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ABC LUNES 6- -8- -2007 40 Por Rosa Belmonte VERANO Y HUMO Laura Campmany 57 FACTOR 34 ¿QUIÉN DICE QUE ME QUIERA QUITAR EL BIGOTE? La Fridakahlomanía hace tiempo que no tiene medida. Sólo nos falta dejarnos crecer el entrecejo. Cuando en noviembre se cumplan los 50 años de la muerte de Diego Rivera habrá que ver cómo se le da ltimas palabras escritas por Frida Kahlo en su diario: Espero que la marcha sea feliz y espero no volver Que te lo crees tú. Lo de no volver. El nivel de saturación con la mexicana en su centenario está empezando a resultar inaguantable. Se la ve más que a Paris Hilton. Ya no es sólo la gran exposición del Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México (donde se la había velado) Es que levantas una piedra y te pinchas con su bigote. Y si no tenemos pintura, pues fotografías. Como las del Casal Solleric en Palma, 53 retratos que ya han pasado por otros lugares de España. En realidad, mucho más interesantes que las pinturas porque el pedazo de personaje supera a su obra. Le pasa como a Isabel Pantoja. No sólo porque nos preguntemos qué le habría visto a ese tío (una a Rivera; otra a Julián) sino porque ambas tienen unas existencias bigger than life Las fotos de Frida Kahlo, la gran ocultadora van desde su niñez hasta después de su muerte (como en Los otros Modelo toda su vida, con mucho más carrete que Kate Moss, hasta fue portada del Vogue francés cuando ni la madre de Kate Moss había nacido. La fotografía de Frida muerta, de Lola Álvarez Bravo (vistió el cadáver siguiendo las instrucciones de su narcisista amiga) refleja perfectamente el personaje que la pintora se había fabricado. También hay fotos de cuando no parece ella, sin huipil, sin rebozo, sin collares, sin los adornos en la cabeza (esos que también se pone Elena Poniatowska) o sin el pelo estirado. Hay una en la que está fumando, va vestida de negro y, sobre todo, lleva el pelo suelto (obra de Antonio Kahlo, hijo menor de su hermana Cristina) La ves y es Morticia Adams. Una Frida con la melena suelta es como una Betty Misiego con el pelo por la cara. O como una Carmen Miranda sin plátanos en la cabeza. Construirte una imagen tan fuerte da los mismos problemas que tener números fijos en la Primitiva. Es una esclavitud. O una ventaja si quieres ir de incógnito, claro (pero el incógnito y Frida Kahlo son incompatibles) El entrecejo y el bigote tampoco son como para mantener el anonimato. Pe- ROMANCE DE RUBALCABA Rubalcaba, Rubalcaba, halcón de la cetrería, el día que tú naciste andaba el PSOE de puntillas, y es normal que así anduviese porque a según qué tortillas hay que echarles muchos huevos y algunas patatas fritas. Fue cascarlos el Felipe, y fue el Alfonso freírlas, y sumarte tú a la hermosa merendola socialista. Bien se ve que desde entonces te has quedado en la familia, pues cada vez que gobierna, con una rosa, tu sigla, alguien se acuerda de ti, alguien te acerca una silla. alguien te da un ministerio, y ya es tan larga la lista, que no sé cómo te acuerdas de en qué mandas cada día. Bien se conoce también que fuiste doctor en químicas, pues no hay quien pueda ganarte en componendas y alquimias, y no sé cómo te apañas para estar en la cocina más horas que el Arguiñano sin oler luego a comida, y sin que nadie se entere de lo mucho y bien que guisas. Eso a mi juicio merece admiración, y hasta envidia, pues algunos personajes sólo los borda un artista. Vas a dejarme, no obstante, que humildemente te diga que de todas las escenas que ya te tengo yo vistas, la que asombra por intensa, la que impresiona por fina, la que sin duda has clavado y la mejor de tu vida, es a mi juicio y con mucho, la del perfecto humanista. Cuando el pobre Zapatero, siguiendo las directivas, -según se supo más tarde- -de una banda terrorista, sacó a De Juana del trullo porque el hombre no comía, hay que ver con qué expresión, con qué mirada contrita, con qué piedad en el gesto y con qué rostro, decías que si el citado insurrecto a su tierra se volvía, para que allí lo espumasen con calditos y papillas, no era por darle a la banda lo que la banda exigía, sino por simples razones de elemental bonhomía. Si no mereces un Óscar, es porque se suponía que lo que estabas diciendo era verdad, no mentira. Ú AP ro nuestra mirada es pequeñoburguesa y equivocadamente depiladora. Estaba encantada. Lo cuenta Chavela Vargas, a quien también le gustaba. En Y si quieres saber de mi pasado dice la cantante que una vez le insinuó que tenía una crema para quitar el vello. ¿Y a ti quién te ha dicho que yo me quiera quitar el bigote? ¡Me encanta! Como a Pipi Calzaslar le gustaban sus pecas. La locura de la Fridakahlomanía ha llegado al extremo de la creación de una tarjeta de HAIKUS POR SMS Sin humor el espejo quema. Un mono cruza la carretera. Alfonso Armada crédito con la imagen de Rivera y Frida (del Partido Comunista a, para todo lo demás, Mastercard) Sin olvidar al cantamañanas de Spencer Tunick retratando en la Casa Azul a 105 mujeres desnudas, de pelo negro trenzado y maquilladas como Frida. Y lo más de lo más, el Kahloismo, religión que la idolatra como única diosa verdadera. Un credo que impide ir a trabajar cada 6 y 7 de julio, aniversario del nacimiento de Frida Kahlo (un día es cuando nació y otro cuando ella decía que había nacido) Y la Iglesia de Maradona parecía de chiflados.