán, donde se pudo ver en el año 2000, en una producción protagonizada por la soprano española Montserrat Martí (hija de Montserrat Caballé) y el tenor estadounidense David Miller, uno de los integrantes del cuarteto Il Divo. La historia de West Side Story comienza en 1949. Lo cuenta así el propio Leonard Bernstein en un dietario que escribió durante el proceso de creación de la obra: Nueva York, 6 de enero de 1949. Jerry R. Jerome Robbins, director y coreógrafo de la producción original me ha llamado hoy con una noble idea: una versión moderna de Romeo y Julieta situada en los suburbios Las diferencias son entre los judíos y los católicos Julieta es judía. Fray Lorenzo es el farmacéutico del barrio... Las peleas callejeras, la doble muerte... Todo encaja. Pero es todo mucho menos importante que la idea principal de ha- cer un musical que cuente una historia trágica en términos de comed ia- mu sical; utilizando sólo las técnicas de la comedia musical, sin caer dentro de las trampas ope rís t ic a s ¿Puede tener éxito? No se ha hecho todavía en nuestro país. Estoy emocionado La idea de enfrentar a judíos y católicos cambió unos meses después; los Capuletos y Montescos se convirtieron en dos bandas callejeras del West Side neoyorquino. Una de ellas, de estadounidenses; la segunda, de puertorriqueños. Tras unas representaciones previas en Washington, West Side Story se estrenó en el teatro Winter Garden de Nueva York el 26 de septiembre de 1957. Además del libro de Arthur Laurents y la música de Leonard Bernstein, se contó con la colaboración de un joven letrista que más tarde se convertiría en uno de los grandes renovadores del musical estadounidense: Stephen Sondheim. Jerome Robbins firmaba la dirección y la coreografía, y en el reparto se encontraban Carol Lawrence (María) Larry Kert (Tony) Ken Le Roy (Bernardo) y Chita Rivera (Ani- ta) La obra permaneció en cartel hasta finales de junio de 1959, con 732 representaciones, y sólo un año después, en abril de 1960, volvió a los escenarios con buena parte del reparto original. La magnífica grabación que ofrece ABC lleva el sello de Deutsche Grammophon. Se llevó a cabo en Nueva York en septiembre de 1984. Kiri Te Kanawa, José Carreras, Tatiana Troyanos y Marilyn Horne pusieron sus voces al servicio de una partitura llena de ritmos populares: blues, mambo, chacha- chá. Leonard Bernstein dirigió por primera vez su propia partitura, y de aquella grabación se realizó un espléndido y revelador documental en el que, entre otras cosas, se puede ver un monumental enfado del compositor con nuestro tenor José Carreras.