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20 ESPAÑA Un año después del agosto negro en Galicia (II) LUNES 6 s 8 s 2007 ABC La Xunta se resiste a pagar a particulares las ayudas prometidas De los 13 millones de euros que fijó para indemnizaciones, de momento, no me han dado un euro afirma una damnificada SEGUNDO SANZ SANTIAGO. El 24 de agosto del año pasado el Ejecutivo gallego aprobó un decreto para paliar con una dotación económica de 13 millones de euros los daños más graves causados por la ola incendiaria comprendida entre los días 4 y 15 del mismo mes. Esta compensación, que la oposición calificó entonces de insuficiente y ridícula aún no ha sido recibida por buena parte de los afectados. Dicho decreto, por ejemplo, prevé ayudas por daños en las explotaciones agrícolas y ganaderas Dorinda S. vecina de Sotomayor (Pontevedra) solicitó esta indemnización, ya que el fuego arrasó hasta 500 unidades de vid de su viñedo. Una ayuda de 1.600 euros le fue aprobada, pero de momento no me han pagado ni un euro asegura. Por su parte, otro vecino de la zona, José A. denuncia los criterios de cuantificación de las pérdidas que barajaron los peritos de la Xunta. En mi caso- -cuenta- -debían pagarme los 800 euros que me costó reponer una alambrada forrada de dos metros de alto. Sin embargo, sólo me concedieron una ayuda de 69 euros, que me llega si acaso para un trozo de tela de 50 centímetros de altura Tampoco se ha movido la cuenta corriente de quienes vieron cómo las máquinas de extinción aniquilaban sus huertos. El temporal de octubre, que inundó la Costa de la Muerte, de otro chapapote en este caso de ceniza y tierra que bajó Un vecino de Pontevedra, descontento con los criterios de cuantificación de las pérdidas de los montes abrasados, obligó a la Xunta a convocar un nuevo marco de ayudas, más de 10 millones de euros, para reparar los cuantiosos daños originados en calles, comercios y viviendas. A mí me cubrió los desperfectos el consorcio de seguros, pero sé de algunos vecinos- -sin seguro- -que pidieron las ayudas, pero aún no han cobrado apunta Eliseo B. residente en la zona cero del desbordamiento del río Madriñán, a su paso por la localidad coruñesa de Cee, una de las más perjudicadas entonces tanto por los fuegos como las bajas presiones. Entre ese grupo de afectados al que alude Eliseo, se halla Joaquín G. quien mantiene un combate burocrático con la Administración gallega desde MIGUEL MUNIZ Chapapote de fango que las riadas provocaran destrozos en su garaje y cocina. Ante la demora de la ayuda, Joaquín lamenta haber tenido que pedir, siendo pensionista, un crédito bancario, con el esfuerzo que ello supone Su última gestión, después de diez meses de interminables trámites, la realizó hace más de un mes, pero sigue viendo lejana la prometida indemnización.