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38 MADRID JUEVES 9 s 8 s 2007 ABC Una mujer y su hija, de origen árabe, ayer, en la entrada de su nuevo piso SIGEFREDO Una llave, un hogar, una esperanza La Comunidad de Madrid entregó ayer 20 pisos a personas con necesidades especiales. Entre los adjudicatarios, mujeres maltratadas, inmigrantes y familias en apuros, hubo nervios, lágrimas y, sobre todo, mucha ilusión. POR LETICIA TOSCANO FOTOS: SIGEFREDO MADRID. En una llave se materializaron ayer los sueños de 20 familias que recibieron un piso destinado a personas con necesidades especiales de la Comunidad de Madrid. En torno a las diez de la mañana comenzaron a llegar al patio los nerviosos inquilinos de las nuevas viviendas de la calle Visitación, en el distrito de Usera, dispuestos a ver el que será el escenario de sus vidas a partir de ahora. Los pisos, de entre 47 y 90 metros cuadrados, son mucho más que cuatro paredes para algunos de sus ocupantes. Las viviendas no son gratuitas: los vecinos pagarán al mes un alquiler de unos 240 euros, una cantidad inferior que la que tendrían que pagar en el mercado libre. Por eso, las familias son conscientes de que se trata de una oportunidad única para formar un hogar. Qué cuatro personas vivan en un piso de 24 metros cuadrados no es vivir lamentaba ayer Isabel, una mujer de 40 años que lleva adelante a sus tres hijos sola, en un apartamento de la avenida de Oporto. Ella no quería llorar ayer, pero no pudo evitar las lágrimas. Lo que le estaba pasando era demasiado importante como para permanecer impasible. Después de una vida muy dura, en la que tuvo que dejar su casa, ahora comienzan a irle las cosas bien. Parece un sueño. Hace un mes conseguí un trabajo decente y hace dos días me dijeron que me daban este piso indicaba Isabel sin poder disimular la emoción. Como ella, varias familias de inmigrantes esperaban nerviosos a sus conocidos para enseñarles sus flamantes casas nuevas. Ávida y Fátima, madre e hija de origen árabe, fueron rápidamente a ver su viviendas, conscientes de la suerte de acceder a un piso en estas condiciones. Los nuevos vecinos, además de mucha ilusión, llevan sobre sus espaldas una vida marcada por las necesidades, la mala suerte, la enfermedad... cada uno utiliza una expresión diferente para eludir dar detalles concretos de sus vidas, de cómo han llegado a la situación actual. Muchos recogieron las llaves de sus domicilios en privado para eludir pasar, aunque fuera en un segundo plano, delante de las cámaras. Otros posaron orgullosos con sus recién estrenados llaveros, sin nada que ocultar. Es el caso de Mónica, una joven de 29 años que vive con sus dos hijos pequeños en un piso de 40 metros cuadrados, junto con sus padres. Con ellos fue a recoger las llaves de su nueva casa. Nosotros somos jubilados y estaremos con ella siempre. Los padres tienen que estar con sus hijos cuando más lo necesitan, y ahora ella nos necesita más que nunca proclamaba su madre contenta, pero sin poder olvidar el suplicio que ha sufrido su hija. Desde ayer, en Usera, hay 20 vecinos más, pero no han sido bien recibidos por todos. Por la mañana, Manuela, una vecina del barrio de toda la vida, reivindicaba que a ella nadie le ha regalado nada, todo lo he tenido que conseguir yo con mi trabajo y seguro que lo necesitaba más que muchos de ellos Sin embargo, ni este comentario ni ningún otro podía borrar ayer la sonrisa del rostro de Débora, una niña de diez años que antes de ver su nueva casa, ya había elegido habitación. Desde el balcón de un primer piso podrá asomarse a su calle, junto con sus cinco hermanos. Belén, la madre, llevaba unos meses viviendo en la calle, con sus hijos en una residencia. Gracias a esta vivienda podrá reunirse con ellos y volver a ser una familia. Los 20 nuevos vecinos ya tienen sus pisos. Ahora queda mucho por hacer para convertir los espacios vacíos en verdaderos hogares. Faltan los muebles, la luz y el agua, pero el primer paso, aprenderse la dirección, ya lo han dado todos. Reticencias en el barrio Cada mes se atienden 160 emergencias sociales ABC MADRID. Las unidades móviles del Servicio de Emergencia Social de la Comunidad atendieron en los seis primeros meses del año 951 casos de personas o familias en situación de urgencia social, lo que supone una media de 160 casos al mes. De estas intervenciones sociales, un total de 160- -el 17 por ciento- -se efectuaron en la capital y 791- -el restante 83 por ciento- -en otros municipios de la región, según datos aportados por la directora general de Voluntariado y Promoción Social, Laura Ruiz de Galarreta, en un comunicado. Las unidades móviles atendieron en su mayoría a personas sin hogar, con conflictos familiares o mayores en situación de dependencia, concretó la directora general. Estos vehículos están adaptados para ser utilizados por personas con movilidad reducida.