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24 ESPAÑA El otro Zapatero s Parla DOMINGO 5 s 8 s 2007 ABC Parla, un municipio emergente y sin apenas paro Los vecinos creen que su ciudad es como Beverly Hills y tiene buenos servicios MARÍA ISABEL SERRANO MADRID. No hace tantos años, esto era un pueblo de socavones y pintadas. Ahora ya lo ve. Todo limpio, con tranvía, piscina de agua salada, balneario y a punto de terminarse el hospital. ¡Vamos, como si estuviéramos en el Beverly Hills ese tan famoso! El comentario es de uno de los vecinos de Parla, Antonio C. pero, por lo que vimos en este municipio madrileño, cualquiera de sus casi cien mil habitantes comparte una opinión similar. Y otra coincidencia: la mayoría culpa de las mejoras y la transformación del pueblo a Tomás Gómez, el alcalde más votado de España que, en las últimas elecciones del 27 de mayo, se llevó más del 75 por ciento de los votos de sus vecinos. El presente mandado es, para Gómez, el tercero al frente de la Alcaldía parleña. El alcalde ha hecho mucho pero también es verdad que nos ha venido mucho dinero de fuera, de la Comunidad de Madrid nos decían dos mujeres que habían votado a Esperanza Aguirre el 27- M. Caminar por las calles de Parla es, hoy, agradable. La mayor parte lucen limpias y bien organizadas. Sólo la parte que corresponde al casco antiguo parece algo más enrevesada pero ni aquí se tiene la sensación de agobio. No entro ni salgo en si los impuestos municipales son elevados o baratos. Puede que sí, que sean altos y que algunos bolsillos lo tengan difícil a la hora de contribuir, pero cuando ves que se utilizan bien, que cunden y que los servicios que nos dan son aceptablemente buenos duele menos soltar el dinero nos comentaba Andrés R. que regenta una cafetería en pleno centro de la ciudad. Parla está al sur de la Comunidad madrileña, a unos 20 kilómetros de la capital y dentro de lo que se conoce como la Corona Metropolitana Sur El término municipal tiene una extensión de 24,4 kilómetros cuadrados y una población, censada, de 95.550 personas. El 49 por ciento de su censo lo componen mujeres y el 51 por ciento hombres. Parla es una ciudad joven: la mitad de su población todavía no ha cumplido los 33 años y cerca del 21 por ciento tiene menos de 19 años. La población ocupada en el sector secundario o industrial supone el 27,5 por ciento, que se concentra en la maquinaria industrial, alimentación e industrias manufactureras. Dentro del sector servicios destacan el comercio al por menor, los servicios personales y la administración pública. El comercio y la hostelería representan aquí las tres quintas partes del tejido productivo. Lo mejor para los datos económicos de Parla: el índice de empleo sobre población activa es del 92,3 por ciento, lo que significa que aquí el paro no pasa del 7 por ciento. A juicio de los vecinos Parla es hoy una ciudad- -no ya pueblo- moderna y con calidad de vida Hace tiempo que dejó de ser ciudad dormitorio Las familias, muy jóvenes, empiezan a echar raíces y eso se nota en la numerosa recua de críos que se ven por la calle. Los parleños se sienten especialmente orgullosos de su tranvía- -quién lo iba a pensar hace algunos años- que funciona desde hace poco más de un mes. Fue uno de los proyectos estrella de la anterior legislatura. Se quería mejorar, e impulsar, el transporte público, y se consiguió. Hoy, este medio de transporte, que entró en servicio el pasado mes de mayo, dispone, en una primera fase de 9 kilómetros de línea. Críticas y aspectos oscuros también los hay. Recientemente el Tribunal Superior de Justicia ha anulado parcialmente los presupuestos de Parla del ejercicio 2005 porque considera que los ingresos obtenidos por la venta de parcelas pertenecientes al Patrimonio Municipal del Suelo no se destinaron a los fines previstos por la Ley del Suelo regional. Niveles de paro Unos bañistas refrescándose ayer en la piscina de agua salada de Parla DE SAN BERNARDO LA PLAYA DE ZAPATERO La piscina de agua salada de Parla, que nada tiene que envidiar según el jefe del Gobierno, a cualquier cala del Mediterráneo, no satisface a todos sus visitantes POR S. SANZ MADRID. Algunos la bautizaron con el nombre de playa cuando en realidad sólo se trata de un espejismo. ¡Aquí no hay playa, vaya, vaya! que cantaban Los Refrescos a mediados de los ochenta. La piscina de agua salada- -para ser exactos- -de Parla no contenta a todos sus visitantes, pese a que el presidente del Gobierno piense que no tiene nada que envidiar a cualquier otra playa del Mediterráneo. Rodríguez Zapatero, que parece decantarse en sus descansos veraniegos por las aguas del Atlántico (Lanzarote, Doñana) realizó esta afirmación el pasado viernes durante un viaje de apoyo al nuevo responsable del socialismo madrileño, Tomás Goméz. Sin embargo, la opinión del jefe del Ejecutivo no es compartida por muchos de los usuarios de estas instalaciones balnearias en tierra adentro. Sonia, una joven del municipio madrileño, por ejemplo, califica el invento de una estafa Sí, sí, igualita, igualita que una del Mediterráneo ironiza la parleña, para quien el escaso terreno que precede al agua se asemeja a la arena de los gatos Castillitos de arena, cero. Parece que la arena la han traído directamente de la obra se quejaban a la salida del recinto María José y César, una pareja que se había desplazado al lugar desde Fuenlabrada (Madrid) Ambos lamentan que la altura del agua sólo alcance el medio metro. De olas californianas, mejor no hablar. Y de agua salada, tampo- ARENA DE OBRA PARA co. Pero resultó aún más llamativo comprobar cómo el balnerario anexo a la piscina, en el que el día antes Zapatero se fotografió con bañistas, permanecía cerrado ayer a cal y canto. Además, el precio de entrada es carísimo denuncia María José. La tarifa para los adultos residentes en Parla- -carné de identidad siempre en mano- -asciende a los seis euros (niños y pensionistas, la mitad) mientras que quienes no están empadronados en el municipio deben abonar diez euros (cinco, los más pequeños) cantidades que distan mucho de las que aparecen en algunas páginas de internet. Por diez euros, estará también incluida la consumición bromeaba en la puerta otro forastero La familia Zúñiga Cevallos también había decidido acercarse a la supuesta playa desde Madrid. Sin embargo, al enterarse el padre que la entrada valía 10 euros (40 en total, con su esposa y sus dos hijas) dio media vuelta y sentenció mirando a los suyos: Vaya desastre de playa. Pero bueno, no os preocupéis, mañana cogemos el coche y nos vamos a una de Valencia, a una de verdad El forastero paga más Los impuestos duelen La mitad de la población del municipio madrileño todavía no ha cumplido los 33 años