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72 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo MARTES 7- -8- -2007 ABC PROCEDENCIA ASIATICA DE LOS PRIMEROS EUROPEOS 1 2 3 4 Especies euroasiáticas Dentición anterior (incisivos y caninos) Robustecimiento morfológico. Con el paso del tiempo se acentúa la forma de pala y se aprecia una fuerte adición de masa, aumentando el tamaño de estas piezas dentales Dentición posterior (molares) Se aprecia una disminución de tamaño y de sus características asociadas, como por ejemplo una reducción en el número de cúspides Homo antecessor Homo heilderbergensis 3 12 Homo neanderthalensis 4 Homo georgicus ¿Origen de nuevas especies? 5 Homo erectus 5 6 6 ¿Origen de nuevas especies? Homo sapiens 7 7 Especies africanas Dentición anterior (incisivos Homo ergaster y caninos) Es y se mantiene primitiva, sin un apreciable aumento de 8 masa y con rasgos menos expresados Dentición posterior (molares) Piezas dentales más grandes, con cúspides accesorias y tubérculos añadidos 8 Mandíbula inferior de Heilderbergensis Homo habilis Última mandíbula hallada en la Sima de los Huesos de Atapuerca Dispersión desde África Posible especiación Asiatica El estudio de 5.000 dientes apunta el origen asiático, y no africano, de los europeos La paleontóloga María Martinón realiza el primer estudio comparativo completo de la dentición de los homínidos JOSÉ MANUEL NIEVES MADRID. El escenario de la evolución humana está cambiando de nuevo. Desde hace algunos años y a partir de una serie de hallazgos incómodos -en especial varios fósiles de homínidos de hace más de un millón de años- descubiertos en diferentes lugares de Europa y que no terminan de encajar en las teorías dominantes. Como los de Homo georgicus, una especie establecida en 2002 tras el descubrimiento en Dmanisi, en el Cáucaso, de restos humanos de 1,8 millones de años de antigüedad. O como Homo antecessor, encontrado en la Gran Dolina de Atapuerca y que tiene una antigüedad de 860.000 años. O como el diente hallado también este mismo año en Atapuerca, en el yacimiento de El Elefante, fechado en 1,2 millones de años. Esos fósiles, sencillamente, no habrían tenido que estar allí. Su sola presencia contradice la idea, firmenente arraigada, de que los primeros europeos, los habitantes primitivos de nuestro continente proceden, sin excepción, de África. Hasta la irrupción de estos inoportunos visitantes, el diseño parecía claro: en África estaba (y está) el origen de la Humanidad, con especies que hunden sus raíces hasta casi cuatro millones de años atrás. Y de África procede también la versión más moderna de hombre, Homo sapiens, nuestra especie, que abandonó el continente negro hace alrededor de cien mil años para poblar el resto del mundo. Lo que se está tambaleando es la idea de que también todas las especies humanas intermedias surgieron del mismo lugar. El diente de Atapuerca, Homo antecessor y Homo georgicus apuntan con fuerza la posibilidad de que también otros lugares del mundo, como Asia, fueron capaces de producir especies humanas propias. Y que algunas de ellas dejaron en nuestra herencia características que son perfectamente apreciables en la actualidad. La simple idea de un origen no africano para los primeros habitantes de Eurasia es algo que incomoda profundamente a la gran mayoría de los paleontólogos, que retuercen sus teorías hasta lo inverosímil con tal de hacer que encajen los nuevos hallazgos. Rarezas, excepciones, callejones evolutivos sin salida... Sólo muy recientemente se ha empezado a especular con la posibilidad de que se tratara de especies no nacidas en África. Homínidos que podrían haberse originado muy lejos de la cuna de la Humanidad y proceder de otros lugares, como por ejemplo Asia. Pero el escaso número de fósiles euroasiáticos del Pleistoceno (entre hace 1,8 millones de años y 10.000) hallados por el momento dejaba esas ideas en el mero terreno de la especulación. Hasta ahora. Durante los últimos cinco años, la investigadora María Martinón, miembro del equipo de científicos de Atapuerca, ha tomado sobre sus espaldas una labor que ningún investigador había abordado antes. Y se ha molestado en comparar más de cinco mil piezas dentales de prácticamente todos los homínidos conocidos, desde los australopitecos que caminaron por África hace más de dos millones de años, a Homo sapiens. El resultado, publicado en Proceedings ha sido el hallazgo de importantes diferencias morfológicas entre las especies del Pleistoceno encontradas en África (Homo habilis, Homo ergaster) y las halladas en Eurasia (Homo georgicus, Homo erectus, Homo antecessor, Homo heidelbergensis... lo cual sugiere una evolución independiente. Es más, la científica propone a las claras que el impacto genético de Asia fue muy superior al de África durante la colonización de Europa en el Pleistoceno. Los dientes- -explica María Martinón a ABC- -son una de las partes más fidedignas de nuestra anatomía y conservan fielmente los rasgos y las características típicas de las diferentes poblaciones. Son una especie de caja fuerte genética que guarda datos extraordinariamente fiables Los investigadores han definido hasta cincuenta rasgos diferentes para realizar las comparaciones. Rasgos que van desde la forma al contorno de los dientes o el número de cúspides y surcos. Y han comprobado, por ejemplo, que la denti- Origen no africano Muchas especies han sido halladas fuera de África precisamente porque no son africanas ABC CG. Simón