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ABC LUNES 6- -8- -2007 Cataluña: El oásis de cartón piedra ESPAÑA 17 que, entre otras cuestiones, han obligado a la compañía a cambiar trayectos, cerrar estaciones y modificar frecuencias. Llegar al centro de la ciudad o al aeropuerto en ferrocarril se ha convertido en una odisea no apta para cardíacos. El funcionamiento del tren en Barcelona es más propio de un país del tercer mundo que de una ciudad europea y, lo más lamentable es que nadie hace nada para solucionar el problema. Es una vergüenza denuncia Javier Martínez, un vecino de Badalona que trabaja en el aeropuerto de El Prat. Hace meses, explica, que no sabe cuándo llegará al trabajo o cuándo regresará a casa por las constantes averías en Renfe. Estoy desesperado, no puedo más, ya no sé qué hacer dice el joven, que también sufrió en sus carnes las consecuencias del descarrilamiento del Euromed en la estación de El Prat. Más de cien mil viajeros, 250 trenes y cinco líneas de largo y medio recorrido se vieron afectadas a finales de junio por aquél siniestro. Los pasajeros, que incluso llegaron a saltar a las vías para protestar por el mal funcionamiento del tren, ya están más que hartos de las anomalías en el servicio de Cercanías de Renfe, que podrían agravarse a la vuelta de vacaciones por culpa de las obras del tren de alta velocidad. Precisamente, el trazado del AVE por el centro de Barcelona y, más concretamente, la decisión de construir el nuevo túnel ferroviario por la calle Mallorca, han provocado una tormenta política después de numerosas movilizaciones ciudadanas y la presentación de querellas para preservar la integridad de la Sagrada Familia. No creo que se atrevan, en el barrio nadie quiere que el AVE pase por debajo de su casa ni del templo de Gaudí por te- APAGÓN Estamos negros porque el ruido, el humo y olor del gasoil se meten dentro de la tienda. Es horroroso, insoportable denuncia Trini Martín CERCANÍAS por el centro de Barcelona al margen de polémicas locales, aunque aprovechó la ocasión para anunciar el retraso de tres años para la llegada del tren de alta velocidad a la frontera francesa, ahora fijada en 2012. Una demora justificada porque primarán la seguridad de las obras sobre la rapidez. Dos años y medio después del hundimiento del túnel de maniobras de la ampliación de la Línea 5 del Metro de Barcelona- -que obligó a desalojar a 1.500 vecinos del Carmelo de sus casas durante más de un año- los barceloneses aún padecen el síndrome del Carmelo ante la ejecución de cualquier obra pública de envergadura debajo de sus casas. El mayor ejemplo de ese síntoma es el temor de los vecinos del Eixample, que se oponen al actual trazado del AVE. No me extraña que tengan miedo porque el Carmelo aún tiene la herida abierta pese a que se apresuraron a rellenar de hormigón el socavón que produjo el hundimiento del túnel del metro apunta Emilio Morales, un jubilado que juega con su nieta en la plaza construida sobre el brutal agujero. En el Carmelo parece que todo ha vuelto a la normalidad, pero la procesión la llevan por dentro. Los vecinos no se fían de nadie, y muchos quieren marchar del barrio, pero no pueden porque quién les va a comprar un piso en la zona cero Hay que pensárselo dos veces apunta el pensionista. Han dejado el barrio marcado para siempre, con una mancha muy negra, yo también quiero marcharme pero no puedo confirma María Pérez, una madre con dos niñas pequeñas que juegan en el parque sin nombre. Fue muy duro y traumático, la gente no lo ha superado concluye. El síndrome del Carmelo El funcionamiento del tren en Barcelona es más propio de un país del tercer mundo que de una ciudad europea asegura Javier Martínez CARMELO El barrio aún tiene la herida abierta pese a que se apresuraron a rellenar de hormigón el enorme socavón que produjo el hundimiento del túnel del Metro apunta Emilio Morales mor a que se caiga cuenta Dolores Sánchez de Escartín, de 86 años y vecina de la calle Cerdeña. La anciana, igual que la plataforma AVE por el litoral confía en que la oposición municipal- -CiU, PP y ERC, que son mayoría en el Consistorio barcelonés- -fuerce el cambio de trazado al gobierno minoritario- -PSC e IC- -del alcalde Jordi Hereu. Una decisión que no está en sus manos. Ante este escenario, el Ministerio de Fomento ha decidido tirar adelante los planes iniciales sobre el paso del AVE El Puerto atribuye al mal fario el desplome del nuevo dique Á. M. BARCELONA. El Puerto de Barcelona tampoco se ha librado del gafe que, dicen algunos, afecta a las principales infraestructuras catalanas. Sus responsables tampoco tienen otra explicación racional que el mal fario para explicar, seis meses después, el hundimiento del nuevo muelle que se construía bajo las aguas para ganar terreno al mar. El derrumbe del dique- -formado por 25 contenedores de hormigón equivalentes a una casa de seis plantas y con un peso de 17.000 toneladas- -comporta una demora de dos años en la ampliación del Puerto de Barcelona. Además del coste suplementario (40 millones de euros) el retraso de esta infraestructura afectará directamente al futuro de la economía de Cataluña y de España. El sueño de Barcelona de convertirse en la puerta de entrada y salida de mercancías en el sur de Europa se desvanece poco a poco por culpa de la mala suerte que persigue a las infraestructuras catalanas. Algunos sectores empresariales y académicos, sin embargo, empiezan a llamar a las cosas por su nombre y reclaman la entonación de un mea culpa colectivo de los partidos catalanes, más preocupados por la batalla política para conseguir el poder que por fiscalizar el funcionamiento de los servicios públicos que prestan empresas privadas o por controlar la seguridad de las obras públicas que se ejecutan en Cataluña. El aeropuerto de El Prat se ha librado, de momento, de siniestros sonados en sus obras de ampliación, pero la congestión diaria de pasajeros en sus obsoletas terminales asfixia tanto como la discusión política sobre el modelo de gestión. Pasajeros atrapados en la estación de Sants de Barcelona