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ABC LUNES 6- -8- -2007 MADRID 37 La falta de futuro aboca a problemas mentales El padre Antonio Díaz, responsable de Karibú, resalta que la comunidad subsahariana carece de base para crear colectivos por su escasa presencia en nuestra sociedad En su organización les socorre desde 1987. Manifiesta que estos africanos viven un poco al margen de la sociedad sumidos en la desprotección social Tienen grandes dificultades para realizar el empadronamiento; para obtener documentos; conseguir un lugar de trabajo, y recibir asistencia sanitaria Las particularidades de este colectivo obligan a dispensarles, primero, una atención humanitaria y, luego, posibilidades de integración tan pronto llegan a la península. La estancia aquí, sin poder realizar sus objetivos, es un peso muy duro y lleva a algo que estamos detectando: ciudadanos que sufren problemas mentales por culpa de esa presión sostiene el sacerdote. hacia ellos. Lorente subraya que aunque los foráneos cumplan con sus obligaciones, se les niega el derecho a la participación política, a votar y a ser elegidos situación que toma una especial relevancia en ciertos municipios del sur de la región donde la población inmigrante oscila entre 30 y 40 Las cifras oficiales arrojan que 1 de cada 6 habitantes de la Comunidad es extranjero. Distinta suerte Los rostros cambian, pero el padre Antonio escucha a diario la misma historia: los subsaharianos cuentan que sus compañeros de América Latina y Europa del Este, con quienes coinciden en albergues y comedores, consiguen empleo en menos tiempo y pueden enviar dinero a sus familias. Ellos, en cambio, no corren con esa suerte. como la pintan. Los casos judiciales de los extranjeros, que se elevan hasta el juzgado de lo contencioso administrativo, se retrasan hasta dos años y medio apunta, mientras recuerda el resultado de un estudio de la Universidad de Zaragoza que deja en evidencia una balanza visiblemente inclinada: el 75 de los casos contra inmigrantes concluyen en condena Volvemos a la cola de General Pardiñas. Allí también está Wale Beyne, un etíope de 25 años que vive en Legazpi con algunos paisanos y su esposa, que se le unió en Madrid hace un mes. Soportó tres años sin papeles, dos más trabajando con restricciones y hoy está feliz, ganando 900 euros mensuales en un puesto que tiene todos los derechos acota. Wale se ha dedicado a la albañilería, aunque en su país se licenció como informático. Quiero seguir estudiando aquí, pero ahora no tengo tiempo por el trabajo, lo intentaré luego promete. Su prioridad es seguir luchando para poder traer a su hijo. El niño tiene dos años, se quedó con mis padres, y espero que pueda estar aquí con nosotros dentro de tres años Cada paso debe ser planificado para evitar inconvenientes, pues sólo se cuenta con la fuerza propia. Si no tienes familia aquí es más duro reflexiona Wale, quien lamenta que los inmigrantes africanos estén menos organizados que otros grupos. Ese peso lo ha cargado sobre sus espaldas una mujer senegalesa de 26 años que también está hoy en la fila de la calle de General Pardiñas. Perdió su pasaporte hace 18 meses y ha sufrido en carne propia los tormentos que devienen del extravío de un papel. Uno tiene problemas con el idioma y se da cuenta que hace falta un poco de tolerancia Ella sólo ruega que a la burocracia le brote un corazón. Es necesario que alguien se meta en tu situación, que trate de entenderte, porque a veces nadie te quiere escuchar Difícil integración El consejero de Inmigración, Fernández Lasquetty, junto a Khady Koita, premio a la Tolerancia ABC La Comunidad culpa de la burocracia al Gobierno central Denuncia que la falta de medios provoca un trato humillante M. J. ÁLVAREZ MADRID. Ineficaz. Intolerable. Humillante. Escasa y precaria. Así califica el Gobierno regional la atención que brinda la Administración central en materia de extranjería y documentación a los inmigrantes que residen en la Comunidad de Madrid. Por ello, en una dura misiva, le insta, con carácter de urgencia, a que corrija una situación inaceptable La situación no es nueva. Las imágenes de colas en diferentes oficinas para hacer cualquier trámite o gestión administrativa, unida a la falta de personal, han sido denunciadas por asociaciones y sindicatos en numerosas ocasiones. De ahí que el nuevo consejero regional de Inmigración, Javier Fernández Lasquetty, haya decidido pasar a la acción tras conocer, de primera mano, las quejas y reclamaciones de los afectados. Por ello, envió una carta a Consuelo Rumí, secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, el pasado 31 de julio. En ella, muestra su preocupación ante la intolerable situación creada por la escasez de medios que la Administración General de Estado destina para atender, digna y oportunamente, las responsabilidades del Estado en materia de extranjería y documentación En el escrito, el responsable madrileño explica: Desconozco si es usted consciente de las extenuantes horas de espera en la vía pública, de las precarias condiciones sanitarias de las instalaciones, de la información contradictoria y de la confusión imperante en la gestión administrativa A su juicio, dicha situación es insostenible, por lo que tiene de humillante para los inmigrantes y de molesto para el conjunto de los vecinos de Madrid Tras subrayar que la integración de la población inmigrante tendría que ser un compromiso de todas las Administraciones, Fernández- Lasquetty reclamó al Gobierno central una rápida solución a las denuncias mencionadas, así como el establecimiento de medidas urgentes orientadas a corregir esta inaceptable situación. Por último, reiteró el compromiso permanente de la Comunidad por la integración de estos ciudadanos. En una dura misiva, el consejero de Inmigación reclama medidas ante una inaceptable situación