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14 ESPAÑA Un año después del agosto negro en Galicia (I) DOMINGO 5 s 8 s 2007 ABC Datos de la catástrofe que duró once días Hectáreas arrasadas s 77.000, para la Xunta; 86.232, según la Unión Europea; 100.000, estimó el sector maderero y 75.000, mostraron fotos de la NASA. Incendios forestales s 1.970 fuegos. Detenidos s Sólo 1 en prisión Muertos s 4 personas. Heridos s 514 personas. Contaminación s 500.000 toneladas de sustancias tóxicas en la atmósfera. La Xunta, como no hizo en 2006 antes de la tragedia, ha aceptado que el Ejército patrulle en tareas de vigilancia El alcalde de Barro, José Antonio Landín, muestra cómo el eucalipto crece en medio de la dejadez de una de las zonas arrasadas El olvido del monte calcinado La sensación de abandono absoluto que vive el paisaje gallego tras la ola de incendios del pasado verano preocupa a los vecinos s Continúan denunciando a la Xunta y al Gobierno central la falta de una política definida en materia forestal TEXTO: SEGUNDO SANZ FOTO: MIGUEL MUÑIZ SANTIAGO. La casa de Fina, una vecina de la parroquia de Pedre, en el municipio pontevedrés de Cerdedo, tenía una cocina muy antigua donde le gustaba mucho moverse entre sus fogones, pero las llamas de uno de los casi dos mil incendios que sufrió Galicia el pasado verano, la arrasaron. Aún se observa la techumbre destrozada, las paredes oscurecidas por el humo, y la piedra ennegrecida de un hermoso cabaceiro (hórreo para el grano) contiguo a la casa, que contaba ya con pretendientes para ser convertida en destino rural. Sin embargo, el fuego podrían haberlo detenido a la altura de la carretera, si hubiesen contado- -los responsables de la Xunta- -con más medios asegura a ABC un miembro de Protección Civil de este concello que participó en las labores de extinción. Insiste en la descoordinación que reflejó el protocolo de actuación de la Xunta para afrontar un asedio de tal envergadura, después de haber cambiado a los directivos en alusión a la decisión del PSOE de descabezar la cúpula de responsables contra incendios cuando llegó al Gobierno de la Xunta de la mano de los nacionalistas del BNG. En concreto, una de las primeras decisiones del presidente gallego, Emilio Pérez Touriño, fue destituir a siete de los ocho directivos de máximo nivel de este operativo, que capitaneaban el trabajo de 4.000 efectivos. Un año después de la tragedia, Fina recuerda, mientras recoge forraje junto a otros vecinos para el sustento de los animales, la salvadora intervención del joven que retira la basura y el esfuerzo de los bomberos de Lalín- -municipio cercano a la zona- quienes evitaron que se lamentaran mayores pérdidas. Esta campesina relata con rencor la actitud de algunos agentes del servicio de extinción de incendios de la Xunta de Galicia, quienes se quedaban mirando cómo ardía la casa, porque decían que aquello no era de su incumbencia Como la de Fina, una decena más de casas fueron devastadas en Cerdedo, donde la catástrofe se cobró la vida de una madre y su hija, que fueron sorprendidas en el kilómetro 68 de la carretera N- 541 cuando intentaban huir de las llamas en su vehículo. Otras dos personas murieron por el culpa del fuego en la Comunidad gallega en un agosto negro de 2006 que nadie olvidará. En materia de prevención, el operario de Protección Civil señala que se está olvidando al monte, en beneficio de los núcleos de población. Aquí parece que ya no hay nada que prevenir, pues está todo quemado ironiza, al tiempo que señala airoso una máquina cortahierbas de otro vecino, Satiro Fernández, que sacamos nosotros mismos ardiendo El taller donde Satiro guardaba sus herramientas de labranza también se vio afectado, pero él, un anciano lugareño, se muestra alegre porque al menos a mí no me pasó nada Además de Fina y Satiro, miles de particulares que se vieron perjudicados por la catástrofe no se conformaron con los argumentos de intencionalidad y excepcionalidad de los fuegos que dio en su día el Ejecutivo gallego. José Antonio Landín (PP) alcalde de Barro (Pontevedra) y presidente de la asociación de afectados más conocida, SOS contra o Lume Ayuda contra el fuego continúa denunciando la falta de una política forestal definida por parte de la Xunta. Landín critica que, pese a que este año el Gobierno gallego ha optado- -como no hizo el pasado verano antes de que se desatara la catástrofe- -por emplear a patrullas de la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable (Brilat) en tareas de vigilancia, su actuación sigue resultando deficiente, por ejemplo, en materia de repoblación. El regidor de Barro recrimina al bipartito que hable de tener en proceso de reforestación en torno al 50 por ciento de las casi cien mil hectáreas arrasadas- -según contabilizó el Centro de Información Forestal de la UE- Durante la pasada campaña electoral, apunta Landín, los socialistas quisieron comprar los votos de los vecinos sembrando trigo entre especies quemadas, dañando para ello el terreno con las pisadas de los tractores Ahora, co- menta, se dedican a plantar frondosas en suelo calcinado y a colocar sólo unos cuantos pinos aquí y otros allá, siempre al lado de la carretera para que se vean Incluso cultivan pinos en zonas que ni se habían incendiado añade. En los montes de la parroquia de Curro, ubicada en el mismo concello de Barro, silencio sepulcral y sensación de abandono absoluto, salvo esa media hectárea de pinos recuperada, sólo una mancha en el inmenso océano para Landín. De agosto a octubre y de la montaña al mar. Con el otoño, llegaron las lluvias a Galicia y toda la mezcla de ceniza y tierra quemada que se había depositado en los montes fue arrastrada por las riadas a orillas del Atlántico, con nefasta repercusión en la industria pesquera, especialmente en la de bajura. Desde que el lodo alcanzó el medio metro de altura en la playa de la Seca, entre la parroquia de San Xuan de Poio y la localidad de Combarro, las mariscadoras a pie de la Cofradía de San Telmo de Pontevedra no han cesado de retirar palos y ramas, y sachar (cavar) el sustrato para levantar el fango que está debajo de la arena, consiguiendo así oxigenar la tierra y acabar con las bacterias y otras sustancias nocivas que aún permanecen en ella. La vicepresidenta de esta cofradía, Mercedes Castiñeiro advierte que el subsuelo sigue desprendiendo un fuerte olor a quemado y lamenta que en las zonas más elevadas de la costa la producción marisquera ha muerto al cien por cien Entre tanto, las mariscadoras combinan su labor de recogida de almejas con la limpieza de la playa, en turnos de tres horas, bajo un sol de justicia. Oxigenar la playa Media hectárea Las mariscadoras no cesan de retirar aún palos y piedras de las playas afectadas por las riadas de otoño