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ABC JUEVES 9 s 8 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA MONOVOLUMEN M REINO UNIDO BUSCA SU LUGAR UEDE parecer un episodio menor y no lo es. John Bolton, cabeza neoconservadora americana, publicaba el 1 de agosto, en el Financial Times un artículo provocador. No era un buen artículo. Todo resultaba demasiado evidente. Advertía al nuevo primer ministro británico, Gordon Brown, ante su primera entrevista con el presidente Bush. A sensu contrario, la respuesta de Brown no ha tardado en llegar: Londres reclama a Washington cinco presos británicos, abusivamente encarcelados en Guantánamo. Bolton ve a la clase política británica alejarse de Estados Unidos, aproximarse a la Unión Europea. Pero ésta es una imagen reductora, impropia de un diplomático profesional: ustedes, los británicos, venía a decir Bolton, deben elegir entre Europa y América. Bolton, embajador en las Naciones Unidas hasta noviembre de 2006, fue destituido por Bush al perder las elecciones de medio término. En los últimos meses, Bolton ha defendido la acción militar contra Irán. Lo ha hecho con una seguridad y una falta de argumentos sorprendente. Cree que su opinión cuenta, lo que no es seguro. Explica a los británicos lo que deben hacer. No es conveniente, en general, dar DARÍO consejos no pedidos. Menos aún a ciudadaVALCÁRCEL nos insulares, de larga experiencia, inclinados a la ironía. Bolton advierte: la Unión Europea prepara una política exterior común, también una política de seguridad. Tendrá pronto un ministro de Relaciones Exteriores e intentará condicionar la política de los dos miembros permanentes que Europa mantiene en el Consejo de Seguridad, Reino Unido y Francia. Si los británicos conservan su soberanía, habrán de demostrarlo. No vamos a confiar siempre en ustedes. Si no aceptan, no seguirán compartiendo información con los servicios de inteligencia americanos. Ese tono, en el que arrogancia e ignorancia van de la mano, ha dañado progresivamente la imagen de Estados Unidos en estos siete años. América saldrá, Deo volente, de su aislamiento actual: elegirá una nueva presidencia en noviembre de 2008. Al día siguiente, varios lectores replicaban a Bolton, tan patrocinador: Patronising es el gerundio referido al que protege sin necesidad, al matón que guarda a alguien de ser atacadoy explica al mismo tiempo lo obvio. ¿Por qué nos amena- P za? ¿Por qué nos explica en su adolescente artículo, a nosotros, británicos, la dirección a tomar? ¿Acaso somos menores de edad? Desde 1945 Estados Unidos ha buscado, contra lo que Bolton cree, una Europa fuerte e independiente, capaz de hacer frente, con América, a las amenazas emergentes. La búsqueda de aliados dóciles ha llevado a Estados Unidos, recuerda un lector, Michael J. Williams, director del Instituto de Defensa y Seguridad británico, al peor cenagal de la política exterior americana a lo largo de su historia. Tony Blair, tan brillante en otros campos, ha sido un aliado blando, un encajador de desplantes de Bush (Yo, Blair... Demasiado para la dignidad británica. La Unión Europea no llegará a ser un superestado: pero será un gran actor internacional, cuyo contenido y perfil ignoramos hoy. LaUE necesitará una buena relación con Estados Unidos, pero necesitará ante todo disponer de una independenciareal. Pedir alos británicos queoptenentreAmérica y Europa es demasiado simple. Sospecho que el señor Bolton, escribeotro lector, esperauna gran corriente británica en apoyo de sus convicciones sobre la vida y el universo. Para ello hará bien en aguardar hasta el día del juicio final... Los europeos han avanzado en medio de la dificultad. Su proyecto no sobrevivirá sin la favorable neutralidad americana. Pero tampoco América podrá vivir sin Europa. En los próximos siglos, sólo unos cuantos siglos, será necesario aceptar la historia, el compartido destino. Los occidentales han de enfrentarse, escribe William Pfaff, analista