Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 6- -8- -2007 VISIONES 40 67 BELLEZA A CONTRAPLANO CHIPS DE VERANO José Manuel Nieves EL TIROTEO IMPOSIBLE Caso: Reservoir dogs Acusado: Quentin Tarantino. Cómplices: Harvey Keitel, Tim Roth, Michael Madsen, Chris Penn y Steve Buscemi. Estados Unidos, 1992. Y él con esos pelos Teresa de la Cierva Marta Barroso Pinchas, querido ¿Perdona? Que pinchas... querido No te entiendo Pues es muy fácil, que tu barba. molesta... Un pelín, eso sí, pero... molesta... querido Para evitar que esto se pueda convertir en un incoveniente añadido del verano, nada como dar un gustazo a su mujer y empezar a cuidarse el rostro como es debido. Quizás así cambien sus vidas. Porque, seamos sinceros: cuando llega la hora de dar un beso al anochecer la rudeza de una barba creciente puede resultar, casi, casi, desagradable. Bien, pues el que quiera convertirse en el hombre de sus sueños que pruebe el producto de Clarins Men, Rêves d Homme (40 euros) con doble acción: barba y piel. Por un lado trata el pelo desde la raíz, lo ablanda antes de que aparezca y modera su crecimiento; por otro lado es un tratamiento hidratante, ligeramente exfoliante y antienvejecimiento gracias al cual se liberan los pelos encarnados y la piel aparece más lisa y suave bien! y menos apagada. Se aplica de noche porque hacen falta de 5 a 7 horas para que el tratamiento llegue al folículo piloso. Por supuesto facilita el afeitado de la mañana siguiente. No hay excusa pues... querido. Federico Marín Bellón Una sola clave para gobernarlas a todas Que de un paso al frente el guapo que no haya olvidado alguna vez una clave de acceso a internet. O quien no haya tenido que pulsar nunca el fatídico enlace ¿Ha olvidado usted su password? y responder después preguntas del tipo ¿Cuál es el color de ojos de su madre? o rellenar datos personales sin fin para hacerse con una contraseña nueva y poder entrar a la página del correo, la revista, el supermercado, el banco, la agencia de viajes o cualquier otro servicio por internet. Me he puesto a calcular las claves que yo mismo manejo y, entre pins telefónicos, números secretos del banco, acceso al ordenador del trabajo y páginas varias, me suman más de treinta... Y no vale eso de tener la misma clave en todas partes, que eso es como inmolarse a piratas y hackers. Para los que tengan el mismo problema, una solución. Fácil, rápida y... gratis. Que vayan, como yo hice, a www. keepass. com y se descarguen el programa que les solucionará la papeleta. Se introducen allí todas las claves, del tirón, y estas quedan guardadas y encriptadas en un fichero del ordenador. Después, basta pinchar en ellas para acceder a cualquier parte. Una maravilla. En serio. Ah, por cierto, para entrar hace falta clave... arios sospechosos habituales que no se conocen de nada participan en el atraco a una joyería. Para que no parezca Ocean s Seven (y para mejorar el producto) Tarantino les desvía el tiro por la culata y se centra en las horas posteriores al fiasco: la huida, el baño de sangre y la discusión en un almacén abandonado entre los miembros de la banda, que termina con otra ración de tomate, convencidos de que hay un topo en el grupo. En su primera película, los diálogos ya llevan la marca registrada que han hecho popular al director de Pulp fiction eternas conversaciones triviales sobre asuntos que no tienen nada que ver con la trama principal, como la discusión a propósito del Like a virgin de Madonna. Quizá sea el rasgo más perdurable de un cine único, con el mismo buen oído para la elección de la banda sonora y mucha vista en la puesta en escena, aunque a veces el conjunto flojee. En Reservoir dogs mueren 16 personas, que se sepa, y se utiliza la fea palabra fuck 272 veces. Las estadísticas no alcanzan para explicar la densidad de la violencia ni para eclipsar la calidad del texto, sorprendentemente ágil y divertido, como prueba la discu- V Alguno de los muertos que mata Tarantino goza de buena salud me al amigo Quentin de un error desmenuzado hasta el detalle en YouTube. A saber: en el tiroteo final, nadie dispara a Chris Penn (y no porque deje de merecerlo) quien cae por su propio peso, por casualidad o por miedo, pero no por el impacto de una bala. Repasemos la jugada: Harvey Keitel dispara a Lawrence Tierney. Acto seguido, Tierney dispara a Tim Roth, que estaba medio moribundo en el suelo, Penn dispara entonces a Keitel, pero a Penn no le dispara ni el apuntador, que también estaba muerto a esas alturas. Hay quien dice que Keitel es quien le dispara, pero no sólo es falso, sino que Penn empieza a caer antes incluso de que el Señor Blanco realice su disparo. Tarantino, se te acusa de matar mucho... y mal. Chris Penn no tiene quien le dispare en la carnicería final del filme sión entre los criminales sobre los colores (el truco de utilizarlos en lugar de los nombres ya se había visto en Pelham 1, 2, 3 por cierto) En defensa de Tarantino cabe alegar un presupuesto tan bajo que los actores llevaban su propia ropa, a excepción de los trajes negros, cedidos por un diseñador amante del género (el cinematográfico, se entiende) Por fortuna, Keitel aceptó el papel a cambio de producir y Michael Madsen tenía un Cadillac que daba bien en pantalla. Todo lo cual no exi-