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70 TOROS www. abc. es toros LUNES 6- -8- -2007 ABC Triunfal duelo de izquierdas sobre una gran corrida de Román Sorando PONTEVEDRA Plaza de toros de Pontevedra. Domingo, 5 de agosto de 2007. Segunda de feria. Más de tres cuartos de entrada. Toros de Román Sorando, de buena presentación, nobles en conjunto con matices; destacaron el extraordinario 2 el estupendo 6 el rajado 3 por el pitón izquierdo y el 1 sin terminar de humillar. Enrique Ponce, de gris plomo y oro. Estocada desprendida y cinco descabellos. Aviso (vuelta) En el cuarto, media estocada muy atravesada y descabello (oreja) El Cid, de malva y oro. Estocada desprendida (dos orejas) En el quinto, pinchazo y media estocada (silencio) Alejandro Talavante, de coral y oro. Cuatro pinchazos y estocada. Aviso (saludos) En el sexto, pinchazo y estocada desprendida (dos orejas) El Cid y Talavante salieron a hombros. ZABALA DE LA SERNA PONTEVEDRA. Fiesta total en Pontevedra. Cinco orejas, cinco, se cortaron, y pudieron ser más si las espadas no se encasquillan. La plaza es una delicia. No sólo de público. Los reformados tendidos, la cubierta abierta, la fachada antigua. Todo cuenta. El ambiente restalla de peñas. ¡En Galicia! Treinta y dos años de trabajo de los Lozano han fructificado en la feria de la Peregrina. Número exacto de fechas: dos fines de semana. Y cuidado del toro: la corrida de Román Sorando fue el ejemplo. Bien comida, lustrosa, amplios lomos, anchos pechos, caras según. Un gran sexteto además. Los dos más finos- -segundo y sexto- -fueron los mejores. Nobles todos con sus matices. El Cid y Alejandro Talavante protagonizaron un duelo de izquierdas que terminó con ambos por la puerta grande. Talavante retó al Cid de Salteras con la zurda y en el sorteo. Quedó en tablas la cuestión. Porque si el primero del torero sevillano fue un lujo, el siguiente no tanto. Ni de lejos. Y sin embargo el rajado tercero habrá sido el manso con más profundidad que uno haya visto en tiempos por el pitón izquierdo, lo que redondeó el dúo talavantista junto con el último. Entre medias, el peor parado resultó Enrique Ponce, dentro de un orden. Si mata al toro que estrenó la tarde, lo desoreja. O, mejor dicho, si lo descabella. Fue un toro amable sin ter- Alejandro Talavante y El Cid salieron a hombros por la puerta grande minar de humillar. Soberbio principio de obra, con un cambio de mano descomunal. Y tandas de mejor guardar (en la memoria) a derechas. Adornos toreros en todo momento. Naturales hilvanados más que ligados y el apagón con el verduguillo. Tapó mucho Ponce al cuarto. Sin chispa. La llama la puso el maestro de Chiva. Antes y después de rajarse, el toro, claro. Rodilla en tierra alborotó. Puntuó finalmente. El Cid toreó a placer. Suelta la muñeca dorada. Naturales de plástica relajada. A modo. A gusto. Levitando el cuerpo. Acompañó más con el pecho con la mano derecha. Y, por cierto, los pases de pecho fueron de vaciar al toro de pitón a rabo. Estupenda faena. De satisfacción plena, que rima. En el punto la estocada. En el justo antes de ser caída. Más o menos. Un error sería olvidar cómo mece en esta temporada El Cid las verónicas. Se sobra solo para todo. No le hace falta El Alcalareño dirigiéndole cada paso desde la tronera del burladero. Queda feo. O que haga como uno que no recuerdo: Toma, sal JOSÉ RAMÓN LOZANO MUNDOTORO A placer BOTÁN Sólo detalles en Las Ventas Sólo detalles en Las Ventas, en una tarde en la que Manolo Sánchez y Paco Perlaza recogieron sendas ovaciones. Con un cuarto de entrada, se lidiaron toros de Juan Manuel Criado y un sobrero de Campos Peña (2 bis) faltos de casta en conjunto. Manolo Sánchez (en la imagen) silencio y saludos. Perlaza, saludos y silencio. Sergio Marín, silencio tras aviso en ambos. tú El quinto se dejó a su altura. Bien resuelto Manuel Jesús Cid sin entrar en mayores batallas. Los circulares, regulares. Y sobre el afarolado, un consejo: con su altura busque otra salida. O vea los vídeos de Juanito Belmonte Campoy. Un pinchazo desinfló la cosa. A Alejandro Talavante tenía ganas de verlo como me habían dicho que anduvo en El Puerto o Azpeitia, la plaza de Barquerito. Más así que como lo vi en Pamplona o Santander. Funcionó Talavante. A chiqueros marchó con el rajado manso de gran clase. ¿Cómo se come esto? Sobre la derecha se volvía al revés, pero sobre la zocata se rebosaba. Arrastró y se la dejó muerta (la muleta) El toro repetía de maravilla. Incluso sin espacios entre el torero y las tablas. Qué fantástico mansito. Lo marró con el acero. Pero aseguró la muerte del sexto. A más después de hacerse con él. De principio rebrincado antes de entregarse al natural. Largos muletazos. Hasta allá. Las bernadinas de espanto (bernardinas escriben los catetos, como cambio de manos pusieron el no va más. A hombros con El Cid. Gran duelo.