Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 8 s 8 s 2007 ESPAÑA 21 Las islas desafortunadas Incendios, asesinatos, naufragios... Canarias ha sufrido durante las últimas tres semanas una de las peores rachas de su historia reciente, aunque los vecinos confían en que tanta desgracia no pase factura en este destino turístico por excelencia POR AYOZE GARCÍA CE CASTRO LAS PALMAS SANTA CRUZ. ¿Cuándo comenzó la racha de mala suerte que ha convertido el antaño idílico archipiélago canario en escenario de desapariciones de menores, muertes por violencia doméstica, incendios y detenciones de delincuentes internacionales? Si se echa la vista atrás, son varias las fechas que podrían servir como antecedente: el 28 de noviembre de 2005, cuando la tormenta tropical Delta comenzó a asolar las Islas, o el 30 de julio del año pasado, día en que desapareció en un barrio de Las Palmas de Gran Canaria la joven de 14 años Sara Morales. Sin embargo, pocos o ninguno de esos acontecimientos de ingrato recuerdo pueden compararse con los de estas últimas tres semanas, en las que la desgracia parece haberse cebado con especial intensidad con Canarias. Todo empezó el jueves 19 de julio, con la que pasará a la historia como la mayor tragedia migratoria de la que se tiene conocimiento en aguas cercanas al archipiélago. El rescate de una embarcación con más de cien inmigrantes a bordo terminó de forma abrupta cuando el cayuco volcó y más de cincuenta indocumentados se ahogaron sin que las fuerzas de salvamento marítimo pudieran hacer nada por impedirlo. Pocos días después, llegaba un nuevo sobresalto. El lunes 23 detenían en el tranquilo municipio tinerfeño de Puerto de la Cruz a Roberto Flórez, un ex agente del Centro Nacional de Inteligencia acusado de haber pasado información a los rusos entre 2001 y 2004. Aunque quizá más sorprendente que desgraciado, este hecho venía a confirmar que son muchos los peligrosos criminales que eligen las Islas como su refugio. Ese mismo mes, Tenerife había sido también el escenario de la detención del británico John Palmer, que en 1985 robó 3.500 kilos de oro del aeropuerto de Heathrow. El jueves 26 de julio la atención regresaba al asunto de la inmigración, por partida doble. En primer lugar, se hizo público a nivel internacional un informe de la ONG Human Rights Watch que denunciaba graves abusos en los centros de menores inmigrantes instalados en Canarias, que el Gobierno español se ha comprometido a investigar. Además, ese día llegaban a la isla de El Hierro los 149 primeros inmigrantes africanos que se atrevieron a cruzar el océano tras la catástrofe de la semana anterior. Desde entonces el flujo ha continuado, y aunque no hubo que lamentar más pérdidas humanas, parece haber concluido el periodo de calma considerable de los últimos meses. Pero lo peor estaba aún por llegar. El viernes 27 de julio comenzó un incendio en La Gomera, pocas horas más tarde se declaraba otro en Gran Canaria (que a día de hoy todavía no se ha declarado oficialmente extinguido) y el lunes el fuego hacía su aparición en Tenerife. Los incendios han arrasado miles de hectáreas en estas tres islas, sin contar algunos pequeños conatos en La Palma. El saldo es desolador: unas 12.000 hectáreas quemadas y cien casas calcinadas. A partir de ahora, sin embargo, no cabe sino intentar resarcir a los afectados y, ante todo, transmitir dentro y fuera de Canarias que éste sigue siendo un estupendo lugar para pasar unas vacaciones y, por qué no, vivir. Tres menores desaparecidos en un año El mismo día que comenzaban los incendios en La Gomera y Gran Canaria la opinión pública conocía un nuevo caso de una menor desaparecida en las Islas. Se trataba de la joven chilena de 15 años Fernanda Fabiola Urzúa Marín, que residía en Arona (Tenerife) y fue encontrada muerta a la semana siguiente. Quedan aún por esclarecer las desapariciones de Sara Morales y del pequeño Yeremi, cuyo rastro se perdió en el municipio grancanario de Telde en marzo. Las Islas Canarias han sido la Comunidad autónoma más afectada por los incendios en lo que va de verano EFE Chocan dos avionetas de fumigación en Badajoz y muere uno de los pilotos S. E. BADAJOZ. Dos avionetas civiles de fumigación colisionaron ayer en pleno vuelo sobre un arrozal, entre los términos municipales de Santa Amalia y Yelbes, en Medellín (Badajoz) sin que aún se conozcan las causas del accidente. En el siniestro uno de los pilotos, A. L. J. de 60 años y natural de Cádiz, falleció mientras que el segundo piloto, M. L. C. un sevillano de 29 años, resultó herido de gravedad y fue trasladado en helicóptero al hospital Don Venito- Villanueva. El lugar en el que se produjo la colisión, en la finca conocida como Las Lomas, es un arrozal llano, sin accidentes geográficos, y en el momento del accidente (sobre las diez de la mañana) también existían buenas condiciones meteorológicas y de viento. Esto junto a que una de las avionetas se encontraba cargada de producto para la fumigación y la otra descargada hace pensar que el choque se produjo cuando una de las aeronaves se dirigía hacia el campo para trabajar y la otra volvía a la pista de operaciones. De momento, técnicos de Aviación Civil estudian el siniestro para llegar a las causas concretas de la colisión, que dejó a las avionetas separadas en el suelo por unos 20 ó 30 metros con fuertes desperfectos en la Todo comenzó el 19 de julio, con la mayor tragedia migratoria en aguas cercanas al archipiélago zona frontal. Una de ellas incluso presentaba la cabina totalmente destrozada. Una de las hipótesis que se baraja es que el sol deslumbró a uno de los dos pilotos y eso provocó la colisión. El piloto fallecido trabajaba para una empresa aeronáutica de Utrera (Sevilla) y el joven herido para la compañía Tratamientos Aéreos Espejo, con sede social en Córdoba. A última hora de la tarde de ayer, los médicos consiguieron detener la hemorragia interna al joven sevillano, aún dentro de la gravedad por fracturas de varias costillas y de la columna vertebral.