norteamericano, a cuatro problemas de largo plazo: el calentamiento del planeta, el terrorismo global, la metalización de la política norteamericana y la creación de un nuevo pacto entre Europa y Estados Unidos. Gran Bretaña no es un actor central en la Unión Europea: pero sería difícil de sustituir. La Unión ha de levantarse por encima de las amenazas. Gordon Brown es un escocés poco aficionado a perder el tiempo, buen conocedor de la carpeta comunitaria. Desde 1945, todos los presidentes norteamericanos, desdeRoosevelt a Clinton, han preferido una Europa fuerte y unida. Ninguno facilitaría el desarrollo de un rival militar, pero todos optarían siempre por la Unión frente a los reinos de taifas. Esa línea se quebró con el actual presidente y su viaje, tan divisor e insidioso, al archipiélago portugués. La ignorancia y la temeridad fructifican a veces. Gran Bretaña, sin embargo, sabe buscar su camino, ella sola. ALO es un hombre que no lee ningún libro, pero peor es el que lee uno solo. La vieja sentencia de fray Tomás el Aquinate- cave ab homine unius libri cuidado con el hombre de un solo libro- -suele relacionarse con una advertencia sobre los fanáticos, pero en la modernidad iletrada conviene tenerla en cuenta también respecto a las novelerías de las modas y las tendencias de la banalidad cultural. El hombre que no lee sabe que es simple y que su alcance intelectual resulta limitado; pero el que lee un poco tiende a creer que en esa poquedad reside la sabiduría del universo. El adanismo no es, en el fondo, más que el fruto de la convicción de que el IGNACIO mundo empieza y acaba CAMACHO en lo que nosotros sabemos, la soberbia envanecida de pensar que la vida, o la historia, o la cultura caben en la estrechez de nuestra limitada biografía. Es una enfermedad que se cura leyendo mucho, pero se agrava con lecturas reducidas y unidimensionales. El presidente Zapatero se ha llevado, según declaración propia, un libro a sus vacaciones de Doñana. Uno solo. Teniendo en cuenta que va a estar tres semanas, cabe colegir que dedicará mucho tiempo a la observación de la naturaleza. Los amaneceres de la marisma son seductores en su belleza espontánea y desnuda, y sus crepúsculos rojizos envuelven el secreto de la vida entre las alas de las aves que allí tienen su hábitat; hay lugareños que descifran la predicción del tiempo por el vuelo de las anátidas. Pero es de temer que a los políticos les estimule más el augurio de las encuestas, y que ZP se entretenga leyendo sondeos a falta de mejor literatura en su equipaje. Con un solo volumen en su maleta, conviene ponerse en lo peor: en la soledad del Coto, este hombre le va a dar demasiadas vueltas a su deshabitada filosofía de advenedizo. Hubo un tiempo en que Aznar recitaba ante la prensa, con arrogancia impostada, la lista de títulos que se llevaba de veraneo. Quedaba algo ridículo aquel exhibicionismo cesáreo, porque las lecturas se tienen que notar en el poso que dejan, no en el peso de los anaqueles, y menos si son de una casa alquilada. Pero al menos había en el gesto una voluntad de estilo, un énfasis de reconocimiento espiritual al estímulo de la cultura, el pensamiento o la sabiduría. Luego iban los acólitos y corrían a buscar los libros del jefe para empapárselos a ver si se les contagiaba por ósmosis emulativa el liderazgo, como cuando González declaró que su libro de cabecera eran las Memorias de Adriano y llenó de ejemplares de Yourcenar las mesitas de noche del socialismo. Con Zapatero no hay modo; su gurú Pettit no resiste un análisis, Suso de Toro tiene una prosa plasta y Ramoneda, de largo lo mejor entre sus citas, destila una melancolía social muy parecida a un resentimiento lírico. Pero este año ni siquiera eso: va a pasar el estiaje con la compañía anoréxica de un libro y la bossa nova que elige su esposa. Hasta ahora, sabíamos que el monovolumen era una clase de automóvil; desde hoy sabemos que también puede tratarse de un presidente.