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ABC DOMINGO 5 s 8 s 2007 MADRID 55 El centro de la ciudad presentó un aspecto fantasmal durante casi toda la jornada, muy lejos del caos habitual de tráfico Cerrado por calor y vacaciones Abanicos, gafas de sol y sombreros adornaron las calles de la capital en una jornada marcada por las altas temperaturas POR LETICIA TOSCANO FOTOS: CHEMA BARROSO MADRID. El primer fin de semana de agosto, el mes de vacaciones por excelencia, ha traído a Madrid una intensa ola de calor africano. Después de un mes de julio con temperaturas bastante moderadas, la subida del mercurio ha obligado a los ciudadanos que no se han marchado de la región por descanso estival a refugiarse en las piscinas y buscar los espacios de sombra a toda costa. Ayer, eran pocos los que se atrevían a pasear por el centro de la capital. Las calles sólo eran recorridas por turistas equipados con gafas de sol, sombreros y cámaras fotográficas y por algunos consumidores rezagados que intentaban aprovechar los últimos días de las rebajas. Los más discretos movían sin parar sus abanicos y los más atrevidos no dudaban en darse pequeños chapuzones en las fuentes del centro. Los pocos madrileños que no estaban de vacaciones recordaban, ayer más que nunca, el estribillo de la famosa canción de Los Refrescos ...pero al llegar agosto, ¡vaya, vaya, aquí no hay playa! Es lo único que le falta a la ciudad para ser perfecta afirmaba Marcos, el dependiente de una tienda textil donde, precisamente ayer, se estropeó el aire acondicionado e intentaban combatir el calor con grandes ventiladores. Y es que el primer sábado de agosto en Madrid ni siquiera tancias normales están saturados de tráfico, como la calle Alcalá o Gran Vía. Lo mejor, para muchos, era poder aparcar a la primera y sin dar vueltas, en el centro histórico de Madrid, donde muchas calles son peatonales y otras tienen permitido el acceso sólo a los residentes. Para los que trabajaban al aire libre resguardarse del sol era casi imposible. En la calle Trafalgar, un grupo de obreros sufría en primera persona la subida de las temperaturas. Entre bromas, Antonio, uno de ellos, reconocía que el calor sólo nos molesta cuando tenemos que trabajar; luego, cuando no curramos, lo único que queremos es tostarnos al sol Desgraciadamente, ellos no pueden colgar el cartel de Cerrado por vacaciones que tantos comercios mostraban en sus escaparates. La cara amable del bochorno era la que mostraban los heladeros que esperan que el negocio consiga remontar un verano poco caluroso que, de momento, no ha alcanzado las expectativas de venta. Durante la primera jornada de la ola de calor africano que asolará la península hasta el martes, los madrileños soportaron con resignación, lejos de la playa y de la brisa marina, las altas temperaturas y disfrutaron de una ciudad que, durante un mes al año, no tiene problemas de tráfico. Obreros bajo el sol Concentraciones de ozono en El Atazar El Atazar superó en la tarde de ayer el nivel de ozono troposférico a partir del cual es necesario avisar a la población. Se trata de un contaminante secundario que se forma a partir de los gases que emiten los automóviles y las industrias en los días de verano en los que no corre el aire. Los efectos para la salud humana van desde la disminución de la capacidad respiratoria y la pérdida de vitalidad hasta alteraciones del sistema inmunológico y problemas cardíacos. Muchos ciudadanos intentaban soportar el calor en las fuentes corría el aire. Los molinillos que decoran algunos balcones de la calle Harztenbush, junto a la glorieta de Bilbao, no se movían ni con el paso de los pocos vehículos que circulaban por la zona. Mientras los peatones sufrían el calor intenso que desprende el alquitrán del asfalto bajo el sol, los conductores aprovecharon para utilizar algunos viales que en circuns-