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56 MADRID El Madrid olvidado DOMINGO 5 s 8 s 2007 ABC Qué fue de aquellas calles... Arco, avenida, callejón, carrera, cava, costanilla, cuesta, pasaje, plazuela, pretil, ribera, travesía... Éstas son sólo algunas formas de denominar a las numerosas calles que dan vida a esta ciudad. Desde la antigua Almudaina hasta los modernos PAU, la Villa ha extendido sus tentáculos para crear su fisonomía actual. Sin embargo, muchos son los nombres que, con el paso del tiempo, dejaron de dar sentido a sus barrios. Unos por estar ligados a leyendas y tradiciones, otros por estar repetidos o por reflejar hechos históricos, el caso es que el nombre de muchas calles finalmente se desvaneció en la memoria urbana. ¿Qué fue de las calles del Soldado, el Azotado, de las Ánimas, de Cenicero o del Ataúd? ¿Y de la Casa de tócame Roque o del primer parque de atracciones madrileño? ¿Dónde estaba el Quinto Pino o la fonda de La Vizcaína Los próximos días les iremos revelando un poco más acerca de las historias y leyendas ligadas a calles, casas, conventos, barrios y corrales de comedias perdidos en la memoria de esta gran ciudad. De la calle del Soldado a la de Barbieri En el siglo XVII, la ahora céntrica calle de Barbieri llevaba escrito en su nombre el recuerdo de un hecho luctuoso. Más de trescientos años después, recordemos qué ocurrió en la entonces calle del Soldado POR MABEL AMADO ILUSTRACIÓN: CG. SIMÓN MADRID. Comencemos con una vía que acogió en el siglo XVII un hecho luctuoso. Denominada en la actualidad calle de Barbieri, en otro tiempo fue recordada como del Soldado por una historia truculenta en la que el amor y el odio cegaron a un militar retirado de las Guardias españolas. El objeto de su deseo era la joven Almudena Goutili, hija de María de Castilla, una acaudalada dama de la alta sociedad. Nada más conocerla, el soldado quedó prendado por su belleza de poco más de quince años- -y quizá también por su posible dote- -y la pidió en matrimonio. Sin embargo, la joven, escuchando la vocación religiosa, rehusó su proposición y le hizo saber su intención de ingresar en el convento del Caballero de Gracia. El soldado, fiel a la perseverancia militar, siguió pretendiendo a la joven madrileña y acudía a su casa a diario con el simple afán de poder admirarla unos minutos. Tras muchas artimañas para lograr su amor- -cuenta la leyenda popular que hasta hizo pintar en un pilar de la cerca del convento, muy próximo a su casa, su imagen vestido de gala- el soldado no veía ningún acercamiento. Herido en su corazón y humillado en su orgullo decidió urdir la peor de las venganzas, y no sólo contra ella, sino también contra el convento que quería arrebatarle su amor Así, eligió el día y la hora propicios para su vil acto de venganza- -horas antes de tomar los hábitos- -y asesinó a la joven en la solitaria calle. Pero esto sólo sería el principio de Danzas de llamas en el callejón del infierno MADRID. Hubo un tiempo en que la nomenclatura de las calles de la Villa y Corte no se regía por un orden estipulado desde la autoridad municipal. Eran los propios vecinos, recreando historias y leyendas del vulgo, los que imponían sus nombres. Ya lo hemos visto en la perdida calle del Soldado. Pero ésta no es la única. El callejero más enraizado en la ciudad recuerda el callejón del Infierno, ahora del Arco del Triunfo, que se sitúa entre la calle y la Plaza Mayor. Pueden imaginarse que quizá tomó su nombre de las llamas que se pudieron ver cuando ardió dicha plaza en el verano de 1672. Podríamos seguir con la desaparecida calle de la Cruz del Espíritu Santo- -recuerda un rayo que destruyó varios comercios- de las Velas- -en ella se establecieron las desaparecidas zapaterías de viejo- de la Puebla- -donde se instaló el Palacio de la Inquisición- de la Bola- -habla de un huracán- su sanguinario plan. No contento con quitarle la vida, decidió que las religiosas de la orden del Caballero de Gracia pagarían por su pena. Decidió entonces cortar la cabeza a la joven, guardarla en una bolsa y entregarla en el torno del convento, avisando a la tornera mayor de que se trataba de un donativo de la persona que ingresaría al día siguiente. Cuál sería la sorpresa y el horror de sor Isabel, la madre tornera, al tomar entre sus manos tan pesado y ensangrentado paquete. En este punto, la leyenda negra cuenta que cuando todas las religiosas del convento, reunidas en el salón, abrieron el paquete, la cabeza tenía los ojos entreabiertos, lanzó un tenue ¡Madre... a la abadesa, y dejó rodar una lágrima por su mejilla antes de apagarse para siempre. Cumpliendo con sus deseos, la joven Almudena fue enterrada con el hábito que estuvo a punto de tomar. ¿Y qué pasó con el infame soldado? Al parecer, la justicia terrenal no tardó en dictar sentencia. Tras pasar una corta temporada en la cárcel de la villa fue sentenciado a la pena máxima. Sólo en ese momento, cuando vio que su tiempo expiraba, accedió a recibir el sacramento de la confesión. Seguidamente, la Plaza Mayor, centro entonces de la ley, acogió su ejecución. Dicen que, tras morir, le cortaron una mano, la clavaron en un palo y fue expuesta en la misma fachada que lucía el retrato del soldado. Para terror de sus vecinos, esa misma pintura fue la que, poco después, dio vida a una nueva leyenda con su fantasma fluorescente... Ejecución Sanguinario plan En el siglo XVII, el amor y el odio cegaron por completo a un militar retirado de las Guardias españolas Decidió cortar la cabeza a la joven, guardarla en una bolsa y entregarla en el convento Madrid en la época (zona ampliada) N tale za Calle Barbieri Cal Pase o de Reco le d e letos Hor Calle del Barquillo Calle Gran Vía Calle O donne ll Calle A Puerta del Sol 0 0,5 Km 1 lcalá Calle Alfonso XII Parque del Buen Retiro ABC CG. SIMÓN GODOY