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16 ESPAÑA La caída del último comando de los Grapo MIÉRCOLES 8 s 8 s 2007 ABC Los Grapo tenían información sobre 1.500 objetivos, muy elaborada sobre 40 de ellos La mayoría de los vigilados eran empresarios, aunque también hicieron seguimientos a cargos públicos de Zaragoza, policías y guardias civiles D. MARTÍNEZ MADRID. Mil quinientos. Es la cifra de objetivos que tenían los seis miembros del PCE (r) -Grapo con cuyas detenciones el Ministerio del Interior da por desarticulada esta organización terrorista. Los criminales habían colocado en su diana a empresarios, miembros de las Fuerzas de Seguridad, del Ejército y cargos públicos. De cuarenta de ellos tenían datos muy elaborados sobre sus horarios, centro de trabajo, domicilio y matrícula de coche. De marcar a las futuras víctimas se solían encargar Jorge García Vidal e Israel Clemente López, integrantes del único comando operativo. En sólo dos meses se ha desentrañado la información que albergaba el abundante material informático intervenido a los seis miembros del PCE (r) -Grapo detenidos el pasado 6 de junio por la Guardia Civil en diferentes puntos de Barcelona. Con el arresto de Manuel Arango Riesgo, Isabel María Aparicio Sánchez, Lucio García Blanco, José Cela Seoane- -hacía tan sólo dos meses que había pasado a la clandestinidad tras varios años en la cárcel- Jorge García Vidal e Israel Clemente López, Interior cree haber desmantelado a la banda, que comenzó su actividad criminal el 1 de octubre de 1975 con el asesinato de cuatro guardias civiles. La operación se completó con el hallazgo de dos zulos uno en Arenys de Munt, en la comarca del Maresme (Barcelona) y otro en la Sierra de Ricote en Murcia. Entre el material recuperado estaba el revólver con el que Israel Clemente López y José García Vidal asesinaron- -ambos lo han negado en sus declaraciones judiciales- -en febrero de 2006 a la empresaria zaragozana Ana Isabel Herrero, primera víctima mortal del terrorismo durante el Gobierno de Zapatero. Con la operación del pasado junio, la Guardia Civil no sólo logró poner ante la Justicia a los dos presuntos autores materiales de este atentado, sino que abortó sus planes criminales. En el material informático intervenido se han encontrado datos muy detallados sobre 40 personas, la mayoría empresarios de Aragón y Murcia, comunidades, además de Cataluña, por donde se movían los terroristas antes de su detención. El hecho de que la mayoría de los objetivos fueran empresarios obedece, según las fuentes consultadas, a las necesidades económicas de la banda. En los últimos años, los Grapo sólo han tenido como fuente de ingresos los atracos- -ellos llaman a esta actividad delictiva expropiaciones ya que las aportaciones de sus militantes eran muy escasas, no sólo por tratarse de pocos, sino porque la mayoría carece de recursos. Además de los objetivos económicos -empresarios y bancos- la banda tenía otros a los que califica de políticos En ellos incluye a cargos públicos y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y del Ejército. De los cargos públicos a los que había sometido a segumientos, la mayoría reside en Zaragoza, provincia que siempre ha estado en la diana de los Grapo. Cabe recordar, en este sentido, el secuestro y desaparición del empresario zaragozano Publio Cordón, de quien nada se sabe desde el 27 de junio de 1995. Junto a la información elaborada sobre 40 objetivos, los terroristas tenían datos sobre 1.500 personas, la mayor parte basados en recortes de revistas y periódicos. Y es que los grapo tenían en los medios de comunicación locales una de sus principales fuentes de información. Así, los terroristas recortaban o incluían en sus archivos datos y fotografías publicadas de empresarios durante Políticos Momento en el que la Guardia Civil efectúa un registro con uno de los detenidos firmas de convenios, inauguraciones o en actos lúdicos. No les importa el evento como tampoco que la capacidad económica de la empresa fuera elevada, ya que el dato que tenían más en cuenta, una vez seleccionada la víctima, era la facilidad para acceder a ella. Especialmente tenía más en cuenta esta circunstancia tras el asesinato de la empresaria de Zaragoza. EFE Las anotaciones intervenidas a los seis grapos detenidos revelan la intensidad de las vigilancias, que llevaban a cabo a diario y a todas horas La banda se queda sin capacidad de respuesta Los investigadores ven muy difícil que los Grapo vuelvan a resurgir, como en casos anteriores, de sus cenizas. Creen que el golpe asestado por la Guardia Civil puede considerarse mortal, aunque al mismo tiempo matizan que la prudencia siempre es buena consejera. Varios son los elementos que les conducen a este diagnóstico. Primero, que la operación no haya tenido respuesta por parte de ninguno de sus máximos dirigentes. A ello se une la crisis que arrastra la banda después de que Manuel Pérez Martínez, el Camarada Arenas expulsara de la dirección a cabecillas como Vicente Sarasa Cecilio, José Antonio Peña Quesada, Rosario Llobregat Moreno y Fernando Silva Sande. Como tercer factor citan que en los últimos años la banda no ha tenido nuevos militantes, y en cuarto lugar el que se que haya quedado sin medios de financiación al ser desmantelado el grupo que cometía los atracos. A las fuentes consultadas no les sorprende la cifra de 1.500 objetivos, pese a que sólo fueron seis los terroristas que estaban en activo. Según se desprende de la documentación intervenida, los criminales trabajaban todos los días y puede decirse que de la mañana a la noche. Las anotaciones que hacían de los horarios de las personas a las que seguían y vigilaban así lo acreditan. Para llevar a cabo los atentados, el comando operativo integrado por Jorge García Vidal e Israel Clemente López, disponía, además de dos armas, de material para fabricar explosivos, como mechas, pólvora y aluminio. Todo esto lo ocultaban en un piso que tenían en la calle Cardenal Tedeschini en Barcelona. En la vivienda, en el interior de un armario, también había temporizadores, detonadores manuales y automáticos.