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ABC LUNES 6 s 8 s 2007 Fórmula 1 DEPORTES 79 McLaren, un caso de asuntos internos Dennis creía que estos duelos eran buenos. En 1988 enfrentó a Senna y Prost. Ya no piensa igual TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN Ambicioso, avaricioso, acostumbrado a ganar por encima de todas las cosas, Ron Dennis siempre quiso apabullar en la Fórmula 1. Tanto, que es un defensor acérrimo de los duetos de grandes pilotos para fomentar el duelo interno en beneficio de la competitividad. McLaren comenzó esta política en 1982, con Lauda y Watson como rivales. Una batalla interna que se convirtió en guerra en 1984, cuando Lauda le ganó el Mundial a Prost por medio punto. Pero Dennis provocó el más difícil todavía en el bienio 88- 89. Fichó a Senna para competir con Prost. Dos gallos para una sola gallina, el título. Ayrton venció en 1988 y Alain en 1989, con choques y juego sucio de por medio. Aquellos éxitos, sin embargo, potenciaron la filosofía de Ron, que no cree en los pilotos, sino en los títulos. Para el británico, el fin justifica los medios. Ahora, la historia se repite. Y Alonso, como Prost en 1989, opina que este combate no es legal. Sin una autoridad que se haga respetar, el enfrentamiento Fernando- Lewis no puede perdurar en el tiempo. El piloto inglés no hace caso al jefe de la escudería y McLaren ya no es un equipo. Lo integran dos pilotos y dos grupos mecánicos distintos. Aunque el viejo boss piense que fomentar la competencia interna mejora el rendimiento, la discordia vivida en Hungría ha puesto en duda la ideología del director, cuyo egoísmo resultadista supera el ámbito humano de quien conduce el coche. ¿Qué es para Ron un piloto? Un mero instrumento para que McLaren sea campeón del mundo. Los pilotos pasan, la marca es eterna. El campeón del mundo, Alonso, no le importa. Si no gana él, gana otro. Qué más le da. Alain Prost AFP Ayrton Senna EPA Lewis Hamilton EPA Fernando Alonso AP tro en el penúltimo gran premio. El brasileño perseguía a su rival y le intentó adelantar, como siempre, por las buenas o por las malas. Alain no se quitó ni frenó cuando Ayrton le cerró en una curva. El choque los dejó fuera de carrera, aunque el suramericano volvió a pista ayudado por los auxiliares y se adjudicó el triunfo. Posteriormente fue descalificado por acción antideportiva. Prost era el campeón. Acabada la segunda guerra Mundial el galo dijo que se marchaba a Ferrari por dos razones. La primera, porque McLaren beneficiaba al brasileño. La segunda, porque era imposible que dos ganadores convivieran en el mismo box. Dos argumentos y un adiós que parecen dedicados a Alonso. La historia se repite en todas sus secuencias. Y el viejo inglés la conoce bien. Los pilotos son unos inútiles Los hechos vuelven a demostrar, como sucedió hace dieciocho campañas, que es imposible que Fernando y Hamilton convivan en la misma casa. En aquel bienio triunfal de McLaren, al menos, Prost y Senna se batieron en la pista. No hubo acciones navajeras en los entrenamientos. Ni Ayrton recibió información privilegia- da de Alain, ni Prost violó órdenes de equipo en una sesión clasificatoria. No eran niñatos. Eran hombres. Campeones que sacaron el cuchillo en el asfalto, sin implicar a su director y a los ingenieros. Ahora, Lewis, ese niño mimado por la escudería, utiliza armas de ladronzuelo segundón para ser campeón. Es culpa del director que Hamilton se beneficie con los datos de entrenamientos del campeón del mundo. Es culpa del director que no se conceda rango a quien porta el número uno Una carencia de jerarquía que Alonso no supo exigir cuando firmó su contrato con la casa británica. Enorme error. Esos privilegios humanos no le importan a Dennis. Importa el campeonato del mundo, no el campeón. Su concepto de los pilotos en general no es demasiado óptimo. Son unos inútiles declaró hace unos días. Señaló que le malinterpretaron. Pero su pérdida de autoridad, con Lewis desobedeciendo órdenes, le ha colocado en una situación que no vivió ni con Prost y ni con Senna. Si no impone su mando, ¿quién es el inútil? Fernando, mientras, medita las causas por las que Prost se marchó a Ferrari en 1989. La historia siempre se repite. Ya lo decía Napoleón. Villa triunfa en GP 2 y Roldán se suma al podio BUDAPEST. El asturiano Javier Villa (Racing Engineering) se adjudicó en Hungría la segunda carrera de la séptima cita del campeonato GP 2, en la que otro español, el vallisoletano Roldán Rodríguez (Minardi Piquet Sports) le acompañó en el podio tras acabar tercero. Villa logró su tercera victoria de la temporada, después de las de Magny Cours (Francia) y Nurburgring (Alemania) éxitos a los que añade un segundo puesto en Barcelona. En esta ocasión se impuso al británico Adam Carroll (Petrol Ofisi FMS Int) que se apuntó la primera de las dos pruebas de la séptima cita. Borja García (Durango) fue quinto, por lo que España logró meter a tres de sus pilotos entre los cinco primeros. Andy Soucek (DPR) no acabó la prueba. Prost vivió lo mismo que Alonso Prost sufrió en sus carnes este desprecio del gran jefe en pro de un fin superior. Si Senna ganó en buena lid la corona de 1988, el laurel de 1989 lo conquistó Alain después de un agria polémica. Sucedió en Suzuka. Los dos se jugaron el ce- Javier Villa, con el trofeo logrado ayer, junto al también español Roldán Rodríguez, tercero ABC