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ABC MIÉRCOLES 8- -8- -2007 TIRIOS Y TROYANOS 40 BAJOS FONDOS 75 ALTOS VUELOS ¡OJITO Y PESTAÑA! A mediados de primavera más o menos, la peña se apunta a la gimnasia de salón con la idea de mantener a raya la línea de la silueta cen engordar con sólo mirar el plato. Pero como de lo vivo a lo pintado hay un trecho y a una mujer no se le puede preñar de un solo repaso, conviene aquí advertir que tampoco se engorda por la niñeta de los ojos. Y que si, de los tres platos que lleva el almuerzo, se sacrifican caballo y sota, y se lleva el rey al vientre, igual dará que no hacer régimen. Y lo del ayuno es tan importante a ojos vista como que nunca será lo mismo un cuerpo flaco y seco, al estilo de un naipe, que amontonado de grasas. Dónde va a parar. TEST PARA CELULÍTICAS Cuando empezamos a vernos las antiestéticas cartucheras, a las mujeres nos invade el espíritu leninista mos que nos incumben a las mujeres. Si aparece en este periódico se debe sólo a un accidente veraniego, igual podría haberse publicado en una revista femenina. Gracias. Cuando empezamos a vernos las antiestéticas cartucheras, a las mujeres nos invade el espíritu leninista. Seguro que eres una de las que ha recurrido a la lectura de ¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento (linfático) como tantas lectoras. Aquí encontrarás algunas respuestas. No te hablaremos de soluciones mágicas ni mencionaremos una sola marca de crema, porque huimos de la publicidad encubierta; lo que te proponemos, querida amiga, es descubrir qué tipo de celulítica eres, para lo cual sólo tienes que rellenar el test adjunto. (Sí, claro, escribiendo al lado de cada afirmación una V si crees que es verdadera y una F si la consideras falsa, que hay que explicarlo todo) 1. -La belleza está en el interior. 2. -Con la de años que llevo acumulando celulitis no me la voy a quitar ahora. 3. -La piel de naranja no es tan fea. 4. -Se puede conseguir un cuerpo perfecto. 5. -La obsesión por la celulitis es una moda. Yo paso. Soluciones: Si has contestado verdadero a 1, eres tan simple como Plotino. Pero no te preocupes, fue un filósofo muy respetado a pesar de decir esa bobada solemne que cunde hace 1.800 años. Pues claro que la belleza está en el interior, y la fealdad también; por eso nos gustan los guapos, porque así al menos aseguramos lo de fuera. Ay, cabecita loca, réstate un punto. Si en la segunda has puesto la V otra vez, eres una pardilla, como tantas mujeres exquisitas. Las cartucheras se hacen solas, mujer. Es su erradicación lo que resulta más difícil que matar a la hidra de siete cabezas. ¡Y fíjate cómo sudó Hércules para conseguirlo! Si has respondido falso a la 3 te has equivocado. La piel de naranja es bonita en la naranja y huele muy bien. Pero resulta fea en nuestros muslos, por la incongruencia. ¿Te imaginas una naranja con aditamentos de piel de foca? Si has apuntado una V en 4, cuidado, amiga: vives bajo el influjo de tu monitor, tu esteticista o el cirujano plástico. Pudiste conseguir un cuerpo perfecto cuando eras gameto, cigoto o algo antes. En el momento en que se empezó a trenzar la hélice de tu ADN ya era tarde. ¡Tendrás que andar más espabilada la próxima vez! Por último, si te identificas con lo afirmado en 5, lo tuyo es dejarte la celulitis para conseguir un toque retro. ¡Enhorabuena! Eres una mujer libre de la tiranía de la imagen. Tú sí que sabes. La última que triunfó con el look paleolítico fue la Venus de Willendorf, así que, ¡ánimo! ¡Busca a tu maromo cromañón! Montero Glez Escritor Irene Lozano Escritora A ntes que nada, el sentido de la vista es sentido primordial por ser el que despierta todos los demás sentidos. Y por lo mismo hay que darle alegrías y no disgustarlo con fealdades. No vaya a ocurrir como en estos días que a la peña le da por lucir los cueros y toca ponerse a ojos cegarritos. Eso por un lado. Y como por el otro no hay que callar, y menos aún dejarse arrastrar por la pereza y acabar como la suma, conviene restarse y quebrar el ojo al diablo. Y señalar el cuerpo garbanzón como un atentado a los sentidos, incluido el sexto. El culto al cuerpo a la manera griega, y que también es la romana cuando pasa por Cádiz, siempre fue una religión perseguida en nuestras costas. Tanto es así que, cuando se luce anatomía, empiezan los rijosos a tomar posición en la toalla, ocurriendo que, en un periquete, el campamento se extiende alrededor de ese templo venerable que es un cuerpo bien labrado y con los surcos a punto. Es curioso, lo que antes se hacía con señales de humo, ahora se consigue con el teléfono celular, de ahí la rapidez con la que centenares de ojos acosan el santuario de la carne. Con el tema de la conquista de las igualdades por parte de la mujer, parece ser que ya no hay distingos entre ellas y los hombres. Y, como si desearan lo mismo que ellos, bordean el cuerpo de las sirenas y miran y remiran comiendo con los ojos lo que al tacto también apetece. Y como el hombre tampoco iba a ser menos, llegado a este punto, se entretiene en perseguir mancebos bien formados que alteren su sangre y hagan brotar una flor griega entre los pliegues oscuros de la carne. Pero no perdamos comba pues en esta hoja toca poner en feo el muestrario de chicha picada y denunciar lo que hiere a ojos vista. En vísperas del verano, a mediados de primavera más o menos, la peña se apunta a la gimnasia de salón con la idea de mantener a raya la línea de la silueta. Y como resultado obtienen todo lo contrario a lo que esperaban, además de un armatoste abandonado en el pasillo o en el retrete. Así sucede que bicicletas, cintas para correr, mancuernas y puñetería varia, se arrinconan como liendres en costura junto al bidé amontonado de revistas. Es curioso comprobar la usanza que se le da en nuestra tierra a cosas tan importantes para la salud como lo son el deporte y los baños de asiento. Al final, como siempre, las culpas se las lleva la disposición hereditaria, también llamada genética. Y así los hay que no se dan baños de asiento por temor al brote de flor griega que tuvo un pariente cercano, lo mismo que las hay que di- ota: rogamos a los varones que pudieran sentir un remoto interés por la celulitis, más allá de su palpación, que se abstengan de hacer este test. En él se abordan asuntos muy ínti- N Una mujer se somete a un tratamiento con burbujas en un spa ROLDAN SERRANO