Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 5 s 8 s 2007 El otro Zapatero ESPAÑA 23 Gómez ha conquistado el liderazgo del PSM a la misma edad, 39 años, con que Zapatero ganó el del PSOE Los dos subieron en el escalafón orgánico peldaño a peldaño, hasta saltarse los últimos de una zancada cos, de modo que hay quien les define como posibilistas a fuerza de ser utópicos De Gómez dicen también que es de una austeridad franciscana que demuestra percibiendo uno de los sueldos más bajos entre los alcaldes de poblaciones del tamaño de Parla. No bebe ni fuma- -Zapatero apenas lo hace- -y tiene un carácter muy autodisciplinado. Aseguran que a las ocho de la mañana ya está trabajando y, mientras transformaba Parla de ciudad dormitorio en una de las más avanzadas en servicios sociales, aún saca tiempo para preparar por la UNED el doctorado en Ciencias Económicas. Exquisito en las formas y respetuoso con todos como Zapatero, pero- -también como aquél- audaz, aguerrido y berroqueño cuando lo tiene claro lo primero que hizo al alzarse con el liderazgo del partido fue ofrecer un pacto a la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, a cuyo puesto optará en 2011, pero a la que ya ha ganado la partida dos veces: se llevó a Parla el hospital que la Comunidad quería en Pinto y se negó a subir en su ciudad el precio de las viviendas de protección oficial, siempre con el respaldo vecinal. Como buen motero que es, no gusta de ir al rebufo, pero corre con casco. Austero, pactista y aguerrido Zapatero tomó la iniciativa de acudir a Parla en vez de recibir a Tomás Gómez en Ferraz o en La Moncloa ANGEL DE ANTONIO El alevín de Zapatero Tomás Gómez, el nuevo secretario general de los socialistas madrileños, tiene rasgos de personalidad, biográficos y hasta físicos que casi inevitablemente evocan al Zapatero del año 2000, cuando conquistó el liderazgo del PSOE GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. Un chaval joven, de esos que siempre andaban por allí se presentó en 1999 en una asamblea del PSOE de Parla (Madrid) y dijo que quería ser el candidato a la Alcaldía. Ganó las elecciones primarias y a continuación las elecciones municipales, con la que había sido su adversaria interna como número dos de su lista. Ocho años después, convertido en- -por dos veces consecutivas- -el alcalde más votado de España- -desbancado de ese podio nada menos que al coruñés Francisco Vázquez- pero siendo aún un gran desconocido para sus propios compañeros de fuera de Madrid, conquistaba el liderazgo de un partido desnortado por las derrotas electorales y asumía, sin inmutarse, el reto de volver a hacer del PSM un equipo ganador a la primera oportunidad: los comicios generales de 2008. Dice Tomás Gómez de sí mismo que no soy el Zapatero madrileño (El País, 29 7 07) pero viéndoles juntos parecen hasta cosanguíneos: figura alargada, sonrisa oceánica, casi la misma estatura, casi el mismo corte de pelo. Dice de Tomás Gómez una de sus fans, entre las que despierta instintos maternales, que tiene una sonrisa genial, que te devuelve a la infancia como dicen de Zapatero. Tiene una mezcla de inteligencia y de bondad naturales, muy rara entre los políticos, y es un muy buen estratega dicen del alcalde de Parla como dicen de Zapatero. El parecido se refuerza en la diferencia. El trajeado impecable de Gómez- -siempre de traje y corbata (roja o naranja) como si fuera el uniforme obligado ante sus vecinos de un alcalde de provincias -contrasta con el desaliño indumentario que en el año 2000 exhibía Zapatero, que, todavía hoy, siempre que puede se despoja de la corbata. Pero la semejanza no se refleja sólo en el espejo. Criado como Zapatero en una ciudad de poco más de cien mil habitantes y en el seno de una familia socialista, Gómez ha conquistado el liderazgo del PSM a la misma edad- -39 años- -con que Zapatero conquistó el del PSOE, en una situación similar de crisis interna del partido y con la misma bandera de un Nuevo Socialismo Aunque desconocidos para el gran público, ambos llegaron a la cúspide después de subir en el escalafón orgánico desde el peldaño más bajo, aunque los últimos se los saltaron de una zancada. Casi como un calco de Zapatero, Gómez empezó en las Juventudes de su ciudad, fue su secretario general, luego asumió la dirección de la agrupación local del partido y llegó a ser vocal de la ejecutiva regional. Esa combinación de nuevo y de la casa y esa cualidad de saber estar en el momento oportuno en el lugar adecuado, unida a una gran ambición política- -que revelan más sus actos que sus actitudes- -les ha convertido en triunfadores. Claro que Gómez ganó su congreso con el 91,18 por ciento de los votos y por retirada técnica de sus dos oponentes, y Zapatero lo hizo por sólo 9 votos- -el 9 parece su guarismo mágico, el de ambos- -y frente a tres adversarios. Además, Zapatero carecía de toda experiencia de gestión fuera del partido, mientras que Gómez está en su tercer mandato como alcalde. Aunque Zapatero es su gran referente político, antes que él y de forma mucho más cercana lo han sido para Gómez los alcaldes socialistas del sur de la comunidad, y, de forma muy especial, el senador Juan Barranco, ex alcalde de Madrid, al que ha señalado públicamente como su referencia política, ética y hasta estética De Barranco fue uno de los consejos que más le han ayudado en su carrera política: Un buen alcalde tiene que pasar poquito tiempo en el despacho y estar mucho en la calle con la gente El marchamo de estratega Una trayectoria casi calcada La fama de herméticos también es compartida, aunque dicen quienes conocen a Gómez que más que hermético es tímido en la distancia corta, reservado porque escucha más que habla y prudente como buen estratega características que también subrayan de Zapatero sus colaboradores. Gómez destaca de sí mismo que no soy un político profesional en el sentido de que entiende la política sólo como el instrumento para intentar hacer realidad los sueños de la gente y que tus semejantes vivan mejor y sean más felices lo mismo que dice Zapatero. Ambos son heterodoxos con algunos planteamientos ideológicos que les podrían encuadrar en el ala izquierda del PSOE, pero también pragmáti-