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68 40 REPORTAJE MIÉRCOLES 8- -8- -2007 ABC Adolf Hitler Músicos judíos en el búnker del führer El hallazgo de la colección de música de Adolf Hitler en el ático de un antiguo soldado ruso, ha permitido conocer el gusto del líder nazi por maestros judíos o rusos, aquellos que se alejaban del ideal de la raza aria POR MARCELO JUSTO l delirante y monotemático racismo de Adolf Hitler tenía una excepción: la música. Una colección privada de sus discos, hallada en el ático de un militar ruso, muestra que el líder nazi no sólo amaba a Richard Wagner, ese exponente de pura raza aria y Lwidvig van Beethoven, sino a músicos rusos y judíos, es decir, a subhumanos a los que acusaba en Mi Lucha de no haber contribuido un ápice a la cultura humana. Los alrededor de 100 discos hallados en el apartamento moscovita de un ex oficial de inteligencia soviético que participó en la toma de la cancillería del Führer en 1945, revelan que el artífice de la solución final escuchaba en sus momentos libres más preciados a los rusos Tchaikovsky, Borodin y Rachamainov, al nacionalista ruso Modest Mussorgsky y, horror de los horrores, a dos músicos judíos: el violinista polaco Bronislaw Huberman y el pianista austriaco Artur Schnabel. La madre de Schnabel murió a manos de los nazis. Huberman fundó la Orquesta Palestina en 1936, precursora de la actual Orquesta Filarmónica Israelí, y se negó a visitar Alemania como músico a partir de la victoria electoral nazi en marzo de 1933. En su caso, el pecado del führer era doble y se asemejaba a la conjura internacional contra la raza aria que tanto le obsesionaba, porque en el disco de su colección privada el judío Huberman interpretaba el Concerto de Violín del ruso Piotr Illyich Tchaikovsky, indudable representante del submundo eslavo. En mayo de 1945, el capitán de inteligencia soviética Lew Besymenski se dirigió con otros dos oficiales a la cancillería del Reich en Berlín que acababa de caer en manos soviéticas. Las oficinas centrales del partido nazi se encontraban muy cerca del búnker subterráneo en el que Hitler se suicidó. Detrás de varias puertas de acero bajo candado los oficiales encontraron cajas llenas de efectos personales del führer. Según apuntaría el mismo capitán en su diario, las cajas estaban cuidadosamente numeradas y tenían como destino el refugio montañoso que Hitler tenía en Obersalzberg, Bavaria. En las cajas había todo lo necesario para una mudanza. Como trofeo de guerra, los camaradas de Besymenski se lleva- E Un hallazgo asombroso Una escena de El holandés errante en el Festival de Bayreuth de 2003 AP