Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 5- -8- -2007 TOROS www. abc. es toros 99 Otras plazas Huelva Gran tarde de toros Toros de Núñez del Cuvillo, buenos; el 3 premiado con la vuelta; un sobrero de Pereda. Manzanares, oreja y oreja. Perera, dos orejas tras aviso y oreja. Talavante, oreja tras aviso y ovación. La Coruña Oreja para Jesulín y Rivera Ordóñez Toros de Manolo González. Jesulín, silencio y oreja. M. D. El Cordobés ovación y pitos. Rivera, oreja y ovación. El Puerto (Cádiz) Ponce y Castella salen a hombros Toros de Parladé. Ponce, oreja y oreja tras aviso. Javier Conde, saludos tras aviso y bronca tras aviso. Castella, palmas y dos orejas. Palomo Linares tomó la alternativa de manos de César Rincón y en presencia de José Tomás JOSÉ RAMÓN LOZANO MUNDOTORO La inmensidad del tiempo de José Tomás PONTEVEDRA Plaza de toros de Pontevedra. Sábado, 4 de agosto de 2007. Primera de feria. Lleno de no hay billetes Toros de El Torreón, correctos de presentación, bajos de casta, justos de fuerza; destacaron el 1 y el 6 aunque acabó rajado. César Rincón, de tabaco y oro. Pinchazo, estocada corta y tendida y descabello (silencio) En el cuarto, estocada tendida (silencio) José Tomás, de rioja y oro. Pinchazo y estocada (dos orejas) En el quinto, dos pinchazos y media estocada (saludos) Salió a hombros. Sebastián Palomo Linares, de blanco y plata. Pinchazo, estocada delantera, tendida y atravesada que escupe y descabello (petición y vuelta al ruedo) En el sexto, tres pinchazos y dos descabellos (silencio) Estella (Navarra) El Cid y Vega triunfan Toros de Juan Manuel Criado, nobles. Finito de Córdoba, palmas y palmas tras aviso. El Cid, dos orejas y oreja. Salvador Vega, palmas y dos orejas. ZABALA DE LA SERNA PONTEVEDRA. Hay un tiempo de espera en el toreo de José Tomás que lo hace inmenso. Es el tiempo mágico que permite meter la cara a los toros, unos segundos de espera en los que los vuelos de la muleta crean la emoción sin violencias; el tiempo del temple que marca y para las agujas del reloj; el tiempo del auténtico valor. Aquí en Galicia, donde el sol aterriza en el mar con la hora de Canarias, donde el crepúsculo dura cuando en España ya es la noche, José Tomás hoyó la arena de Pontevedra con su ser. Sinceramente: la faena redonda, pletórica e imponente de J. T. no ha llegado aún. Sencillamente: porque no le ha salido todavía el toro de reventón. Pero con ese toro medio, noble, con sus dosis de clase y poca fuerza, la faena que cimentó con zapatillas de plomo sobrevoló por encima de la moldeable arcilla de manos de barro de El Torreón. A la verónica meció el lance. Y desde que se clavó en estatuarios en los medios hasta que se abrochó por manoletinas desarrolló una obra con su impronta y su personalidad, que ahora es la primigenia del trienio cabal de los años 97, 98 y 99: el medio pecho ofrecido y la muleta por delante. El tiempo de espera fructificó en muletazos más allá de donde se esperaba. Un pase de las flores (o el sucedáneo de la capeína quizá) lo cosió a un eterno circular que atronó la cúpula de la plaza. Alguna vez demasiado obligado el toro para su fortaleza escasa. Todo desde el sitio exacto de un pal- mo de terreno. Generoso José Tomás con el tiempo que nos ofrece y que concede a los toros; rácanos con José Tomás quienes no le dan el mismo tiempo de espera aunque no lo necesite. Las dos orejas rompieron la tarde y el silencio que se había materializado entre las alborotadoras peñas, que callaron en el final de faena. El quinto, como los tres últimos de El Torreón, fue más toro por fuera. Y un mulo por dentro. José Tomás, sin probarlo, le dibujó apretadas verónicas a pies juntos, y unas chicuelinas, tras el puyazo, que tuvieron una larga despaciosa de colofón. La suavidad entera del mundo le aplicó a la embestida al paso, cansina, abúlica. Demasiado el trazo de los naturales para tan paupérrimo fondo. Y si no pincha, corta otra oreja con el gentío volcado a la emoción que imprime aunque no haya causa. El día debía ser el de Sebastián Palomo Linares. O lo era, que para eso se doctoraba con un cartel de lujo. Pudo adornar la fecha con un trofeo que el presidente se negó a entregar, como si fuera suyo. Palomo había estado en toricantano de- Apretadas verónicas seoso con el mejor toro de César Rincón, que fue el del doctorado. La ceremonia desprendió emotividad. Y el brindis al maestro de Linares con los mismos colores de guerra que le gustaba usar (blanco y plata) también. No abandonó el padre el callejón pese a que podía y debía pisar el ruedo. La faena tuvo una primera parte de ligazón, aunque su muletazo libra al toro antes de tiempo con un movimiento de poca plasticidad. Vibró el personal, que se moderó con el barullo posterior. Pero quiso recompensar la entrega del chaval que ya no es ningún chaval. El palco se atrincheró. La imagen del nuevo Palomo con el sexto empeoró con los nervios. Rompió el toro en el capote de Yestera haciendo el avión, y sin embargo no duró luego. O duró quince o veinte muletazos antes de rajarse. Se nublaron las ideas prematuramente. Rincón, para no variar, apechó con el peor lote. A favor de obra le hizo todo al segundo de la corrida, sin molestarlo en nada. Y aun así terminó en tablas. El cuarto fue un bruto cinqueño que embestía a golpes de mala leche. Como criar un hijo para que luego te saque los colores fue. Cría cuervos... Bayona (Francia) Apoteosis de Hermoso Toros de Carmen Lorenzo, el 4 de vuelta al ruedo. Hermoso de Mendoza, cuatro orejas y rabo. Galán, oreja y oreja. Bedoya, oreja en ambos.