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ABC MARTES 7 s 8 s 2007 INTERNACIONAL 27 Desaparecen un tercio de las armas entregadas por el Pentágono al Gobierno iraquí PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Mientras el debate político sobre si Irak es una batalla pérdida ha quedado relegado hasta septiembre, la oficina auditora del Congreso de Estados Unidos ha presentado un cáustico informe sobre la asistencia militar de la Administración Bush al gobierno de Irak. Según sus tribulaciones, el Pentágono no puede rendir cuentas sobre el paradero de 110.000 fusiles de asalto AK- 47 y 90.000 pistolas repartidas sin los debidos controles entre las fuerzas locales durante los años 2004- 2005. Este arsenal esfumado en Irak representaría aproximadamente el 30 de todas las armas de fuego destinadas desde 2004 a soldados y policías iraquíes. La falta de control sobre el material transferido también impide rendir cuentas sobre el destino de 135.000 chalecos antibalas y 115.000 cascos. La oficina auditora del Congreso (Government Accountability Office) ha indicado que sus conclusiones críticas no han sido puestas en tela de juicio por el Departamento de Defensa, que estaría revisando los controles y procedimientos asociados con su criticado programa para entrenar y equipar a fuerzas de seguridad iraquíes. Pieza clave en cualquier eventual plan de retirada para las fuerzas militares de EE. UU. desplegadas en Irak. A pesar de los esfuerzos por parte del Pentágono, los auditores del Congreso han indicado que su revisión de los libros de propiedad en 2007 han encontrado también problemas continuados con información incompleta o inexistente La auditoría, con fecha del 31 de julio, también apunta el fundado temor de que, entre todo este descontrol, una parte de estas armas haya terminado en manos de la insurgencia en Irak. Fuentes del Pentágono citadas por el Washington Post han confirmado la probabilidad de esas transferencias de armas. Citándose como ejemplo una brigada militar iraquí creada en Faluya y que tras desintegrarse en septiembre de 2004 empezó a luchar contra las tropas de Estados Unidos. De acuerdo a los auditores del Congreso, la Administración Bush ha gastado unos 14.000 millones de euros para organizar fuerzas de seguridad en Irak, con otros 1.450 millones de euros adicionales recientemente solicitados. Churchill y la inmigración ¿Por qué vamos a cargar nosotros con los problemas que trae la gente de color? El ex primer ministro británico Winston Churchill se propuso en los 50 cerrar las puertas a los inmigrantes POR MARCELO JUSTO SERVICIO ESPECIAL LONDRES. El ex primer ministro británico Winston Churchill propuso bloquear toda inmigración en la década del 50 por temor a que la población de color amenazara la estabilidad social del país. Según documentos oficiales del Archivo Nacional que se acaban de dar a luz, Churchill estaba convencido de que los negros iban a aprovecharse de las ventajas del sistema de seguridad social y aumentarían drásticamente los índices de criminalidad. En las minutas de la reunión de gabinete del 3 de febrero de 1954, el primer ministro plantea el problema con crudeza. Vamos a tener serias dificultades si mucha gente de color empieza a residir aquí. ¿Por qué vamos a cargar nosotros con los problemas que trae la gente de color? Según las minutas, el gobierno consideró tres opciones para resolver el tema. Churchill favorecía el bloqueo total de la inmigración, pero admitía que por razones políticas, se podía elegir temporalmente otras dos posibilidades: un sistema de cuotas fijas para la inmigración y la deportación de los elementos antisociales Para Churchill y su gabinete la opinión pública no estaba preparada para una política de puertas cerradas a la inmigración. El entonces ministro del interior, David Maxwell Fyfe, AP Florentino Portero LA GUERRA DE OBAMA Winston Churchill, en una imagen de 1954 a metedura de pata del candidato demócrata buenista Obama resulta extraordinariamente representativa de las tensiones internas en las filas de la oposición. Obama exigió a Clinton que se arrepintiera públicamente por haber apoyado la invasión de Irak. La senadora se niega a hacerlo, porque cree que tuvo sentido y porque quiere ser presidente. A cambio le ha criticado muy duramente por novato e inconsistente en política exterior, un nuevo Carter, un pacifista incapaz de defender los intereses de Estados Unidos. El senador por Chicago se sintió en la necesidad de dar un do de pecho ¡y vaya si lo hizo! Anunció su disposición a invadir Pakistán, una nación aliada que, además, es potencia nuclear. ¿Se volvió loco? Algo peor, se creyó sus propias mentiras y actuó en buena lógica. Los demócratas exigen la retirada de Irak con el argumento de que fue una guerra equivocada pues, bajo la sombrilla de la Guerra contra el Terror, se invadió una nación cuyo gobierno nada tenía que ver con Al Qaida. Donde están los jefes de Al Qaida es en Pakistán, luego hasta allí hay que ir. Es evidente que Irak es hoy el teatro principal de operaciones de Al Qaida, como las actividades terroristas y las declaraciones de sus dirigentes atestiguan. Sin embargo, los demócratas han hecho de la retirada de sus tropas el argumento principal de su campaña, exponiéndose a la fácil crítica de derrotistas. ¿Cómo evitarlo? Clinton deja puertas abiertas sobre la reducción paulatina de las tropas; Obama trata de demostrar que no tiene reparos en hacer uso de la fuerza llegado el caso, aunque sólo consigue poner de manifiesto que no sabe de lo que habla. Hace tres años Kerry jugaba con el mismo argumento, mientras sus asesores planeaban un inmediato ataque a Irán para evitar la imagen de debilidad. Entonces como hoy los demócratas siguen más preocupados por su discurso electoral que por la victoria en Irak y la derrota del terrorismo yihadista. L Datos indiscutidos reconocía que iba contra la tradición histórica británica. Estaríamos revirtiendo nuestra tradicional política de conceder el derecho de ingreso a los países que forman parte de nuestro imperio. Ofenderíamos a los liberales y a los sentimentales argumentaba Maxwell. Hacía rato que el Reino Unido había dejado de ser el imperio en el que nunca se pone el sol y el Commonwealth era el último resabio de su antigua gloria: la adhesión, más simbólica que real, de un número de naciones al vínculo histórico con la corona se deterioraría irreversiblemente si se mostraba que no eran bien recibidos. El ministro del Interior basaba sus ideas en algunos datos alarmantes La población negra había aumentado de unas 7 mil personas antes de la guerra a 40 mil, de los cuales 3.666 eran desempleados, 1870 vivían de la seguridad social, y un porcentaje no determinado tenía ingresos inmorales Churchill quería darle tiempo a la opinión pública para hastiarse de los problemas que estaba trayendo la población de color La opinión pública no tolerará este fenómeno una vez que pase ciertos límites... tenemos que darle tiempo a que avance en esta dirección La propuesta es coherente con su colorida carrera política y un temor que parecía obsesionarlo tanto como sus depresiones: la decadencia nacional por el impacto degradante de un grupo marginal. En 1910, siendo ministro del Interior del Partido Liberal, propuso la esterilización de más de 100 mil personas a quienes acusaba de débiles mentales y degenerados morales Se trataba de una amalgama que incluía a locos, delincuentes, desempleados, prostitutas e indigentes y que, en la visión del futuro primer ministro, constituían una amenaza porque se reproducían a mayor velocidad que las clases superiores y con el tiempo podrían destruir el entonces imperio y su misión civilizadora.