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56 40 FOTOBLOG MARTES 7- -8- -2007 ABC ASÍ NOS VEN Ángel Barón Biólogo Los andorranos en Madrid somos una especie rara De uno de los países más pequeños del mundo, en España encontró de todo LUIS MIGUEL GÓMEZ MADRID. De un pequeño país encajado en los Pirineos, oculto entre las montañas, llegó Ángel en el año 2000. De Andorra a Barcelona, unos 200 kilómetros. Quería estudiar Biología y la Universidad Autónoma de Barcelona me pareció la mejor opción. Se puede decir que debo mi formación a este país Cinco años después se trasladó a Madrid, donde compagina el doctorado con un contrato de personal investigador en la Comunidad de Madrid. En Andorra, España es vista como un país enorme Andorra: 467 km 2. España: 504.645 km 2. un país hospitalario, muy divertido, respetado, donde hay mucho de todo Esta visión se compagina con otra menos amable. De España llegan muchas noticias malas, de asesinatos, accidentes y ese tipo de sucesos. Eso transmite una imagen de inseguridad respecto a Andorra. Allí nunca pasa nada. El país tiene unos 60.000 habitantes, todo el mundo se conoce En su primera semana en Madrid, reconoce que tal visión de inseguridad quedó confirmada: La ciudad se me mostró de golpe. Me robaron en el metro, vi un coche ardiendo desde mi ventana y una unidad móvil repartiendo metadona en la puerta de mi casa. Todo esto hubiera sido impensable en Andorra Aquello pasó, no era para tanto Hoy se siente seguro y no cambiaría su barrio, Vallecas, por nada del mundo: La gente es más solidaria, más hospitalaria. Estoy muy agusto aquí Andorranos en Madrid hay muy pocos. Somos una especie rara Oficialmente residen en la capital 71 compatriotas de Ángel. Coinciden en la fiesta que su embajada les ofrece en su honor todos los años, y te suenan las caras de la gente Vamos, como en familia. AFP La Iglesia de la Cienciología celebra su gala anual La Iglesia de la Cienciología, la más polémica del mundo, al menos por sus miembros, ha celebrado en Los Ángeles su gala anual. Como si de un estreno de Hollywood se tratase, por la entrada desfilaron numerosos rostros conocidos de la gran pantalla, como John Travolta, que apareció acompañado por su esposa, la también actriz Kelly Preston (a su izquierda) y Kirsty Alley. La Iglesia de la Cienciología ha alcanzado gran notoriedad en los últimos años debido a la popularidad de algunos cienciólogos Entre ellos, el actor estadounidense Tom Cruise es uno de sus más fervorosos fieles Fernando Castro Flórez Pesadilla en Chicago ecuerdo el Lago Michigan helado, sublime en la noche, desde la ventana del W Hotel. La nieve se acumulaba en las aceras, desérticas, fantasmales. También había pasado un mal trago en el aeropuerto. Casi me llevan derecho a la penitenciaría, sospechoso por culpa de mi escaso equipaje. Se me ocurrió hablar de las Torres de Mies van der Rohe con un policía y eso fue el detonante Tras visitar la fuente de Plensa y deformar mi estampa obesa en la escultura de Kapoor, hemos dado buena cuenta de un menú degustación en un restaurante de lujo. Tendremos pocas oportunidades de es- R te tipo de banquetes en la Route 66. Esos excesos gastronómicos tal vez hayan sido la causa de la tremenda pesadilla que he soportado. Todo comenzó como una road movie con la típica charleta familiar camino de la playa. En realidad, era el sedimento onírico del reciente viaje a Valencia. Supogo que sufro el stress- post- traumático ocasionado por un atasco funesto. Apenas llevábamos cuarenta kilómetros cuando Manuela tuvo que frenar en seco. Una hora más tarde, sin apenas haber recuperado el ritmo, se presentó la madre de todas las congestiones: fuimos a paso de tortuga durante un tiem- po que era absolutamente cruel. ¿Cuál era la causa de tamaño desastre? De pronto comenzamos a ver conos y más conos, roji- blancos, colchoneros para un fanático del fútbol, reduciendo la autopista a un solo carril. La violencia se apoderó de mi mujer, que quería golpear todos aquellos malditos conos, cosa que mi sentido común impedía. Al final contemplamos a cinco operarios llevando, con un cierto cachondeo, un quitamiedos: esa era la razón de tan increíble jodienda. Lanzamos toda clase de improperios, sin reprimir el toque brutal del claxon. Oteiza inventó, ad hominen, un insulto extraño país de barañanos y, si hubiera sufrido el atasco que bloquea mi mente, seguro que proferiría a gritos algo semejante a nación de cretinos- en- conados ¿Quién es el idiota postMacbeth que manda hacer obritas de maquillaje en las carreteras cuando todo el personal intenta llegar a las pla- yas? Acaso el talante y el buenismo requieren de un previo tratamiento Ludovico esto es, hay que pasar por un cabreo descomunal para luego poder pactar lo que sea con quien toque. A mí, de verdad, no me ha servido tanta paralización circulatoria nada más que para sufrir horrendas visiones en una cama a miles de kilómetros de la escena del crimen. He soñado con pitufos que se ponían por montera los conos de marras, con catedráticos que hablaban a través de ellos como megáfonos improvisados, con presidentes de comunidades de vecinos y concejales que se metían, repentinamente devenidos enanos, dentro de ellos para conspirar y jugar al mus. Temblando como una gallina me he asomado por la ventana del hotel y el sky line de esta ciudad que acogió a tanto mafioso me ha parecido una sombra platónica de aquellos conos verdaderos que ponen a todo cristo en fila de a uno.