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56 40 FOTOBLOG LUNES 6- -8- -2007 ABC ASÍ NOS VEN Giuseppe Iasparra Periodista Nunca pensé que pudieran existir sitios como Oviedo Vino a nuestro país debido a su interés por Iberoamérica RAQUEL RINCÓN MADRID. Una de las primeras cosas que Giuseppe apostilla entre los carteles que ofrecen un piso de alquiler de la facultad de periodismo de la UCM es que Roma es más cara que Madrid. Sin embargo, él no proviene de la ciudad eterna, sino de Turín, y, por extraño que parezca para un italiano, vino a España debido a su interés por Iberoamérica: No hay que olvidar que hay 200.000 italianos en Argentina con nuestras raíces asegura con un brillo especial en los ojos. Aunque llegó el año pasado sin saber nada de castellano, hoy domina la lengua de Cervantes a la perfección y trabaja en la emisora Max Rozas. Sin embargo, no es la primera vez que pisaba tierras españolas, pues ya residió en Oviedo en 2003 gracias a una beca. No conocía el norte de España, ni siquiera culturalmente, pues la imagen de vuestro país está creada por unos estereotipos basados en el sur. Por eso, cuando llegué a Asturias, parecía que estaba en Irlanda, era increíble que lloviera tanto. Nunca pensé que pudieran existir sitios como Oviedo en España. Además, tampoco se cumplía el tópico de que la gente es más cerrada en el norte, todo lo contrario Giuseppe se acostumbró tanto a la cultura española y a su acento que cuando regresó a su casa su padre le prengunto: ¿Pero tú de dónde vienes? ¿de la Luna? Giuseppe recuerda con cariño cuando visitó Tarifa y vio sorprendido al otro lado del mar Marruecos. Era increíble ver lo cerca que estaba y, como tenía el pasaporte conmigo, cogí un ferry y me fui para allá Desde entonces, no ha dejado de admirar la influencia árabe en España a través de monumentos como la Alhambra o la Mezquita de Córdoba. AFP Roban a punta de pistola obras de Monet, Brueghel y Sisley en Niza Un grupo de individuos armados y encapuchados asaltaron ayer un museo de Niza y robaron dos cuadros de Brueghel, uno de Monet y otro de Sisley. Los ladrones redujeron a los agentes de seguridad del centro y se apoderaron de las pinturas antes de escapar de manera apresurada del Museo de Bellas Artes Jules Chéret La escena fue presenciada por numerosos testigos, dado que la afluencia al museo era notable, favorecida porque se trata de un día de entrada gratuita. En septiembre de 1998 el mismo museo fue objeto de otro robo y entonces las piezas sustraídas fueron sendos cuadros de Monet y Sisley. Fernando Castro Flórez Hediondo Times Square lgo huele a podrido en Times Square. No quiero parodiar a Hamlet pero basta bajar desde la habitación del Marriott a la vida terrenal para que te entren ganas de vomitar. Rodeado por pantallas inmensas, en una materialización de la estética de Blade Runner, aquella ciudad contrautópica en la que no paraba de llover, orientalizada y con una congestión de tráfico infinita, podemos llegar a pensar que el imperio del simulacro ha triunfado por saturación. Aquí está todo al mismo tiempo. Desde el anuncio de un combate de boxeo a la publicidad de telefó- A nos móviles, los índices de la bolsa, la CNN live, la cerveza Coronita a tamaño descomunal, el símbolo del McDonald s compitiendo con el swing de Tiger Woods. El vértigo visual, sin embargo, no es nada comparable con la sensación de asco que surge en los pobres desgraciados que estamos en las aceras. La multitud sudorosa entra y sale de las tiendas de ropa deportiva para caer en el infierno de los electrodomésticos obsoletos. Caparrós me ha pedido que pose delante de la caseta de reclutamiento de los Marine y la broma casi nos sale por la cula- ta. Ha aparecido un fulano, con la nuca rapada, un verdadero armario de dos cuerpos, y nos ha dado un vozarrón marcial; luego con una sonrisa siniestra nos ha dicho que, en plan gladiadores, abandonando toda esperanza, pasemos a informarnos Menos mal que teníamos a tiro de piedra el Buba Bar. Se trata de un local temático montado en honor de aquel negro que se convierte, en el ejército precisamente, en el auténtico amigo de Forrest Gump. Soñaba con montar un restaurante en el que servirían gambas rebozadas, picantes, en salsa oriental, cocidas y en mil remotas recetas. Como nada se sustrae a la disneyficación, en el centro de esta Babilonia han montado, con todo lujo de detalles, lo que aquel pringao soñaba. Me he dado cuenta de que lo peor es contar lo que quieres hacer porque siempre hay alguien que te copia el sueño. Shit happens está escrito en una camiseta. Basta volver de nuevo a la selva de los símbolos, a la bizarra intemperie de Times Square para experimentar lo repugnante en estado liquido. Porque ahí fluye un caldo de color rosado o a veces violáceo que casi desborda las aceras, mezclado con el asfalto recalentado y rastros de ketchup. Hemos visto, bien entrada la noche, un camión de la basura que, justamente, estaba recogiendo los enormes desperdicios del Buba Bar. Inmediatamente salió, en riego por aspersión, un líquido inmundo que casi nos bautiza. Por un agujero del camión siniestro surgió un chorro poderoso de mugre hedionda: vómito fundacional. He descubierto la razón de esa fetidez cromáticamente enigmática. Se que no debería haberlo contado porque algún artista posmoderno seguro que tira de esta porquería para alquímicamente conseguir oro o, por lo menos, ser seleccionado en alguna Bienal.