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36 MADRID LUNES 6 s 8 s 2007 ABC Inmigrantes en un laberinto sin salida El proceso de integración de los extranjeros que viven en la Comunidad se enfrenta a un sinfín de dificultades, burocracia y largas colas POR PEDRO PABLO PEÑALOZA FOTO: VÍCTOR INCHAUSTI MADRID. Son las 8 de la mañana y Mircea Maflei está lejos, muy lejos, de la puerta de la Comisaría General de Extranjería y Documentación en la calle de General Pardiñas. Lleva más de dos horas en una fila que no avanza, pero Mircea se mantiene en pie, tranquilo, apoyado en su paciencia granítica. Yo vine por un certificado de registro, si me dan este papel puedo trabajar en lo que quiera en cualquier parte de España explica este rumano de 32 años. No es poca cosa. Mircea sabe que ese papel puede ser la llave para sacarlo del paro donde se hunde desde hace cinco meses. Conseguir un trabajo por tiempo indeterminado y bien remunerado cada vez es más difícil, la competencia aumenta y piden mucha experiencia cuenta este vecino de Parla, que comparte piso con seis compatriotas suyos. Llegó a España hace cinco años. Los tres primeros los pasó en la irregularidad. Durante su particular travesía por el desierto, gastó 140 euros en consultas a abogados que terminaron en nada. Además, en ese tiempo le era casi tan difícil hallar un empleo como lograr que le pagaran por los servicios que prestaba en la construcción. Ha pasado poco más de media hora y Mircea ya va por la mitad de la fila, no porque haya avanzado sino por la gran cantidad de gente que se ha ido ubicando a sus espaldas. En varias ocasiones he ido a oficinas y la única respuesta que he recibido es: venga otro día Esto de los trámites aquí es muy difícil dice. Delante y detrás de este rumano, cientos de personas de distintas nacionalidades aguardan su turno. Muchos intercambian sus experiencias y pesares. Hay tiempo de sobra para hablar de todo. Edward Ronquillo, un peruano de 28 años, se queja de la burocracia y Marco Casalanguida, un argentino que tiene su misma edad, asiente con la cabeza. Marcos reside en Getafe, pero se vino a General Pardiñas por- Los inmigrantes deben realizar los trámites para obtener documentos en oficinas saturadas y aguantar colas interminables los papeles, voy bien resume esta caribeña que cuenta dos décadas afincada en la Comunidad de Madrid. VÍCTOR INCHAUSTI Venga usted otro día La mayoría de los africanos subsaharianos sufren una situación de desprotección social SOS Racismo denuncia la falta de equilibrio en los tribunales y el trato discriminatorio a los extranjeros Más leyes y más extranjeros que allá hay menos funcionarios y la demanda es más alta Llegó a la región en agosto de 2006, trabaja en una inmobiliaria y afirma, por experiencia, que si eres extranjero es más difícil que encuentres vivienda para alquilar Al escuchar el comentario, la ecuatoriana Liliana Zambrano se levanta como tirada por resortes. A los inmigrantes no les quieren alquilar asevera con un tono áspero. Hasta febrero pasado, esta mujer atendía una tienda de alimentación en el pueblo de Torrelaguna, pero ahora está desocupada. Cada mañana hurga Azotados por el paro entre los avisos de los diarios tras la pista de alguna vacante. He visto anuncios donde sólo solicitan a españolas o imponen límites de edad como, por ejemplo, los 30 años Ella acaba de cumplir 31. Teresa Polanco, una dominicana de 49 años, le brinda un extraño consuelo a Liliana. La cosa se pone peor si pasas de 45 le advierte. Teresa está en la cola desde las 7 de la mañana, es morena, de pequeña estatura y emite sus palabras con rotundidad. Yo le agradezco a España. Aquí trabajo, el Ivima me dio una casa en el Puente de Vallecas por la que pago 200 euros mensuales y, salvo el tema de Cada día hay más inmigrantes y más leyes observa Teresa, madre de dos adolescentes y responsable de las diligencias de la familia. Mi marido es albañil y carpintero, y si viene para acá pierde el día y se lo descuentan. Igual pasa si visita al médico. Día que no va, día que no le pagan y después debe ir el fin de semana para recuperar el tiempo Ahora, Teresa se encarga de los trámites para la residencia comunitaria de su madre. En la oficina indican que te dan los papeles en tres o cuatro meses, pero eso depende del funcionario que te toque. Una vez mi hermana vino a buscar su residencia de trabajo y tuvo que dejarla allí mismo porque ya se vencía Junto a la dominicana, dos jóvenes marroquíes descansan las piernas echados sobre una pared. Quizás tendrán alguna anécdota que narrar, mas el idioma se levanta como una barrera infranqueable. Responden con tímidas sonrisas al saludo de su interlocutor, y el poco español que manejan les alcanza para decir que viven en Valdemoro desde 2003, que nos gusta España y para construir una frase tan sencilla como contundente: ¡Nada de papeles, nada de trabajo! Historias como éstas abundan en los informes que reposan en el despacho de Diego Lorente, coordinador legal de SOS Racismo- Madrid. Los inmigrantes deben realizar los trámites en oficinas saturadas, existe una discriminación institucional muy grande critica. Lorente considera que la ejecución de una política migratoria que tacha de represiva genera el riesgo de la explotación laboral y entorpece el proceso de regularización. El abogado sospecha que la justicia tampoco es tan ciega Discriminación institucional