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ABC DOMINGO 5- -8- -2007 40 87 El nieto mayor de los Reyes, Felipe (en el centro) contempla las regatas con sus primos Juan y Pablo, mientras Miguel presta sus gafas de sol a la Infanta Leonor Pleno al quince POR ALMUDENA MARTÍNEZ- FORNÉS FOTOS: ERNESTO AGUDO ólo la pequeña Infanta Sofía se quedó ayer en Marivent. El resto de la Familia Real se hizo a la mar para participar en las regatas de la Copa del Rey Camper Audi, que anoche terminaron con la entrega de trofeos en el castillo de Bellver. Unos premios que los Reyes se tuvieron que conformar con entregar, ya que el barco de Don Juan Carlos quedó en sexto lugar y el de Don Felipe, en el decimocuarto de un total de veintidós. Además del Rey, al timón del Bribón y del Príncipe de Asturias, a la caña del CAM las Infantas Doña Elena y Doña Cristina embarcaron en la jornada de ayer en los veleros Siemens y Aifos respectivamente. Mientras que la primogénita de los Reyes navegó en el velero mejor clasificado del circuito Breitling Medcup, que además recibió anoche de manos de Don Juan Carlos la Copa del Rey; Doña Cristina lo hizo en el barco más antiguo y barato de cuantos participaron en la regata, y su tripulación, de la Armada Española, es la más amateur de todas. La Duquesa de Lugo llevó en el velero hasta el campo de re- La Familia Real, en las regatas S gatas a sus dos hijos, Felipe y Victoria, y justo antes de que empezara la competición los niños se pasaron a una lancha y de ésta al yate Somni Todo ello en medio de un fuerte oleaje provocado por la alta concentración de barcos en tan poco espacio, pues a los veleros que compiten hay que sumar las lanchas de la prensa, los yates de espectadores y las motoras de seguridad. Los primeros tratando de acercarse lo más posible al Somni y los últimos, intentando evitarlo. Y es que en este barco se encontraban los demás miembros de la Familia Real: la Reina, la Princesa de Asturias, la Infanta Leonor, el Duque de Lugo, el Duque de Palma de Mallorca y sus cuatro hijos: Juan, Pablo, Miguel e Irene, que permaneció todo el tiempo tiernamente abrazada a su padre. Con Felipe y Victoria, ya eran siete los niños a bordo y cuatro los adultos, además de los miembros de la tripulación y alguna niñera. Aunque la estrechez de espacio hubiera sido el caldo de cultivo ideal para las típicas bromas entre primos que pueden acabar revolucionando el barco, lo cierto es que los siete nietos de Sus Majestades se comportaron con toda ejemplaridad, pendientes Irene se abrazó a su padre mientras Doña Cristina regateaba de seguir las regatas y de localizar los veleros del Rey, el Príncipe o las Infantas, y ajenos al lamentable espectáculo que protagonizaban los barcos de la prensa por obtener la mejor imagen de ellos. Doña Letizia y su hija iban vestidas de los mismos colores. La Princesa, con un polo rojo de los patrocinadores de la regata, unos shorts blancos y una visera de este mismo color, y la Infanta, con un vestido rojo con cintas blancas y un sombrerito que su madre y su abuela sujetaban constantemente para evitar que se lo llevara el viento. Si no estuviera llamada a ser Reina algún día, Leonor sería una niña cinematográfica, no sólo por sus rizos rubios y sus ojos azules, sino también por su fotogenia y expresividad. Una de las cosas que más llama la atención a Leonor son las gafas de sol, algo que precisamente llevaban puesto sus tres primos catalanes, y Pablo, el mediano, le prestó las suyas generosamente. Aparte del lado deportivo de las regatas, está claro que la Copa del Rey en Palma de Mallorca ofrece desde hace veintiséis años las fotos más naturales y espontáneas de la Familia Real y de sus nuevos miembros. Año tras año, a los niños se les va viendo crecer y uno de los que más ha cambiado ha sido Felipe, el primogénito de los Duques de Lugo. Aquel niño que conquistó el corazón de los españoles con sus divertidas travesuras nada tiene que ver con el que ayer contemplaba las regatas con tanto interés y seriedad.