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Domingo 5 de Agosto de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.471. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 3,20 Bélgica: 3,00 Estados Unidos: 3,50 USD. Francia: 3,05 Irlanda: 3,00 Italia: 2,80 Holanda: 3,00 Portugal: 2,45 Reino Unido: 1,80 LE. Suiza: 5.40 CHF. Marruecos. 30 Dh. Sarah Ferguson rezará sola por Lady Di Considerada por muchos como la oveja negra de la familia real británica, no asistirá a la misa que recordará a Diana Spencer en el décimo aniversario de su muerte. Buckingham Palace no lo cree oportuno. Ella, tampoco MARCELO JUSTO a ex mujer del principe Andrés de Inglaterra, Sarah Ferguson, ha rechazado la invitación al servicio religioso que se celebrará en ocasión del décimo aniversario de la muerte de Diana, la princesa de Gales, este 31 de agosto. Según publicó ayer el matutino británico Daily Mail la duquesa de York no quiere ir a un servicio con la familia real porque tiene claro que no se la quiere ver ni en pintura en los actos públicos de la Monarquía. Hace años que no forma parte de la lista de invitados de la realeza. Se le ha dejado bien claro que no quieren que asista a los eventos de la Monarquía le dijo al periódico un amigo de la duquesa. La noticia impacta, pero no sorprende. Para empezar, el último evento público monárquico en el que participó Ferguson fue el funeral de la reina madre en la Abadía de Westminster en 2002. Allí la duquesa tuvo que sentarse como una especie de paria, separada de sus dos hijas y alejada del cortejo real. Lo cierto era que las relaciones con la familia real habían caído en picado hacía mucho tiempo. La aristócrata Sarah Ferguson, que se precia de descender de uno de los hijos ilegítimos del rey Carlos II, conoció al príncipe Andrés en 1985 gracias al celestinaje de su amiga, la princesa Diana. Un año después se casaron, pero más allá de las apariencias, el matrimonio no fue nunca del todo feliz, como recordaría tiempo después la misma Ferguson. La relación tocó fondo en 1992. Las fotos de Ferguson en compañía de otros hombres mientras su marido se encontraba en compromisos oficiales reales o en campaña militar causaron escándalo. La tormenta a la británica terminó de estallar cuando uno de los tantos periódicos sensacionalistas que pululan en la prensa de este país, el Daily Mirror publicó una foto en el yate del financiero estadounidense John Byran, en el que la duquesa estaba en topless y el magnate se encontraba literalmente a sus pies, chupándole apasionadamente el dedo gordo. En un año cargado de escándalos reales, que la reina Isabel II llamaría luego su anus horribilis el de la duquesa se llevó la palma, convirtiéndola a ella y a la disfuncional familia real en el hazmereír de la prensa británica y mundial. A pesar del oprobio, el príncipe Andrés y la duquesa siguieron casados otros cuatro años hasta llegar al divorcio por mutuo acuerdo en 1996. El divorcio no le trajo mucha paz. La prensa no le dio tregua y le llovieron críticas por su exceso de peso, por sus gastos extravagantes, por su estilo de vida. El mismo año de su divorcio Sarah Ferguson se fue a Estados Unidos para comenzar un nueva vida personal y financiera. En Amércia las cosas parecieron mejorar. La duquesa bajó de peso y comenzó una carrera mediática que incluyó la publicación de su autobiografía y varios libros para niños. El éxito le permitió salir de la bancarrota- -en su momento se habló de deudas multimillonarias- -y dedicarse a las obras de caridad. Pero por más que ayudara a los niños con dificultades en Londres y en otros países del mundo, la familia real no le ha perdonado su antigua impertinencia. De modo que Sarah Ferguson, que era íntima amiga de Lady Di, no asistirá a la conmemoración de su muerte. Según le dijo al Daily Mail un amigo de la duquesa, recordará a su manera a una de sus más queridas amigas L Por más que ayudara a los niños con dificultades, la familia real no le ha perdonado sus antiguas impertinencias Sarah Ferguson abraza con cariño a un bebé africano en su último viaje a Liberia AP